La escritora española de origen marroquí Najat El Hachmi ha denunciado que en España hay niñas que están siendo discriminadas en pleno siglo XXI, cuando la sociedad en la que viven tendría que garantizar sus derechos, por un relativismo cultural que, a su juicio, es otra forma de racismo.
La novelista y columnista nacida en Beni Sidel en 1979, ganadora del Premio Nadal por Los lunes nos querrán, cree que por primera vez desde 1948 se están poniendo en duda la universalidad de los derechos humanos, que ya se daban por sentados y son un pilar “de nuestra forma de ver el mundo y nuestros valores”. Y lo más preocupante, ha añadido, es que se están poniendo en duda desde la izquierda relativista, que está cobrando mucha fuerza en el mundo académico, “donde están pasando cosas que hace veinte años eran impensables. Crecí relajada pensando algo que ni siquiera se tenía que explicar, que las mujeres feministas de izquierda me iban a dar una mano para que yo me pudiera enfrentar al padre, al imán y a todos los poderes patriarcales. Y no solo no me han ayudado ni han entendido la problemática de las mujeres como yo, sino que han contribuido a nuestras propias opresiones”.
La escritora ha confesado que se ha sentido como si predicara en el desierto ante quienes justifican e incluso difunden y fomentan la discriminación que sufren las mujeres migrantes. Y solo ha encontrado comprensión en el “feminismo clásico, el de toda la vida”, el que tiene una agenda clara de igualdad y que no considera que los derechos de las mujeres tengan que ponerse en duda si han nacido en otro lugar o tienen una cultura o una religión diferentes.

Santander, 10/08/2026. La escritora Najat El Hachmi durante su participación en el encuentro programado en la UIMP, ‘Derechos Humanos: Raíces nuevas y lenguaje para expresarlas’, este lunes en Santander. Efe / Pedro Puente Hoyos
Ese es un fenómeno que en su adolescencia no existía y que está generando “nuevas dinámicas de sometimiento de mujeres migrantes” con efectos concretos sobre niñas, advierte la escritora, que vive en España desde su infancia. “Si esas niñas se llamaran María o Pepita la situación sería distinta, pero asumimos que como es cultural o de religión, es algo natural, pero el machismo no es algo natural. Y a mí eso me parece un escándalo. No hay ninguna sensibilidad, no hay políticas, hay una indiferencia total”.
Para Najat El Hachmi, solo las maestras de esas niñas o los profesionales que están en primera línea están cargando sobre sus hombros el problema y haciendo lo que pueden por ellas. La escritora ha advertido también de que el discurso de la derecha contra la inmigración, que ha calificado de “hipócrita” porque sabe que es necesaria, está fomentado una explotación “más efectiva” de los trabajadores llegados de otros países que va a erosionar los derechos de todos.


Habría sido interesante que se explayara sobre la discriminación, la problemática en sí…
Por lo visto los derechos de las personas de dividen en dos: los de las mujeres y los del resto.
