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Moda, sesgos y directrices

Moda, sesgos y directrices

Hace unos días terminé de releer dos libros que considero esenciales para interpretar la realidad material en que vivimos. Fueron escritos hace décadas, pero el tiempo no ha hecho otra cosa que demostrar la certeza de las tesis de Michel Clouscard. Los dos libros en cuestión son El capitalismo de la seducción y Neofascismo e ideología del deseo.

Aunque en ambos libros se tratan múltiples cuestiones que considero de gran relevancia, en esta ocasión quiero hablar de las modas y de la estética, no ya solo de la “revolución” o lo progresista, que es lo que desarrolla el autor francés, sino de todos los movimientos, grupos y lobbies políticos que polarizan nuestra sociedad para mantener sus intereses, principalmente económicos. Eso de la izquierda y de la derecha pasó a mejor vida hace tiempo, y el juego del columpio que enuncia Clouscard no es más que otra forma de aparentar cambios para que bajo ningún concepto nada cambie en realidad.

"Si no cumples los requisitos no eres lo suficientemente auténtico ni puro y debes ser repudiado por tu grupo"

Todos estos grupos fomentan modas, tendencias y hábitos que deben ser seguidos a pie juntillas si quieres ser auténticamente de izquierdas, ecologista, activista y feminista, entre otros. Antes se circunscribía a la izquierda o lo woke, pero con el tiempo los otros se han sumado al carro. Todos defienden lo mismo, visten similar, llevan los mismos peinados, usan las mismas marcas, las mismas expresiones, escuchan la misma música y tienen los mismos referentes. Si no cumples los requisitos no eres lo suficientemente auténtico ni puro y debes ser repudiado por tu grupo.

Las modas van cambiando. Cuando una es superada y comienza a desgastarse sacan una nueva que la sustituye, pero que sigue representando los mismos preceptos que la anterior, y ya de paso no solo distrae a la gente en nimiedades en vez de en sus verdaderos problemas, sino que además contribuye a que se siga consumiendo. Los jóvenes que siguen estas modas confunden ir a la “vanguardia” de esa estética revolucionaria o rebelde con algo realmente transformador, cuando en realidad solo están siguiendo una moda, unos preceptos que mantienen todo tal y como está.

"Si una persona es de izquierdas no puede criticar a los terroristas de Hamás y sus crímenes: eso te convierte automáticamente en un hereje"

Las modas son cíclicas: pueden volver a ser reutilizadas con el paso de los años con un leve cambio de chapa y pintura y seguir siendo útiles. Clouscard habló de forma extensa del movimiento hippie y de Mayo del 68 como ejemplo de modas que van de contestatarias e incluso revolucionarias y no son más que un producto sistémico que solo busca generar dinero y mantener a la gente alienada, cuando el movimiento hippie comenzó a decaer surgió otra moda rebelde e inconformista que la sustituyó.

El motivo por el que decidí escribir este artículo fue la respuesta que he visto por parte de grupos tanto de izquierdas como de derechas al conflicto palestino-israelí.

Si una persona es de izquierdas no puede criticar a los terroristas de Hamás y sus crímenes: eso te convierte automáticamente en un hereje, un monstruo sin corazón que no entiende nada de la historia del conflicto desde sus orígenes. Si no apoyas a grupos como la Yihad Islámica eres un facha traidor sin sentimientos y sin corazón. Disentir no está permitido: todos los palestinos son seres de luz.

Si eres una persona de derechas, a no ser que seas defensor del infame pintor austriaco, en cuyo caso siguen otra moda y otras directrices diferentes, pero aún más nauseabundas, debes apoyar el sionismo y los crímenes de Israel cometidos desde su fundación. «¿Qué crímenes? Maldito rojo, zurdo terrorista», dirían. En este caso, también todo lo que haga el Estado de Israel es un dechado de virtudes, y no se te ocurra decir nada en contrario.

"La historia y los conflictos políticos extendidos en el tiempo no pueden ser interpretados con enfoques de los buenos y los malos, eso es la antihistoria"

No se puede tener una opinión propia fundamentada, debes seguir lo que te impone la moda, tu grupo, los tuyos, y pobre de ti como te atrevas a decir lo contrario, aunque sea evidente que se está atentando contra el sentido de la razón y la búsqueda de la verdad. Vivimos en una polarización absurda en la política y en la sociedad española que debe parar cuanto antes, pues no sale nada bueno ni constructivo de ello. No hay aprendizaje en seguir directrices de grupos y personas que no tienen ningún interés en solucionar nada, solo en retroalimentarse para mantener lo que ellos tienen pero tú no.

La historia y los conflictos políticos extendidos en el tiempo no pueden ser interpretados con enfoques de los buenos y los malos, eso es la antihistoria, no se trata de un partido de fútbol ni de una pelea entre los ultras de cada equipo. Mal nos va a ir si la mayoría de la gente actúa de esta manera y no rompen con estos esquemas, obteniendo y promoviendo en los demás un pensamiento crítico frente a lo que nos rodea.

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Juan
Juan
7 meses hace

Estoy harto de estas modas, no paro de ver a gente defender una u otra cosa dependiendo de lo que le dicta el grupo al que pertenece. Más pensamiento crítico, por favor.

Marc Lozano
Marc Lozano
7 meses hace

Si ser de izquierdas significa apoyar lo que hoy apoyan la mayor parte de organizaciones «progres», no soy de izquierdas.

Antes se defendían otra clase de ideas, se hablaba de lucha de clases. Hoy parece ser que ya no tiene sentido defender algo así, es mejor hablar de la gordofobia o blanquear el islam.

Que asco de todo. Buen artículo.

Carlos
Carlos
7 meses hace

Se nota que solo nos quieren engatusados para no luchar por nuestros derechos, muy acertadas las tesis de Clouscard, adelantado a su tiempo