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Pena y gloria del soldado desconocido

Pena y gloria del soldado desconocido

“El protagonista que hubo en mí ha muerto”, reflexiona en un momento de la novela un personaje de este fresco o epopeya comunitaria. Y, efectivamente, la muerte reciente de uno de los Capitanes de Abril, y las que han ido teniendo lugar sin saldarse con funerales de Estado o reconocimientos específicos como padres de la patria actual, parecen demostrar que, muchos años después de “los años de la libertad”, el Ascensor de la Gloria en Lisboa sólo funcionase en sentido de descenso.

Que la Historia se desboca hacia lo novelesco y que a su vez la novela siempre encuentra en ella astillas para crepitar es algo que sabíamos pero, en esta ocasión, Lídia Jorge decide controlar los hechos de abril del 74 con meticulosa dosificación, encontrando el tono perfecto para la reconstrucción de una revolución que tuvo la particularidad de alzar al poder a los que no la habían realizado, mediante una gran estrategia de anonimización pactada y empezada por sus mismos instigadores, diluidos después en la masa sin cara. Desanda así Lídia Jorge el camino que ha llevado de la revolución a la devolución, de la devolución a la involución y de la involución a la denegación, mediante este libro de historia sin fechas que nos ayuda a comprender mejor la “República de la pena”.

"Para descifrar lo que verdaderamente pasó, Lídia Jorge compone un juego fragmentario de entrevistas a personajes clave"

La Umbría y la Solana, que parece haber asumido casi como deber cívico la recuperación sistemática de la obra de Jorge, ofrece ahora en este libro de 2014 la que probablemente sea la obra magna de su autora, desconocida aún para el gran público de España, pero no para el hispanohablante en general ni para estas páginas.

Sostenía Walter Benjamin a propósito del Ángelus Novus de Klee, que él transmutó en “el ángel de la Historia”, que se trata de un ángel que vuelve su cara al pasado y al que “bien le gustaría detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero, soplando desde el Paraíso, una tempestad se enreda en sus alas, y es tan fuerte que el ángel no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja incontenible hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas ante él va creciendo hasta el cielo. Lo que llamamos progreso es justamente esta tempestad”. Ese ángel, en Los memorables, no es otro que el “ángel armonioso”, una “rara ave emplumada de blanco” que había volado sobre Lisboa, y que Lídia Jorge identifica como un ángel para los olvidados.

"Los tanques sobre los pequeños adoquines en Rua do Carmo, una canción sonando en la radio, una joven que no tiene el cigarrillo que le pide el soldado y le ofrece en cambio un clavel…"

Curiosamente, para tratarse de un fenómeno histórico producido en un tiempo en el que los medios de comunicación estaban perfectamente desarrollados, no se puede decir que se produjese una cobertura exhaustiva de los acontecimientos de ese día ni que los archivos rezumen de información infinita, como sí ocurre con la Primavera de Praga, la revolución rumana u otros procesos semejantes. Así, para descifrar lo que verdaderamente pasó, Lídia Jorge compone un juego fragmentario de entrevistas a personajes clave (a los que nunca se alude de forma explícita pero que son claramente identificables) en torno a una fotografía, pues no en vano las revoluciones las hacen personas que en apariencia son como usted y como yo. Con el avance de los testimonios, y de forma entrelazada con una búsqueda personal y familiar, la Historia con mayúsculas va escribiéndose a sí misma, con una recreación de espacios urbanos e interiores de profunda sensorialidad. Todos estos fenómenos de subjetivización corren a cargo de una periodista que busca en sus entrevistados desatar la memoria tanto voluntaria como involuntaria de hechos o incidentes que les sucedieron como vivencia propia, o de los que supieron por terceros. Los tanques sobre los pequeños adoquines en Rua do Carmo, una canción sonando en la radio, una joven que no tiene el cigarrillo que le pide el soldado y le ofrece en cambio un clavel… el imaginario, en suma, de unos días en los que todo pareció alinearse precisamente por la grandeza de miras de estos héroes improbables. Las teselas del mosaico reimprimen el pasado y componen finalmente (en un juego de ingeniería novelesca al alcance de muy pocos) eso que se conoce como “teatro de operaciones” en los grandes avances históricos. Así, al documentar algo que ya está documentado y mediante esos diversos mecanismos de activación de los recuerdos de sus personajes, asomándose a la emoción de todos ellos y de paso a las nuestras, Lídia Jorge logra una sorprendente hazaña, ya que no sólo consigue romper la alteridad que como lectores experimentamos con ellos, sino, lo que es más admirable, generar intriga a propósito de unos hechos cuyo desarrollo conocemos de principio a fin.

Pero a la Historia a veces le cuesta encontrar el camino correcto. Por eso, si existe el designio de que Los memorables sea sólo una novela más sobre estos hechos, o un título más de la literatura portuguesa, esos designios están, sin más, equivocados. Porque lo cierto es que estamos ante una obra cumbre, y pasándola por alto cometeríamos el mismo error que la novela pretende enmendar.

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Autora: Lídia Jorge. Título:  Los memorables. Editorial: La Umbría y la Solana. Venta: Todostuslibros.

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