La discriminación contra las niñas y mujeres (la mejor mitad de la Humanidad) es inaceptable, tan inaceptable como el racismo, son taras que ya deberían estar erradicadas en el mundo después de tantas décadas de entrar en vigencia la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) pero vivimos en un mundo salvaje y el salvajismo está presente en casi todas las sociedades humanas en menor o mayor grado, y mientras en las sociedades humanas más avanzadas son conductas ilegales y se les combate (como España, que debe activar sus órganos ejecutivos y judiciales ante cualquier violación a las leyes contra la discriminación racial, contra las niñas y mujeres, y en todo caso contra las violaciones a los Derechos Humanos), en las sociedades más atrasadas, primitivas, oscurantista, primitivas, están apoyadas en normas arbitrarias de sus criminales gobernantes como los casos de Irán con sus delirantes Ayatolas y Afganistán con sus enloquecidos Talibanes, donde se les niegan a las niñas y mujeres hasta el derecho a la educación y las encarcelan o asesinan por protestar reclamando sus Derechos Humanos. En Irán los dictadores de la Teocracia Islámica del oxímoron que llaman “República Islámica” (No existe República en una Teocracia) cuenta con una organización represiva de esbirros, torturadores y asesinos que llaman irónicamente “Policía de la Moral” la misma que ha matado a golpes a inocentes mujeres en ese país asolado por el gobierno de unos criminales fanáticos que usan el pretexto de la religión para imponer el Totalitarismo y la Monarquía Absoluta en pleno siglo XXI, un retroceso abismal. Tampoco el gobierno de Netanyahu y compañía respetan los Derechos Humanos de las niñas y mujeres árabes palestinas en la ocupada Franja de Gaza, que convirtieron en una especie de Gueto Nazi sometido a asedio militar con la intención de exterminar al pueblo palestino o “limpiar étnicamente” dicho territorio para anexarlo a Israel y tal genocidio es un crimen en curso que perpetra los enloquecidos Netanyahu y compañía frente a las cámaras de televisión y con la complicidad de muchos gobernantes extranjeros sin brújula moral como Donald Trump, los cegatos gobernantes de Alemania quienes se escudan en una supuesta “Razón de Estado”, absurdo que explica por qué los alemanes en su epoca apoyaron al genocida austriaco Adolf Hitler, parece que dichos gobernantes alemanes, como todos los gobernantes extranjeros que apoyan por acción u omision el Genocidio en curso contra el Pueblo Palestino en la Franja de Gaza, jamás han leído ni la Lógica ni la Política de Aristóteles y lo que es peor se olvidaron de la moral judeocristiana contenida en los 10 Mandamientos que Dios le entregó a Moisés, en especial se olvidan del Mandamiento de Dios que dice “No matarás”, que es un mandato moral para los judíos y para los cristianos, porque el criminal Benjamín Netanyahu dio la orden de matar a los inocentes niños, mujeres, ancianos y hombres pacíficos e inocentes del Pueblo Palestino en la Franja de Gaza en una Operación de Venganza Militar o Expedición Militar Punitiva al estilo Nazi, como la destrucción de Lídice y el exterminio de sus habitantes durante la II Guerra Mundial en represalia por la muerte de un jerarca nazi por la Resistencia local. Este genocidio en curso ordenado por Benjamín Netanyahu lo quieren disfrazar de “Guerra” y no lo es, es una Expedición Militar Punitiva de Castigo Colectivo, un crimen contra la Humanidad, y las cifras de muertos y heridos lo prueban: Más de 70 mil muertos Palestinos, la mayoría niños, mujeres y ancianos mientras que las Fuerzas Militares de Israel (instrumento de perpetración del genocidio en curso) no cuentan ni con 600 muertos. Lo que debió ser una operación policial de identificación, búsqueda y arresto de los criminales terroristas de Hamas que perpetraron los espantosos crimenes terroristas contra indefensos e inocentes judíos el pasado octubre de 2023 se convirtió por voluntad del criminal Benjamín Netanyahu en el Genocidio en curso contra el inocente pueblo árabe Palestino que habita la Franja de Gaza, y los criminales del Gobierno de Israel usan el precitado crimen terrorista de Hamas como excusa para imponer su criminal política de genocidio con la intención expresa de anexarse la Franja de Gaza y toda la Palestina Árabe, porque no quieren cumplir con el Mandato de la ONU de la creación de dos Estados: Israel y Palestina. Y tan cómplice es Trump de Netanyahu que está promoviendo la eliminación del Tribunal Penal Internacional de la ONU creado con el Tratado de Roma para evitar que Netanyahu sea procesado por sus crimenes contra la Humanidad. Ya su subordinado Secretario de Estado de Estados Unidos le ordenó a la usurpadora que mal gobierna en Venezuela que retire a su Protectorado Petrolero de dicho Tribunal Penal Internacional y está acató sumisa y veloz la orden impartida y ahora presionan a los gobiernos de Hispanoamérica para que también se retiren de dicha instancia jurídica internacional de la ONU creada para juzgar y sancionar a los criminales contra la Humanidad. Netanyahu está asustado y quiere que Trump lo salve y le garantice su impunidad y sus víctimas no solo sufrieron discriminación racial y de género, fueron asesinadas como parte de una “política de Estado”.
?Es mentira que vivimos en un mundo salvaje?