—Algún día iré a Zenda —dije.
—Está usted loco.
Anthony Hope
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El joker tenía razón

“Esta es la genialidad kafkiana de todo el asunto. Si no estás loco, pero la gente ha dicho al mundo que sí lo estás, entonces todas las protestas para demostrar lo contrario no hacen más que corroborar que tienen razón”

Esta afirmación me aterra. Es una cita textual de la novela y lo más aterrador es que es verdad. Es facilísimo hacer parecer loca a una persona, hasta el punto de que ella misma crea estarlo.  ¿Qué ocurriría si de repente absolutamente nadie creyera lo que les decimos? ¿Cómo superar ese estado de angustia sin caer en la desesperación? Es imposible. En ese momento entraríamos en una espiral de constante paranoia que hace que nuestro cerebro se reprograme para reinterpretar todo lo que hemos visto y oído hasta el momento. Y en ese momento, estamos perdidos. Es facilísimo de conseguir. Nuestro cerebro es extremadamente frágil. ¿Qué es real y qué no lo es?, ¿Qué define nuestra realidad?, ¿Deducción o inducción?, ¿René Descartes o Francis Bacon?  De esto trata el libro del que vamos a hablar hoy. De la locura y sus fronteras. De crímenes. De manicomios y cárceles. ¿Aún no sabéis cuál es? Ahí va otra pista:

“En esta isla la ley no existe, o si existe la dictan los doctores y los celadores del hospital penitenciario que preside la isla. En el Hospital Ashecliffe los agentes federales como Teddy Daniels empiezan perdiendo su autoridad y poco a poco, peligrosamente se acercan a la sima misma de la locura”

Efectivamente, hoy vamos a hablar de Shutter Island de Dennis Lehane.

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"Shutter Island es un libro que angustia, una mezcla oscurísima de intriga policial con tintes góticos en la que los terrores nocturnos se confunden con la más pura locura."

Hace pocos días se anunciaba el fallo del jurado encargado de asignar el premio literario Pepe Carvalho 2017. Creo que pocos premios son tan acertados y tan merecidos como en esta ocasión. El premio reconoce de este modo  «la amplitud y la diversidad de la obra de Lehane así como su continuidad de la mejor tradición clásica de novela negra norteamericana». Poco más que añadir… Y es que eso es exactamente la obra de Lehane, uno de los máximos exponentes del realismo americano en el que la impronta dejada en él por Chandler o Hammett subliman en un estilo narrativo que no deja de mostrarnos que la sociedad americana no tiene nada que ver con lo que vemos en el cine o en la televisión.

En contra de lo que podríamos esperar de Lehane, en esta ocasión, la novela no habla de las costumbres de un barrio de Boston. Shutter Island es un libro que angustia, una mezcla oscurísima de intriga policial con tintes góticos  en la que los terrores nocturnos se confunden con la más pura locura. Como nos tiene acostumbrados Lehane, el arranque resulta tranquilo. Dos personas que van en una lancha. Así empieza Shutter Island. No es que sea un inicio de vértigo, pero así es el estilo de Lehane. Es cierto que son dos policías que van a una isla en la que hay un hospital psiquiátrico del que se ha escapado un preso y eso ya tiene un magnetismo literario que capta por completo mi interés. Sin embargo, el autor opta esta vez por sembrar de minas las primeras cien páginas para que dudemos de la dirección que deben tomar nuestros pensamientos.

Teddy Daniels llega a Shutter Island, una pequeña isla cercana a la costa en la que se asienta el hospital Ashecliffe, un centro penitenciario para los enfermos mentales más violentos y desequilibrados. Ted, junto con su compañero Chuck Aule, es el encargado de  encontrar a una paciente desaparecida, Rachel Solando, internada por asesinar a sus propios hijos. Ted y Chuck pronto se dan cuenta de que nada es lo que parece en el hospital Ashecliffe. Rumores acerca de los poco ortodoxos métodos que se utilizan en la institución junto a las noticias de misteriosas desapariciones, configuran una atmósfera en la que la pareja de policías no tardará en darse cuenta de que fiarse del prójimo no es una opción.

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"Es el protagonista de este libro, uno de los más complejos y completos que he leído nunca. Hay pocos personajes tan bien escritos como Edward Daniels."

