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Un grito en otra dirección, de Tamara Grosso

Un grito en otra dirección, de Tamara Grosso

Foto: Luisina Donnarumma.

Tamara Grosso nació en Buenos Aires en 1991. Es Licenciada en Comunicación (UBA) y cursó la maestría de Estudios literarios latinoamericanos (UNTREF). Trabajó como redactora, editora y en comunicación editorial. Publicó los libros de poesía Márgenes (Objeto Editorial, 2016 y /noogoodhome/, 2021), Cuando todo refugio se vuelva hostil (Santos Locos, 2019 y Liliputienses, 2024) y El ritmo del derrumbe (Santos Locos, 2021). También la novela Viudas Jóvenes (Alquimia, 2023 y Yegua de Troya, 2025) y el libro de apuntes poéticos Poemas como mapas (Fera, 2023). Trabajó sus proyectos de escritura en las residencias de La casa de Belmonte (mayo 2024) y Can Serrat (junio 2025). Se dedica a la edición y a coordinar talleres de poesía. Presentamos una selección de poemas de su último libro de poemas, Un grito en otra dirección (Santos Locos, 2025), obra en la que la autora da un paso más en la propuesta que viene construyendo desde hace unos años, caracterizada por el trabajo de temas como el amor y los vínculos afectivos en la época contemporánea a través de imágenes cotidianas potentes, construidas siempre con un lenguaje sencillo y directo. Poemas que funcionan como pequeños recordatorios, cargados de una dulce melancolía que recorre este poemario en el que subyace una advertencia, pero alejada del consejo, la verdad o de la certeza. Los poemas de Tamara nos envuelven, nos acorralan, nos dejan pensando un rato largo: pequeños avisos de que el mundo puede ser triste y cruel pero, también, terriblemente hermoso.

***

Grito animal

Ahora vuelvo a los poemas
cortos y punzantes
para que se claven
sobre algo más. Pero no
sobre carne
animal ni humana,
sobre tejido blando,
sobre otras palabras
o sobre las personas.
Que se claven al suelo
para volver a armar
una casa
desde los cimientos.

***

Florecen en marzo

Abandono los intentos
de escribir sobre la naturaleza
porque qué voy a decir yo sobre un almendro
si sentada al pie de un campo
googleo.
A ver si es almendro, si ya floreció,
si está verde el fruto.
Si tendré el privilegio
de ver sus flores
en el par de semanas
que me voy a quedar.
Para conocer a un ser vivo hay que cuidarlo
porque el tacto es la única manera
de escuchar un latido.
No hay nada que pueda decir
sobre los gatos, sobre las gallinas
sobre los peces o sobre las plantas
hasta que se me vaya el miedo terrible
que tengo a perder algo mío
―¿la individualidad, la creatividad,
el deseo?―
cuidando.
Volveré a intentarlo
cuando me entregue
a los sentidos
a los riesgos
a las posibles muertes
y me entienda
con las cosas
vivas.

***

Grito de guerra

Agradezco la intuición de los perros
que distinguen
a los amigos de los enemigos
y nos defienden
cuando hace falta.
Agradezco la intuición de los gatos
que saben medir la distancia exacta
entre la dependencia y el afecto.
Agradezco la intuición de los patos y de todos
los que saben cuándo
tirarse al agua.
La de las ballenas que persisten y persisten y persisten
desde tiempos prehistóricos
en su esencia original.
Agradezco la intuición de mis células,
si es que tienen,
si es que es eso lo que me mantiene viva.
Y la mía.
Que me trajo acá
y me llevará lejos
cuando haga falta.

*** 

Ya no hay nada en la superficie

Tocamos fondo y hablamos
en el idioma de los peces.
Hay seres magníficos en la profundidad de mar:
monstruosidades con antenas fluorescentes.
Criaturas expertas en demostrar
que lo que brilla puede ser oscuro.

***

Te pregunto si no nos estaremos rompiendo los corazones

Y decís
que sí,
que amar es pasar por un cuerpo
que esto nos dejará marcas
en todos los músculos,
incluso en ese.
Y que las mostrarás orgullosa
a quien pregunte.

***

Grito de triunfo

Alguien que amé decía
que el amor era un mar inmenso
en el que apenas se podía llegar a meter un pie.
Me daba envidia su seguridad, su cuerpo a la vera de ese mar
entre una multitud
que al final se metía hasta el cuello.
Pasaron muchísimos años.
Yo nunca encontré ese mar.
Para mí fue como meterme en un lago.
Era profundo y calmo.
Y nadé hasta la otra orilla.

***

Pequeños y grandes deseos

Dejar la ciudad, irme a vivir al monte
separarme de ella con cortesía
olvidarla un poco, no escucharla más
conocer algo nuevo, el margen de un río
el agua cristalina.
Ganar la noche, una hora de noche
en otras latitudes
con más fresco y sombra.
Llegar al centro
de algún recuerdo
y entenderlo todo.
Volver a casa, llamarla casa.
Decir perdón, me arrepentí
soy animal de este agua turbia.

***

La guerra contra el miedo

Tal vez la pregunta no es
si vamos a animarnos,
si vamos a dar o no esa batalla.
Es simplemente:
¿de hielo y sangre, de paja y barro,
de piel y huesos?
¿de qué material
construiremos la armadura?

———————

Autora: Tamara Grosso. Título: Un grito en otra dirección. Editorial: Santos Locos.

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