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Un asunto privado, crímenes en la Galicia de los años cuarenta

Un asunto privado, crímenes en la Galicia de los años cuarenta

Aura Garrido y Jean Reno protagonizan la nueva serie original de Amazon Prime Video Un asunto privado, una historia de crímenes que tienen lugar en la Galicia de los años cuarenta, aunque para la actriz catalana «trasciende» la época.

«Tiene un poco de fábula: lo que se ve no es la Galicia real de aquella época, y tampoco la estética es la que era, está traspasado de realidad —afirma Garrido en una entrevista con Efe—, porque es un cuento».

La actriz charla con Efe junto a su madre en la ficción, Ángela Molina, en el marco del Festival de Televisión de Montecarlo, donde se produjo el estreno mundial de la serie, que, con ocho capítulos grabados y sin descartar una segunda temporada, se podrá ver a partir del 16 de septiembre.

Un asunto privado cuenta la historia de Marina Quiroga (Garrido), una atrevida joven de clase alta con alma de detective que se propone atrapar al asesino que acecha la ciudad desde hace meses junto a Héctor (Reno), su fiel mayordomo, amigo de su fallecido padre, que era inspector de policía.

Marina, explica Garrido, quiere ser policía y demostrar a todos, incluido su hermano, Arturo (Pablo Molinero), que se ha alzado como heredero natural del cargo de su padre, que no solo está capacitada para ello, sino que puede hacerlo mejor que él, porque su padre le enseñó a «mirar» escrutando el escenario de un crimen, sabedor de que ella estaba dotada para la investigación y le apasionaba el trabajo.

Pero en esos años, recuerda Garrido, «no había ni una sola mujer policía».

Aun así, la protagonista de Stockholm (2013) no cree que sea una serie feminista, «tal y como se entiende el feminismo». Es más parecido, dice, «a las películas de aventuras clásicas, de los años ochenta y antes; Indiana Jones, Los Goonies, incluso, La Princesa Prometida, pelis con mucho ritmo, aventura y sentido del humor».

La actriz confía enormemente en que el público se «enamore» de estas aventuras. «Cuando haces un trabajo, no sabes nunca si va a gustar ni quién lo va a ver o dónde, y hace ya unos cuantos años, con las plataformas, no sabes qué va a pasar. El otro día en Lanzarote —cuenta a Efe— una camarera brasileña me dijo que veía «El Ministerio del Tiempo» en Brasil y me hizo una ilusión enorme», pone como ejemplo.

Ángela Molina «adora» a doña Asunción, una madre locuela que no quiere perder su estatus ni su imagen a pesar de la muerte del marido, divertida y cómplice, y bastante aficionada a «una copita de vez en cuando».

«Nunca pensé, cuando hacía cine de joven, cómo iba a ser la vida. Estaba consagrada a estar atenta a lo que tenía cada vez entre manos y sabiendo que lo que hacía era para los demás, pero cómo ha cambiado todo en este tiempo lo veo como una consecuencia natural», afirma la veterana actriz.

Desde su punto de vista, «el ritmo era una de las cosas que había que crear para la peli, y cuando logras la forma casi musical que tiene ésta, es como un definitorio de serie: drama, comedia, y ese ritmo es lo que te marca la aventura«.

Además, bromea, «había que crear el contrapunto con Jean Reno, que es muy cool y encima hablando en español. Para él ha sido como un renacimiento, él es el contrapeso esencial; la comedia, la aventura, la broma, pero con tintes humanísticos. Aporta algo muy único», considera la Goya de honor 2021 y Premio Nacional de Cinematografía 2016.

En el mismo entorno, Jean Reno explica a Efe que la única preocupación de Héctor es «cuidar y proteger a la hija pequeña de los Quiroga, Marina, que ha sacado del padre su misma curiosidad, valentía y capacidad de deducción«, y de su madre, que ve «cómo se le derrumba la casa, pero quiere seguir manteniendo las apariencias».

Reno, de padres españoles, trabaja en castellano con un papel muy diferente a los que acostumbra, donde ha tenido que acoplar el ritmo frenético que marca esta joven desinhibida y moderna, que «habla a toda velocidad» —se queja el protagonista de emblemáticas cintas como León, el profesional (1994) o Ronin (1998)—, frente a su cadencia reposada de hombre sentado y prudente, con fuerte acento francés.

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