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Proyecto Itinera (LXIV): El lado humanista del negocio

Proyecto Itinera (LXIV): El lado humanista del negocio

El Proyecto ITINERA nace de la colaboración entre la Asociación Murciana de Profesores de Latín y Griego (AMUPROLAG) y la delegación murciana de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC). Su intención es establecer sinergias entre varios profesionales, dignificar y divulgar los estudios grecolatinos y la cultura clásica. A tal fin ofrece talleres prácticos, conferencias, representaciones teatrales, pasacalles mitológicos, recreaciones históricas y artículos en prensa, con la intención de concienciar a nuestro entorno de la pervivencia del mundo clásico en diferentes campos de la sociedad actual. Su objetivo secundario es acercar esta experiencia a las instituciones o medios que lo soliciten, con el convencimiento de que Grecia y Roma, así como su legado, aún tienen mucho que aportar a la sociedad actual. 

Zenda cree que es de interés darlo a conocer a sus lectores y amigos, con la publicación de algunos de sus trabajos.

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Mi día a día se desenvuelve en un intrincado laberinto de ventas, ingresos, gastos, proyectos, inversiones y estrategias. Acostumbro a manejar conceptos como KPI, TIR, VAN, acid test y una innumerable lista de ratios financieros que volverían loco al mismísimo Arquímedes. A diferencia de Teseo, el enemigo al que derrotar no es Asterión, el célebre minotauro encerrado por su padre Minos en el prodigioso edificio de Dédalo, sino la cuenta de resultados negativa, esa espada de Damocles que se cierne sobre la salud de todas las empresas.

Ante esta tesitura, eminentemente numérica y práctica, uno podría pensar que las especulaciones humanísticas están fuera de lugar, que donde priman los resultados sobran las palabras y toda clase de pensamiento inútil. Nada más lejos de la realidad. Si algo me ha ayudado a lo largo de mis casi veinte años de experiencia en gestión empresarial ha sido, precisamente, ese amplio abanico de sabios consejeros que pensaron sobre nosotros mucho antes de que apareciera ese rosario de tecnicismos que nos atormentan cada mañana.

"Es evidente que dista un mundo entre el analista ateniense y nuestros días, pero su exquisito trabajo no deja de ser una fuente de inspiración a la hora de abordar cualquier análisis complejo"

Hace unos años participé en los Cursos de Verano de El Escorial para impartir una breve charla sobre gestión de negocios. Ante la atenta mirada de estudiantes de económicas y empresariales, recomendé tres libros que me habían ayudado en el día a día mucho más que cualquier manual moderno. Historia de la Guerra del Peloponeso, de Tucídides; Caracteres, de Teofrasto y Meditaciones, de Marco Aurelio. En aquella escueta nómina de autores no se contaba ningún gurú de la estrategia empresarial. Como el estupor del auditorio era ciertamente previsible, comencé a explicarme.

Ninguna estrategia empresarial se aborda sin un análisis del entorno en el que una compañía va a desenvolverse. Los gestores pueden acudir al PEST, que es un análisis de enfoque externo, acrónimo de Político, Económico, Social y Tecnológico o a un DAFO, que combina factores externos (amenazas y oportunidades) con internos (debilidades y fortalezas). Muchas son las variantes y posibilidades, pero el método es el mismo con el que Tucídides abrió los ojos, observó y pensó en las causas, desarrollo y consecuencias de la Guerra del Peloponeso. Es evidente que dista un mundo entre el analista ateniense y nuestros días, pero su exquisito trabajo no deja de ser una fuente de inspiración a la hora de abordar cualquier análisis complejo. No es palabrería. David Hernández de la Fuente aborda en su reciente libro El hilo de oro la aplicación de la obra tucididea en geopolítica.

"La gestión tiene una última manifestación en forma de éxito o de fracaso. Dos extraños compañeros, irreconciliables, pero siempre presentes"

Pero los análisis quedan sobre el papel y la estrategia la desarrollan las personas. Es aquí donde entra el segundo invitado: Teofrasto. Su obra Caracteres no deja de tener una aplicación práctica a la hora de escudriñar las diferentes manifestaciones del género humano. Muchos clásicos tratan sobre ello, pero quizás el discípulo de Aristóteles sea el que abordó esta cuestión de una forma más explícita. Aparte de disfrutar con su lectura, el libro desentraña personalidades que todavía hoy, pasados muchos siglos, siguen siendo útiles, ya que, en esencia, seguimos siendo los mismos. La gestión de las personas, sus expectativas, anhelos y frustraciones, sus filias y fobias, su competitividad e implicación en los objetivos es, quizás, la disciplina más complicada de la dirección de una empresa y es ahí, casualmente, donde el fondo humanista del gestor adquiere una mayor relevancia.

La gestión tiene una última manifestación en forma de éxito o de fracaso. Dos extraños compañeros, irreconciliables, pero siempre presentes, que como el sol y la luna se turnan a lo largo de nuestra carrera profesional. Muchas veces hay que digerirlos en soledad, con uno mismo. Es ahí donde el toque estoico de Marco Aurelio da sentido, de alguna manera, a nuestras inquietudes. Las confesiones de un emperador romano al alcance de tu mano, en un edificante diálogo capaz de traspasar el tiempo y el espacio para alentarte en momentos en los que uno necesita alcanzar la perspectiva suficiente para abordar los problemas como corresponde.

"Para que yo pudiera leer y disfrutar estas obras, que tanto me han ayudado en mi trayectoria profesional y personal, he tenido que echar mano de versiones en castellano"

Para que yo pudiera leer y disfrutar estas obras, que tanto me han ayudado en mi trayectoria profesional y personal, he tenido que echar mano de versiones en castellano. Para mi desgracia no domino ninguna lengua clásica. He manejado fabulosas traducciones de filólogos griegos y latinos que han destripado estas letras eternas para revivir su mensaje. Sin la milagrosa cadena de copistas y traductores que desde la más remota antigüedad se han esforzado en transmitir esos textos, el hilo que nos une a nuestro pasado y que, al mismo tiempo, nos ofrece la salida del laberinto de nuestros días, se habría cortado para siempre.

Desterrar el griego y el latín de los planes de estudio, reducir la ética y la filosofía a la mínima expresión, no solo es un atentado contra la salud mental de nuestra sociedad, sino una torpeza sin parangón que impedirá que muchos jóvenes que ahora inician sus carreras y, previsiblemente, dirigirán empresas y proyectos en el futuro, puedan acudir al consejo más acertado: el de aquellos sabios cuyo mensaje ha traspasado la barrera del tiempo, transmitiéndose de generación en generación, para susurrarnos soluciones al presente en la intimidad de nuestras lecturas.

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