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«Sicofante» o mi afán terapéutico ante el mundo que nos rodea

«Sicofante» o mi afán terapéutico ante el mundo que nos rodea

Buscar las causas de algo muchas veces se convierte en una odisea más interesante que el propio algo que se trata de iluminar. Imaginemos por un momento el nerviosismo de un avezado historiógrafo ante el descubrimiento de un texto que permitiría revelar el oscuro porqué del oscuro pensamiento del más oscuro de los pensadores presocráticos. Bueno, no soy un pensador ni un presocrático, pero sí un hedonista en el banquillo que se rebela contra la tiranía del idealismo (y su primo el cristianismo) que nos embruja con promesas de dolor y redención pero sólo nos confirma ansiedad y culpa. Así que la causa de mi tebeo Sicofante, editado por Autsaider Cómics, se puede encontrar en un afán terapéutico hacia lo que me rodea, lo que nos rodea. Y no dudo en mentar a Balzac para hablar de lo absoluto porque mi tebeo también es una revancha hacia los relatos de lo extraordinario y de lo fuera de lo común. Si Netflix sólo habla de los singles de la humanidad, de los grandes estribillos que arrebatan a los dioses su condición única de sublime, mi tebeo en cambio habla de esas canciones que son la mayoría de las producidas, las que rellenan discos y que luego nadie toca en directo. En general hablo de eso que se empeñan en llamar vida pero que quienes la sufrimos la llamamos putada.

"Sicofante es una radiografía del intento, una oda a la derrota, una hiperdulía al afán"

Sicofante es una autobiografía ficcionalizada, es la vida de un pobre tipo que intenta ganarse la vida con sus dibujos pero que se ve obligado a tener curros de mierda y que encima tiene la desgracia de llamarse como yo y parecérseme. Sicofante es una radiografía del intento, una oda a la derrota, una hiperdulía al afán. Porque al final todo trata de aspiraciones y sus truncados, de saber lo que quieres decir pero no encontrar las palabras, o de ser el más experto técnico de la crónica pero no encontrar hechos que narrar.

Bueno, venga, no seamos tan dramáticos que después de todo el tebeo es una comedia. Una comedia un poco a lo Kafka, eso sí, que no somos José Luís López Vázquez por mucho que queramos. Kaurismaki dijo una cosa que me lleva persiguiendo bastante tiempo, y es que consideraba que su debut en largo, la adaptación de Crimen y Castigo, era un despropósito total, que no funcionaba ni para atrás. Concluyó que al no haber ni rastro de humor el relato vagaba sin llegar a puerto y de esta forma decidió enmendarlo en el resto de su obra. Así que sí, creo que el humor no sólo sirve para rebajar el tono o hacernos entretener, sino que nos asiste para sublimar algo del detritus en el que vivimos. Y la risa, que es humor somatizado, con su explosión jubilosa libera y nos reencuentra con algo de nosotros mismos. Y es que la risa, como el orgasmo o el defecar, son expulsiones que nos hacen mirar hacia dentro, que nos conectan con alguna parte dormida o latente, que hacen bajar la línea de flotación del iceberg que llamamos consciente y nos permiten ver, aunque sea momentáneamente, los minerales y vegetación que el mar nos impedía vislumbrar.

"Sexus de Henry Miller me abrió la mente a las posibilidades del relato, me confirmó aquello que intuí con Lovecraft"

El cómic está hecho a mano. Los trazos que ves son de plumilla o pincel, me gusta que los personajes (pincel) tengan una textura diferente al fondo (plumilla), en eso los japoneses son insuperables. La rotulación está hecha a mano, primero esbozada a lápiz y luego, con una plumilla más dura que la empleada para el dibujo, entintada. No hay adendas ni enmiendas digitales (amén de alguna corrección de texto) el tebeo que lees es un facsímil algo jibarizado de mis originales. Un cordón umbilical de mi mesa de trabajo a tu psique, o por lo menos un intento de piratería mental, que ya he dicho que aquí todo son aspiraciones.

Y para terminar habría que hablar de influencias. Siempre lo digo, Sexus de Henry Miller me abrió la mente a las posibilidades del relato, me confirmó aquello que intuí con Lovecraft. Luego descubrí a Céline, a Proust a Joyce, pero la lectura de Miller fue la ventana por la que me introduje en la perversión del relato. En el eclipse de la trama.

Y si te gustan los tebeos de Clowes, de Crumb o de Nazario espero que disfrutes del mío.

Pero no lo compares, que saldrá perdiendo.

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Autor:  Adrián Bago. Título: Sicofante. Editorial: Autsaider Cómics. Venta: Todostuslibros y Amazon

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