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Una novela artesanal, el mayor crowdfunding español

Una novela artesanal, el mayor crowdfunding español

Hace unos meses lancé una campaña de micro mecenazgo para mi primera novela —Carrión, un canalla sin ventura— y en poco más de 30 días se convirtió en el mayor crowdfunding para una novela en España, con miles de lectores reservando su ejemplar y deseando formar parte de un proyecto diferente y muy personal. Ahora, esta novela de aventuras y marinos históricos se distribuye en grandes y pequeñas superficies por todo el país. No soy un influencer ni me han apadrinado, simplemente he intentado ofrecer algo distinto, elaborado con mimo y volcándome en cada detalle del proceso de edición para crear una obra dirigida a los amantes de los libros.

En un mercado saturado por novedades y best sellers de ventas astronómicas, es complicado hacerse un hueco siendo escritor novel, lograr siquiera una oportunidad para ser escuchado por las editoriales. Yo confiaba en mi novela y su propuesta, de modo que decidí remangarme y poner en práctica el camino del crowdfunding que ya había iniciado años atrás con dos cómics históricos: Espadas de fin del mundo y Lezo (Premio popular del Salón del Cómic de Barcelona 2021). Me gustaría compartir humildemente algunos de los aprendizajes que he descubierto.

Ofrecer una propuesta diferencial de alta calidad

Si quieres destacar, haz algo diferente. Carrión es la primera parte de una trilogía que narra las increíbles expediciones marítimas a Oriente en el siglo XVI y la vida de Juan Pablo de Carrión, un enigmático marino que viajó hasta el fin del mundo, fue acusado por la Inquisición y acabó sus días cruzando su acero contra las catanas de una horda de piratas japoneses. A lo largo de esta primera novela navegaremos junto a personajes históricos de la talla de Elcano o Urdaneta, cruzaremos el inclemente estrecho de Magallanes, sobreviviremos en las islas de las Especias y pelearemos en la batalla de Villalar.

"Pura aventura, un toque de humor, capítulos trepidantes y personajes inolvidables"

Pura aventura, un toque de humor, capítulos trepidantes y personajes inolvidables. Al mismo tiempo, un relato fiel a los documentos originales. Una fórmula que busca demostrar cómo el rigor histórico no tiene por qué estar reñido con un argumento ágil y apasionante, narrado con un lenguaje de época divertido y genuino. En pocas palabras, he intentado ofrecer un conjunto de rasgos que yo mismo busco en el género y pocas veces encuentro juntos en una misma novela, ya sea por culpa de argumentos anodinos, personajes pueriles, exceso de datos o todo lo contrario, falta de rigor y ambientación.

Tenía muy claro que si quería llamar la atención de los lectores sin ser un autor de renombre, mi propuesta literaria debía incluir una serie de elementos que la hicieran destacar y diferenciarse. Por eso he impreso un libro físico de la más alta calidad, con detalles como una portada sugerente en tinta plateada sobre una tapa dura con textura, que escapa de la tónica habitual en las portadas del género. Además, las páginas de la novela vienen acompañadas de numerosos elementos gráficos, como capitulares antiguas, mapas y documentos de época y 16 ilustraciones del maravilloso artista Alberto Taracido. El resultado es una novela con personalidad propia, digna de coleccionar y estar en la estantería de los enamorados del papel.

Sin embargo, también he intentado innovar tecnológicamente. La versión impresa viene acompañada de un audiolibro con un narrador de excepción, una voz poderosa que parece ser el propio protagonista contando sus memorias con audio holofónico 3D, una técnica que consigue que el sonido se mueva alrededor de ti, haciéndote sentir en el mismo centro de la acción de batallas campales, navegaciones imposibles y peligros en el fin del mundo. Hasta donde yo sé, no se había aplicado antes a una novela en español. Aquí puedes ver el resultado:

Páginas con salitre y aroma de aventuras

Por supuesto, tampoco he descuidado el contenido. Carrión, un canalla sin ventura es la primera novela de una trilogía en la que este viejo marino narra “sus esforzadas gestas y sus holgadas infamias de forma sincera”. Lo hace en primera persona, echando la vista atrás sobre un pasado lleno de aventuras y percances, con un lenguaje de época que transporta al lector a ese momento histórico de forma genuina. No falta el toque de humor socarrón propio de un soldado veterano, junto a una sarta de expresiones e improperios provenientes de la investigación de expediciones, novelas y acusaciones por injuria de ese siglo. Un estilo narrativo que, pese a su veracidad histórica, discurre con claridad y fluidez.

"El lector encontrará numerosos guiños a la picaresca y las novelas de aventuras clásicas, detalles que beben directamente de novelas como el Quijote o El buscón"

Además, el lector encontrará numerosos guiños a la picaresca y las novelas de aventuras clásicas, detalles que beben directamente de novelas como el Quijote, El buscón o El lazarillo de Tormes. El libro describe la época y los acontecimientos históricos con total rigurosidad, en base a una profunda documentación, pero lo hace con un estilo ágil y emocionante en el que cada capítulo contiene una aventura propia. Esta fórmula novedosa busca dotar al relato de autenticidad a través de la ambientación, las curiosidades de época y unos diálogos verosímiles, pero lo hace de forma natural, sin llenar las páginas de datos que lastren el ritmo o estén fuera de contexto argumental. Los acontecimientos históricos discurren hilvanados en una trama bien estructurada, que no pierde nunca la emoción ni el pulso narrativo.

