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Roures, fundido a negro

Roures, fundido a negro

Frente a los que asocian las novelas de detectives (o policíacas, o noir, o como usted guste adjetivarlas) al solaz veraniego, algunos las preferimos justo ahora, en la época invernal. Será que el calor y la pereza estival armonizan mejor con novelones de seiscientas páginas, o que el frío y la menor disponibilidad de tiempo libre parecen pedir lecturas más expeditivas. Y ya se sabe, desde Poe, Conan Doyle y Simenon, que lo canónico para este género es un texto más corto que largo, pero sin llegar al tamaño cuento.

"Uno de los mejores noir en castellano que nos va a traer este 2020"

Por una cosa u otra, lo cierto es que nos ha sentado muy bien, en este tiempo de nieblas y borrascas, la lectura de esta tercera entrega del detective Roures… a pesar de que su ambientación es claramente luminosa y mediterránea; todo un homenaje a Castellón y su marina. La ambientación, decimos, y hasta ahí, porque el trasfondo que sustenta el argumento no puede ser más sombrío: trata de mujeres, prostitución, juego…

Ya en una reseña anterior reprochábamos a la autora esta querencia por temas tan ásperos; algo, con seguridad, producto de su oficio de periodista. Y si bien sabemos desde Homero que los humanos estamos para servir de entretenimiento a los dioses —y no a otra cosa se debe que en este mundo haya menos paz y concordia que penuria y miseria— sentimos que a Roures le toca demasiadas veces lidiar con el lado más triste, sin que las aventuras galantes que, como todo detective que se precie, va encontrándose por el camino disipen ese aura ominosa de la que no consigue despegarse. Ni tampoco la música, que apenas le sirve para templar el ánimo. Y eso que la banda sonora de la novela —imagen de marca de la autora— es tan selecta y sugestiva como cabe desear.

"El sólido planteamiento narrativo prevalece, y la autora solo tira de su oficio original —el periodismo— para mejor apuntalarlo"

Esta nueva entrega supera sin duda a las dos anteriores. Aquí, el sólido planteamiento narrativo prevalece, y la autora solo tira de su oficio original —el periodismo— para mejor apuntalarlo; un adecuado orden que en las novelas precedentes a veces no resultaba siempre evidente. La trama mantiene su bien medido crescendo, sin altibajos ni fisuras (algo meritorio dado el tema de fondo, tan ingrato) hasta el convincente final, y los personajes secundarios —los conocidos, más otros nuevos que nos han gustado especialmente— están, como siempre, muy bien cuidados. Y, sobrevolándolo todo, impecablemente, una actitud militante contra ese lado tenebroso de nuestra sociedad que se expone y, a la vez, se denuncia.

Nos da la impresión de que estamos ante uno de los mejores noir en castellano que nos va a traer este 2020. Un excelente comienzo de año.

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Autor: Marta Robles. Título: La chica a la que no supiste amar. Editorial: Espasa. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

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