Si somos capaces de  ver desde lejos esta historia, nos damos cuenta enseguida de que nos encontramos en un caso de crimen en habitación cerrada. La habitación tiene muchísimos personajes y la cerradura está representada por los 18 kilómetros que separan la isla de la costa pero, aparte de estas “minucias narrativas”, hay que reconocer el enorme mérito que atesora planificar una trama de este calibre enmarcado en la estructura de un género con unas normas tan definidas como el Locked-room.

Descubriremos en su protagonista, Teddy, a  un personaje muy torturado por su pasado y psicológicamente muy complejo. Esta es para mí, una de las principales fortalezas de la novela: Teddy. El protagonista mantiene una relación muy complicada con el lector a nivel emocional durante gran parte de la historia. Vemos los cambios de comportamiento del protagonista mientras nos posicionamos alternativamente a favor y en contra de lo que hace. Conseguir esto en nuestra particular “habitación cerrada” es extremadamente difícil.

Es el protagonista de este libro, uno de los más complejos y completos que he leído nunca. Hay pocos personajes tan bien escritos como Edward Daniels. Un superviviente de la Guerra Mundial, partícipe de los horrores del holocausto y soldado cargado con muchas muertes a sus espaldas que no acaba de diferenciar entre si lo que hizo estuvo bien o estuvo mal. Un soldado que fue a una guerra pero que no volvió siendo la misma persona porque por muy duro que nadie sea, es imposible salir indemne de lo que Teddy tuvo que vivir.

“Estoy cansado de matar – dijo Teddy-. En la guerra llegué a perder la cuenta de la gente que maté. ¿Cómo es posible que suceda una cosa así, Chuck? Sin embargo, así fue.”

Pero Lehane no se conforma con eso. Porque Shutter Island es al mismo tiempo es una historia de amor. Una historia de un amor roto por la muerte y que marca la vida del protagonista. Una pérdida que aún no ha sido capaz de asimilar, y que acaba por romper su entereza al mezclarse con su propio bagaje personal.

«A medida que transcurría el tiempo, cada vez la añoraba más, y la necesidad que tenía de estar con ella se convertía en una herida que nunca cicatrizaría y que nunca dejaba de sangrar.»

Estos mimbres sirven para tejer una trama que se adentra en el universo de la locura. Y es que hay una pregunta que se repite sin cesar en la mente del lector: ¿Es esto real? El lector es capaz de escuchar cómo funcionan los engranajes de la mente del protagonista, sin ser capaz de diferenciar si es Ted o el propio lector quien está interpretando bien lo que nos está contando la historia.

Lehane, fiel a su estilo, es quizá en esta obra menos dado a utilizar florituras que en el resto de sus textos. Aunque el autor está muy dotado para describir todo tipo de situaciones, ambientes y personajes, para mí sin duda su punto fuerte es la conversación. Conversaciones aceleradas entre los personajes y diálogos interiores de los protagonistas que convierten el texto en algo sencillo de leer. Sencillo de entender.

"Como decía el Joker a Batman: “la diferencia entre tú y yo, entre la cordura y la locura, es solo un mal día”. "

Pasado, presente y futuro se mezclan en el argumento haciendo que los flashbacks y los sueños de los protagonistas encajen en la historia con la precisión de un reloj suizo. A medida que avanzan las páginas del libro, vas cayendo en una atmósfera cada vez más opresiva como la de esa tormenta que amenaza con descargar sobre la isla. Una atmósfera de dudas y angustias que compartes con el protagonista y que hace que sientas la misma ansiedad que él siente, para por fin desembocar en un final perfecto en el que todo queda claro y resuelto.

Intriga, amor, acertijos, locura, suspense, misterio, acción. En este libro, Lehane juega con tu mente. Este libro lo tiene todo, incluido un impecable final.

Esta es una de esas novelas que no puedes olvidar por varias razones. Tanto por el desasosiego que produce su lectura, como por la sensación de asfixia y expectación permanente. Recordarás a Ted, a Chuck, el hospital y la isla. Recordarás que como decía el Joker a Batman: “la diferencia entre tú y yo, entre la cordura y la locura, es solo un mal día”. Recordarás a Lehane y recordarás el libro de la misma manera que Lehane recuerda cómo Elmore Leonard y Raymond Chandler le enseñaron a escribir violencia, a escribir tramas.

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“Hay que ver lo jodidamente bien que escribe este tío” solía decir Elmore Leonard de Dennis Lehane. No seré yo quien diga lo contrario.

@gorka_rojo

Autor: Dennis Lehane. Título: Shutter Island. Editorial: RBA. Venta: Amazon y FNAC

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