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Vida extraterrestre

Vida extraterrestre

Joven e inquieto lector que nos sigues —más bien, nos soportas—, somos conscientes de que has aprendido poco hasta el momento: ni hemos sabido definir la vida, ni describir cómo se inició, ni determinar cuándo. Por eso, para que no te vayas de la sección y sigas enganchado, traemos ahora un capítulo irresistible: la vida extraterrestre.

Se dice, con bastante razón, que cuando se localice vida fuera de la Tierra será el mayor descubrimiento de todos los tiempos. En el primer capítulo ya te explicamos las razones por las cuales encontrar otro tipo de vida con el que podernos comparar constituiría un inmenso tesoro de conocimiento científico. Añadiremos ahora que sería también el último menosprecio a los que comparten una visión religiosa de la existencia: nada menos que tener que aceptar que Dios no ha creado el universo sólo para nosotros, como si para la inmensa vanidad humana fuera poco admitir que el sol no gira a nuestro alrededor, o que somos parientes cercanos del mono.

"Exoplanetas habitables se han descubierto por docenas en los últimos años, pero, obviamente, están demasiado lejos para cualquier tipo de contacto que no sea radioeléctrico."

Y ahora nos mojaremos: sí, hay vida extraterrestre. Y no es que hayamos visto ovnis zigzaguear desde la ventana de un avión, u hombrecillos verdes aparcando su platillo en un trigal. Es una cuestión de estadística: al igual que sabemos que a muchos les toca la lotería, por más que no conozcamos personalmente a ningún afortunado, en un universo con cien mil millones de galaxias que a su vez tienen otras tantas estrellas de promedio, la mayoría con su sistema planetario, forzosamente habrá un gran número de ellos donde se den las condiciones adecuadas. Los astrobiólogos lo explican mejor: la vida es una consecuencia de la evolución química del universo, y en el vasto cosmos hay infinidad de lugares donde se han de dar escenarios favorables.

La buena noticia, pues, es que presumiblemente por ahí fuera hay mucha vida. La mala, lo extremadamente improbable que será contactar con ella. Hay varias razones para afirmar esto, y todas contundentes. La más evidente, las distancias. Exoplanetas habitables se han descubierto por docenas en los últimos años, pero, obviamente, están demasiado lejos para cualquier tipo de contacto que no sea radioeléctrico. Bajo el permafrost marciano, o los hielos de algunas lunas de Júpiter o Saturno podría existir vida microscópica… pero descubrirla, con ser inmenso, no satisfaría la justa ambición humana de relacionarse con una inteligencia exterior.

"Hace pocos meses con gran aparato de propaganda, la NASA informó del descubrimiento a 40 años luz de una enana roja con al menos tres exoplanetas con altas posibilidades de contener agua líquida. "

Y ese es precisamente el punto clave: ¿llegaremos a comunicarnos alguna vez con una civilización extraterrestre avanzada? Con seguridad, joven e interesado lector, conoces el programa SETI y sabes que, desde su fuerte impulso inicial —avalado por la NASA y por un número bastante respetable de científicos—, se ha ido deslizando hacia un melancólico nivel de mínimos a causa de sus nulos resultados. Pero, si hay tanta vida extraterrestre repartida por ahí, ¿por qué no hemos podido contactar con ninguna? Si te has hecho esa pregunta, has de saber que coincides con Enrico Fermi, el gran físico de la primera mitad del siglo XX, que resolvió esta paradoja con una conclusión inquietante: para que una civilización del espacio tome contacto con otra, ambas deben tener un alto nivel tecnológico… y las civilizaciones tecnológicamente avanzadas llevan en sí mismas el germen de su autodestrucción. Las ventanas temporales en las que una civilización puede darse a conocer o recibir señales de otra son cortos, y la nuestra es un ejemplo, pues solo desde hace 150 años existen los medios técnicos para ello. Podrían habernos estado bombardeando con mensajes desde una galaxia muy muy lejana en tiempos de los reyes godos, o de la revolución francesa, y aquí nadie se habría enterado…

Y sobre la caducidad de las civilizaciones tecnológicas, qué decirte, joven y asustado lector: cambio climático, contaminación medioambiental, superpoblación, derroche energético, agotamiento de recursos naturales, Trump, Montoro… ¿de verdad crees que esto aguantará mucho? Hace pocos meses con gran aparato de propaganda, la NASA informó del descubrimiento a 40 años luz de una enana roja con al menos tres exoplanetas con altas posibilidades de contener agua líquida. Si les mandamos una señal ahora mismo, y contando con que hubiera alienígenas bien educados que contestaran a vuelta de correo, su respuesta tardaría como poco 80 años en llegar. Al ritmo de desguace planetario que llevamos, no estoy seguro de que vaya a quedar aquí alguien para dar acuse de recibo.

Consolémonos. Verdaderamente, sí que conocemos extraterrestres. Y no uno, sino muchos: Supermán, el doctor Spock, Alien, E.T., Anakin Skywalker… Y nos son más familiares y sabemos más de ellos que de esos primos que tenemos en el pueblo.

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