Uno de los añadidos que más han gustado a los lectores aficionados a la historia ha sido incluir al final del libro un apéndice en el que se explica con pelos y señales qué sucedió exactamente a nivel histórico y qué pertenece a la ficción, qué personajes son reales y cuáles no, junto a un listado detallado de las fuentes documentales. De esta forma, el lector queda satisfecho sabiendo qué parte de lo que ha leído puede asimilar como acontecimientos reales y qué elementos han sido introducidos para aderezar la trama, algo que yo echo en falta muchas veces en mis autores favoritos y que me parece de justicia si presumes de rigor. Pongo así en valor el duro trabajo de investigación que he realizado en torno a la figura de Juan Pablo de Carrión sin necesidad de forzar la prosa.

Este ha sido el proceso de trabajo detrás de una novela cuya elaboración ha requerido ingentes cantidades de tiempo y esfuerzo, pero con cuyo resultado estoy muy satisfecho, al igual que mis lectores. Poco a poco, he encontrado una fórmula que me permita mostrar rigor y emocionar a mis lectores con un sello propio, ofreciéndoles una obra “artesanal”, supervisada por el autor hasta el más mínimo detalle. Un libro que perciban como algo especial, como un valioso descubrimiento en el vasto océano literario. Espero que este sea el comienzo de un gran viaje y deseo toda la suerte del mundo a cualquier escritor novel que esté pensando en lanzarse a la aventura.

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Autor: Ángel Miranda Vicente. Título: Carrión, un canalla sin ventura. Editorial: Auto publicado. Venta: web del autor 

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ricarrob
ricarrob
3 meses hace

Nos vamos a cargar nosotros mismos el idioma. Crowdfunding. ¡Qué barbaridad! Y nunca mejor dicho, de bárbaro, extranjero. Una palabra que solamente es posible oirla bien pronunciada en labios anglosajones. Y el señor Ángel Miranda no tiene reparos en ponérnosla en primer término, resaltada y en el título del artículo, hablando sobre un libro. ¿Por qué? ¿Piensa en señor Miranda que así es más moderno, más «in», más de lo más? Estoy en contra, y espero que haya personas que opinen lo mismo, de utilizar anglicismos cuando se pueden utilizar palabras o frases españolas para expresar el mismo pensamiento (o incluso mejor). ¿Ha pensado, Sr. Miranda, que puede haber muchísimas personas que lean el título y no sepan de qué se habla? No todos estamos tan puestísimos en anglicismos. Yo mismo, he tenido que buscar el témino y no me da verguenza. Si no hacemos el esfuerzo, nos cargaremos el idioma y la sustituiremos por el del imperio. Además, en un momento en el que algunos defienden su idioma fanáticamente, observo que nosotros nos hemos rendido. Y no voy a leer este libro, ni a hacer crow… algo.

Ángel
Ángel
3 meses hace
Responder a  ricarrob

Al igual que no traduzco palabras como karaoke, no traduzco un término ideado y utilizado por todo el mundo en otro idioma. No es como utilizar «running» en vez de salir a correr, que es el ejemplo clásico. Lamento que te ofenda, pero, créeme, soy un gran defensor de nuestro idioma y hago mucho por él. Como muestra tienes la profunda investigación de nuestra historia y del uso del lenguaje del siglo XVI de la novela. No obstante, respeto tu opinión, pero es una pena que te pierdas la lectura de la novela, si realmente te gusta tanto nuestro idioma, por este prejuicio. Usando la palabra crowdfunding no me cargo nuestro idioma, con otro tipo de comportamientos, uno sí que se carga su propia cultura personal. Me alegro de que al menos hayas descubierto qué significa crowdfunding, eso que has ganado.

Última edición 3 meses hace por Ángel
Ricarrob
Ricarrob
3 meses hace
Responder a  Ángel

Muchas gracias por tu respuesta. Muy amable. No abunda que los autores respondan. Entiendo tus razones, ya que las has dado, y te creo cuando dices ser defensor del idioma. Qizás es que odio ver anglicismos y eso puede ser un exceso por mi parte. Y, también por mi parte, disculpa el exabrupto. Y, ya que soy un lector compulsivo, … leeré la novela. Me has caído bien.

Ángel
Ángel
3 meses hace
Responder a  Ricarrob

Gracias a ti, a mí también me molestan muchas veces. Me gusta tener un contacto directo con los lectores y me alegro de que le des una oportunidad a la novela, estoy seguro que de que te va a sorprender positivamente en éste y otros aspectos. Entre todo el vocabulario de época utilizado, los lectores han destacado mucho lo divertido de las expresiones malsonantes y las injurias que he sacado de denuncias judiciales auténticas entre vecinos de esos años. De esta forma he accedido a un argot que no encuentras ni en los relatos de las expediciones (dirigidos a la Corona o a altos cargos), o ni siquiera en las propias novelas de la época.