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4 «poemas impersonales» de Juan Ramón Jiménez

4 «poemas impersonales» de Juan Ramón Jiménez

Se publica Poemas impersonales (col. Vandalia de la Fundación José Manuel Lara), de Juan Ramón Jiménez, acompañados de un estudio introductorio, notas críticas y un cuaderno con álbum fotográfico y facsímiles de los manuscritos. Compuesto en su mayor parte en 1911 y revisado varias veces a lo largo de la trayectoria del poeta, se conservan aún en sus archivos más de una treintena de composiciones hasta ahora desconocidas. El poemario inicia la estética sobria y concisa que más tarde denominará «poesía desnuda», y se distingue netamente del resto de los suyos. JRJ recoge en él un corpus que aúna la expresión personal con acentos no estrictamente propios: «lo menos mío que es posible». Constata así un peculiar desdoblamiento de identidad, capaz de desarrollar tonos de inspiración diversa y variaciones de personalidad con las que el poeta configura difusos heterónimos de sí mismo.

Zenda publica cuatro poemas de este libro.

***

[56]

DONCELLAS

                                   Maeterlinck.

–¡Tenemos miedo a los ladrones!
–¿Qué os van a robar? ¡Ilusiones!
–Guardamos un dulce tesoro…
–¿Diamante? ¿Plata? ¿Perlas? ¿Oro?
–No… Un tesoro menos sonoro…

–¡Que cierren pronto los balcones,
tenemos miedo a los ladrones!
–¿Qué os van a robar, infelices?
–Tenemos todas un tesoro
que hace a los príncipes felices…

–¡Tenemos miedo a los ladrones!
–¡No nos habléis de apariciones!
–A ver… mostrarnos el tesoro…
–Como es más valioso que el oro
lo guardamos, corazones.

***

[80]

¡Hundí mi mano en el Poniente
y removí el fantástico tesoro

de oro
vehemente!

¡Tuve en mi mano jemas de la gloria!

la ilusión
visión hecha verdad.

… Mas el oro se apagó y solamente

queda
¡ceniza, escoria!

Anochecía.

***

[55]

LA VENCIDA

                     Habla una vencida.

Entraron los vencedores
rugiendo una fabla bárbara,
el sol se llenó de hierro,
las banderas desgarradas
tenían el cielo azul,
entre sus sedas bordadas…
trompetas poblaban de oro
la ciudad ensangrentada.

El que me abrazó tenía
belleza que yo soñaba,
¡entre plata y oro
el corazón lo saltaba!
traía la malla rota
herida de grana.

Sin hablar me entregué toda
a la hoguera de sus ansias,
de tanto apretar mis pechos
su cota los señalaba;
no sé si supo el amor
que mi vergüenza callaba,
mas dejaba entre mis labios
rosas de bellas palabras
que no sé lo que decían
pero que olían a brasa.

Por el honor no le dijo
lo que diciéndole estaba
pero mi carne, más dulce
que la miel, le regalaba
grandes olas de pasión
y lenguas vivas de llamas.

Brazos que ahora lo tendréis
en la gloria de su patria,
le pareceréis los míos
tristes brazos que se alargan.

***

[87]

OTOÑO

La hoja seca: el sexo triste
de una virjen muerta tísica.

–El ganso: un cisne sin agua.–

El sol: la luna con fiebre.
La luna: el sol trastornado.

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Autor: Juan Ramón Jiménez. Título: Poemas impersonales. Editorial: Fundación José Manuel Lara (Colección Vandalia). Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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