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¿Y?

El escritor Andrés Trapiello, como buen cervantista, no era un nombre destacado en la poesía. El elogio de los lectores ha sido, casi siempre, en géneros narrativos: la novela, el diario —sobre todo el diario—, el artículo periodístico, el ensayo. Ahora aquellos lectores de Trapiello, con su último libro de poemas, Y, tendrán que conceder el elogio en el único género que se le resistía al escritor leonés.

"En Y se dispone culto a una poesía que toma referencias de la tradición renacentista, barroca, romántica y contemporánea"

En Y se dispone culto a una poesía que toma referencias de la tradición renacentista, barroca, romántica y contemporánea. De la introspección y la mística de un san Juan de la Cruz hasta los poemas de tono coloquial aunque reflexivo de un Miguel d’Ors o de un José Mateos; de la poesía asonantada de romance popular del primer Juan Ramón Jiménez hasta el concepto del paso del tiempo, de la fugacidad del instante, en aquel lo fugitivo permanece y dura del soneto quevedesco. Quien lea escogerá recorrido por nombres, acentos, estilos, de toda época, y siempre con esa cualidad que Auden recomendaba de la buena poesía, la del discurso memorable.

Poemas en su mayoría sin una métrica previsible y manida, que combinan ritmos y alternan metros para nada usuales, ofreciendo a su vez música, cadencia y armonía. Junto con la metáfora original, la imagen ingeniosa, la emoción necesaria. E ignorando una solemnidad impostada que restaría calidad al tono habitual de los poemas de este libro. No hay necesidad de forzar el estilo elevado: tanto la palabra como los temas tratados son quienes cumplen el objetivo. La intensidad está depurada, bien medida y escogida, sin optar por esa pose rebuscada y tan artificial de poema profundo, que sólo garantiza su caricatura. A veces, la mayoría de las veces, menos es más. Aquí el poema —cómo se cuida la semántica, cómo se cultiva la expresión— ya lleva carga de sentido poético. Como escribe Trapiello: “Que la poesía a veces / es dar nombre a las cosas, o quitárselo”.

"Con esteY de Andrés Trapiello, se llega, por el camino de la madurez, a un buen número de poemas que siempre quedarán jóvenes"

Trapiello encuentra en la poesía una respuesta para su mundo, para sus pensamientos, para sus incertidumbres. La expresión poética es medio para descifrar la incógnita de la memoria que persiste, de la belleza que asombra y de la anécdota que sorprende. Ejemplo es el poema Amapola, con su enseñanza casi moral del cierre: “Así te fueras / con tu millón de hermanas puntillistas / yo te distinguiría fácilmente. / Y a ti te pasaría igual conmigo / si me vieras en el rebaño humano. / De tu lado me voy. Nunca jamás / volverán a cruzarse nuestras vidas. / Así de breve es todo. / Pero en lo breve, es cierto, / ninguna eternidad ha sido tanto”.  Parece que para Trapiello, el poema explica el mundo, medita sobre sus actos, concede trascendencia al hecho pasajero e irrelevante, llevando sobre él siempre lectura soberbia. Leemos así, en un registro tanto actual como clásico que recuerda eco cernudiano, en Estatua del jardín de Luxemburgo: “Te quisieron honrar y te estafaron / empleando contigo mala piedra. / Pero al final has sido tú quien gana / a todos tus colegas inmortales, / si no en posteridad, en vida. / Eres como cualquiera / de los que aquí esperamos / que se haga de noche, / incluso más cercano, sabio y pródigo, / presencia saturada de presencias, / sin que humanas pasiones te rebajen”.

Dijo Valente que los poemas mayores son los más jóvenes. Con esteY de Andrés Trapiello se llega, por el camino de la madurez, a un buen número de poemas que siempre quedarán jóvenes, pues por ellos no pasará —al menos lo suponemos— el tiempo. Aunque ellos sí pasen por ese tiempo atemporal de los buenos poemas. Los que suelen quedar en la memoria de lectores y de estudiosos. Los que llevan una gracia que, ahora sí, dio el cielo al cervantista Andrés Trapiello.

 

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Autor: Andrés Trapiello. Título: Y (La cruz del sur). Editorial: Pre-textos. Venta: AmazonFnac