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Novelas sin película: 1Q84

Instantes después de terminar el tercer y último volumen de 1Q84, lo primero que hice fue buscar en Internet para asegurarme de que no se había hecho película alguna basada en el libro. No me sonaba, la verdad, pero me resultaba curioso y, en cierta manera, extraño, que no hubiese transposición cinematográfica de esta obra, la cual es, por otra parte, una de las más famosas de Haruki Murakami. He de admitir, en todo caso, que no soy precisamente un genio en lo que a mis habilidades navigatorias por la red se refiere.

"En esta ocasión Tengo y Aomame sobreviven a la trama de 1Q84. Para ser más exactos, y justos, la pareja debería transformarse, al igual que en el póker tras el primer descarte, en un trío, con la incorporación de Ushikawa"

Sea como fuere, mientras leía esta novela, no dejaba de pensar en su potencial fílmico. Una de las muchas virtudes de Murakami es su capacidad para perfilar personajes. Salvando las diferencias estilísticas y temáticas, en cierta manera me recuerda a Stendhal. Éste con una escritura mucho más agreste y directa, aquel más suave y modulada. Sin embargo, los personajes principales de las obras más conocidas del francés, Rojo y Negro y La cartuja de Parma, Julien Sorel y Fabricio del Dongo respectivamente, se quedan grabados en la memoria del lector, destacando de los propios argumentos de ambas obras. Algo parecido ocurre con Murakami. En esta ocasión Tengo y Aomame sobreviven a la trama de 1Q84. Para ser más exactos, y justos, la pareja debería transformarse, al igual que en el póker tras el primer descarte, en un trío, con la incorporación de Ushikawa, quien, siendo su presencia más limitada en los dos primeros tomos, en el tercero, y último, su protagonismo, junto al de la pareja, es indiscutible.

1Q84, cuyo título hace referencia al 1984 de George Orwell, fue publicado en Japón entre 2009 y 2010. Su primera edición se agotó el mismo día de su salida. En un mes llegaron a venderse un millón de ejemplares. Haruki Murakami personifica uno de esos contados casos en los cuales un escritor de culto se convierte en best-seller.

"Realizar una película basada en 1Q84, estoy seguro, no es tarea sencilla. Estoy convencido de que, de así serlo, ya estaría hecha. Tanto las cifras de ventas de la obra como la popularidad de su autor así avalan esta afirmación."

Considerada para algunos como una ficción distópica, la historia, que transcurre en el Tokio de 1984, está contada desde los puntos de vista de sus personajes protagonistas, alternándose capítulo a capítulo. Las más de mil páginas que suman los tres tomos de la novela aglutinan fantasía, violencia, sexo, muerte, sectas religiosas, ilusión, nostalgia, melancolía, esperanza e intriga, todo ello aderezado con un cúmulo de referencias literarias, musicales, cinematográficas o históricas. Un servidor reconoce que comenzó a escuchar al compositor checo Leoš Janáček  mientras leía esta obra. El comienzo, con Aomame tomando un taxi cuya radio está sintonizando la Sinfonietta de este autor, es cautivador, y supone un claro ejemplo de lo que es 1Q84. Murakami conduce al lector a través de una realidad alternativa, que no yuxtapuesta, acompañando a Tengo y Aomame. La inmersión en ese otro mundo, el de las dos lunas, se facilita mediante la inclusión de estos elementos catalizadores materializados, como en este caso, en piezas musicales u otros “atrezzos” estilísticos o escénicos. En particular, la Sinfonietta de Janáček  vuelve a aparecer en otros momentos clave posteriores a lo largo de toda la historia.

Realizar una película basada en 1Q84, estoy seguro, no es tarea sencilla. Estoy convencido de que, de así serlo, ya estaría hecha. Tanto las cifras de ventas de la obra como la popularidad de su autor así avalan esta afirmación. Permítanme ahora una ficción, en este caso no distópica, sino, más bien, utópica. Supongamos que la versión cinematográfica fuera a producirse. Entonces, seguramente, la primera cuestión a plantearse de inmediato habría de ser: ¿Quién la dirigiría? La respuesta me surge igual de rápida. Serían dos los directores, no uno. Pero no como diferentes posibilidades. Esta propuesta imaginaria nos permitiría una colaboración mutua. Estaríamos, además, ante una ficción imposible, dado que ambos nos dejaron hace ya bastante tiempo. El primero de ellos sería, Kenji Mizoguchi. Nadie mejor que el director de Cuentos de la luna pálida (Ugetsu monogatari), galardonada, por cierto, con el León de Plata en el festival de Venecia en 1953, para entender y transmitir esa mezcla de fantasía y tradiciones japonesas que inunda la obra de Murakami. ¿Quién otro podría captar la esencia y plasmar en la pantalla El pueblo de los gatos o presentar al cobrador de la NHK al que nadie abre la puerta?

"Juntar a Haruki Murakami, Kenji Mizoguchi y John Ford es una ficción tan fantástica como la propia obra 1Q84. Una utopía auténtica."

Sí, Mizoguchi es uno de los dos. El otro, cómo no, habría de ser John Ford. Y sí, también, lo admito, hablo de John Ford muy a menudo. Pero es que es inevitable. Mientras disfrutaba del tercer tomo de 1Q84, las partes en las que Tengo, al anochecer, va al parque, se sienta en el tobogán y espera a Aomame, son lirismo puro. Y en cuanto a lirismo y cine, nadie, insisto, como John Ford. Son múltiples las pruebas de ello incrustadas en películas como El hombre tranquilo (The quiet man), de 1952 o Centauros del desierto (The searchers), de 1956. Además, tengo muchísima curiosidad de cómo el maestro estructuraría y filmaría el capítulo, o la escena, en la cual coinciden el peculiar investigador privado Ushikawa y el no menos, aunque diferente, especial guardaespaldas de la señora Ogata, Tamaru, al ser éste uno de los momentos con mayor carga emotiva de la trama.

Juntar a Haruki Murakami, Kenji Mizoguchi y John Ford es una ficción tan fantástica como la propia obra 1Q84. Una utopía auténtica. Sin embargo, quiero creer que el ejercicio imaginativo merece la pena, ¿Verdad?

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