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Rosa Montero: «Ciberdelincuencia y cibervida están invadiendo nuestras vidas»

Rosa Montero: «Ciberdelincuencia y cibervida están invadiendo nuestras vidas»

La novelista y periodista Rosa Montero es una de las invitadas del Pamplona Negra, un ciclo que reúne a algunos de los mayores exponentes de la literatura y el cine policíaco, en el que participa en numerosas actividades, como una mesa redonda sobre la ciberdelincuencia y la cibervida que, según apunta, “están invadiendo las vidas”.

Montero considera en una entrevista a Efe que lo virtual “forma parte de una de las fronteras de la vida, porque ya no vivimos solo un ciberdelito sino que vivimos la cibervida”, una existencia en la que incluso las emociones “las colocamos en este mundo virtual”. Reconoce haber caído en esa catarsis y a veces se descubre intentando ampliar fotografías en periódicos de papel, “un automatismo que no es banal”, considera la novelista barcelonesa. Admite que cuando le ocurre le provoca risa en el primer instante, pero “indica que vivimos gran parte de nuestra vida en una adaptación tecnológica novedosísima”.

Considera además que esta cibervida está “cambiando de forma radical nuestras vidas, y no nos hacemos a ello, porque es difícil de digerir”. Y además, advierte: “Vamos como sociedad detrás de ese cambio tecnológico, vamos con la lengua fuera”. Apunta que no se trata solo de una actitud diaria, sino que “estamos perdiendo capacidad crítica desde un punto de vista fisiológico: somos como niños jugando con una tecnología, aunque sea hija nuestra”. También lamenta la deriva de felicidad constante que venden las redes sociales “y que es heredada de la publicidad” y que lleva a la sociedad “a no aceptar ni vivir la frustración, que es necesario vivirla” y, además, considera que genera disociación con la realidad, y una “apreciación empobrecida” de una realidad, porque cree que nadie vive en felicidad constante.

Es la primera vez que participa en este ciclo de novela negra, pero destaca su «programa magnífico” y lo multidisciplinar de la programación, y considera que “actos relacionados no solo con la literatura sino con la realidad de investigación y policial es genial”. Cree que la programación es “eléctrica y especial”, y está presente en casi todas las actividades organizadas para esta edición. Una de las mesas redondas en la que ha participado trata sobre ciberdelincuencia, “un tema álgido”, afirma.

Sus años de experiencia tras las teclas la han llevado a concluir que una novela “es al final todo lo que tú eres, desde tu clase social, tu salud o tus lecturas”. En su dilatada carrera aparecen reportajes, crónicas y, sobre todo, entrevistas, aunque reivindica “ser novelista antes que periodista”.

A los 5 años, según cuenta, ya empezó a escribir ficción, una labor que le llevó a tejer al personaje más icónico de Rosa Montero, Bruna Husky. Aunque la detective, según dice, realmente estuvo en su vida desde antes de empezar a escribir novelas. Bruna Husky fue su personaje y su nombre de usuario en Second Life, una comunidad virtual “en la que la gente incluso llegó a hacer dinero”. Por eso, cuando creó al personaje le dio su propio nombre en Second Life, y admite “¿qué mejor cosa podía darle?”. Admite que es el personaje que más se le parece, salvando las distancias, pero sí se asemejan “en su manera de estar frente a la vida, en una postura existencial, porque ella sabe que vive solo diez años y sabe cuándo va a morir”.

Reconoce que, al igual que Bruna, está obsesionada con la muerte, con el paso del tiempo, “aunque sea algo ajeno para la mayoría salvo para Woody Allen y para mí”, apunta. Cree que ese existencialismo es positivo porque “estás lleno de vida, eres consciente de que estás vivo”. Se considera una persona vitalista, “muy obsesiva, como Bruna”. Les diferencia la misantropía. Husky “odia al mundo, a los humanos, a otros reps (tecnohumanos) porque no se identifica”, y ella afirma ser todo lo contrario. Además su personaje “se pone una coraza, porque cree que los sentimientos la debilitan, pero asumir qué se siente es necesario, te da más fuerza”. Montero resume la relación con Husky de “opuesta totalmente, pero en el fondo es interesante, porque es estar frente a mi sombra”.

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