El 13 de enero de 2013, la noche “más oscura del año”, el padre de Pol Guasch se suicidó y ahora en Relíquia el escritor se sumerge en ese momento con la “necesidad de comprender”, de la mano de la literatura, creando una historia sobre los vínculos familiares, el amor, la amistad o la identidad.
Inició la escritura en la Navidad de 2022, unos días antes de cumplirse el décimo aniversario de la desaparición de su progenitor, con apenas 44 años y con problemas de salud mental, “sin cálculos”, aunque pronto tuvo claro que no quería escribir desde la autocompasión, el victimismo o las autorreferencias. “Quería un relato desde el convencimiento de que esta historia de ausencia, de duelo, de familia, de amor, de compromiso, debía comunicar a todo el mundo, ir más allá de la mía propia, en un intento de explicar algo más grande que mi propia vida”.
Asimismo, buscaba crear “un arco narrativo de algo que había vivido sin relato, como era la muerte de una persona querida por suicidio, y cómo de lento fue el desvanecimiento de esta presencia”, además de aludir a los “límites y finales lentos, pero implacables”, cuestiones que aparecían en sus dos novelas anteriores.
“Escribiendo el libro descubro que para hablar del suicidio, de la ausencia, hay muchos discursos como el médico, el científico o el biológico que no pueden capturar la realidad más de fondo, la globalidad, se quedan cortos para describir qué significa realmente una ausencia, un duelo, una pérdida”. En cambio, ha proseguido, la literatura “puede capturar lo que se nos escapa en momentos tan difíciles, vividos sin relato, sin perspectiva”.
A la vez, ha revelado que se enfrentó a la hoja en blanco con la duda de si poder “reconstruir” la biografía de su padre, alguien que no fue un personaje histórico, ni tenía documentos, ni había dejado testimonio, ni tan solo una nota cuando decidió acabar con su vida, como había hecho, también, su padre en el mismo sitio.
En este proceso, que ha durado unos años, Pol Guasch se ha dado cuenta de que “solo” se pueden reconstruir las biografías de alguna gente, mientras que otros, como él, se deben “conformar y aceptar que todo lo que podemos hacer es relatar una vida con muchos vacíos, ausencias”. Por ello, al libro también le dan forma diferentes autores que se suicidaron, a los que “invoca” y “convoca”, desde Sylvia Plath, Virginia Woolf, Anne Sexton a David Foster Wallace, para este intento de “reconstruir” el adiós al padre que nunca existió. Gracias a estos autores y a otros, a la literatura, en definitiva, ha aseverado que ha conseguido entender “más cosas de mi propia vida y de la vida de mi padre”.
En cuanto al título, ha apuntado que quería que fuera una sola palabra, “breve y directa”, y reliquia es “un recuerdo material que convoca una presencia, pero no solo esto, porque puede ser lo que ocupa aquello que antes ocupaba una persona”.
Por otra parte, Pol Guasch cree que en los últimos años se habla más de suicidio, aunque para muchos sigue siendo un tabú, y ha insistido en que la literatura puede ir más allá que el discurso médico y abordar cuestiones que tienen que ver con la “melancolía, la soledad, el desajuste con la existencia, cómo pesa en algunas personas el pasado, cómo otras miran con angustia el futuro”.
En cuanto a escribir sobre la muerte, piensa el autor catalán que es una forma de “tenerla controlada, de mirarla a la cara”, es como “generar nuevos conjuros que rompan historias que nos condenan”.




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