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5 poemas de Asamblea, de Juan Carlos Mestre

5 poemas de Asamblea, de Juan Carlos Mestre

Dotado de una pasmosa imaginación verbal, Juan Carlos Mestre ha levantado a lo largo de medio siglo una obra rica y habitable, marcada de manera simultánea por el asombro y la ferocidad crítica, la exigencia estética y la solidaridad indignada con los desheredados del mundo.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Asamblea: Poesía reunida, 1975-2025 (Galaxia Gutenberg), de Juan Carlos Mestre.

***

Antepasados

Mis antepasados inventaron la Vía Láctea,

dieron a esa intemperie el nombre de la necesidad,

al hambre le llamaron muralla del hambre,

a la pobreza le pusieron el nombre de todo lo que no es extraño a la pobreza.

Poco es lo que puede hacer un hombre con el pensamiento del hambre,

apenas dibujar un pez en el polvo de los caminos,

apenas atravesar el mar en una cruz de palo.

 

Mis antepasados cruzaron el mar sobre una cruz de palo,

pero no pidieron audiencia,

así que vagaron por los legajos

como los erizos y los lagartos vagan por los senderos de las aldeas.

 

Y llegaron a los arenales,

en los arenales la tierra es brillante como escamas de pez,

la vida en los arenales solo tiene largos días de lluvia y luego largos días de viento.

 

Poco es lo que puede hacer un hombre que solo ha tenido en la vida estas cosas,

apenas quedarse dormido recostado en el pensamiento del hambre

mientras oye la conversación de los gorriones en el granero,

apenas sembrar leña de flor en la sábana de los huertos,

andar descalzo sobre la tierra brillante

y no enterrar en ella a sus hijos.

 

Mis antepasados inventaron la Vía Láctea,

dieron a esa intemperie el nombre de la necesidad,

atravesaron el mar sobre una cruz de palo.

Entonces pusieron nombre al hambre para que el amo del hambre

se llamara dueño de la casa del hambre

y vagaron por los caminos

como los erizos y los lagartos vagan por los senderos de las aldeas.

 

Poco es lo que puede hacer un hombre con las migas de la piedad,

comer pan mojado los días de lluvia a los que luego seguirán largos días de viento

y hablar de la necesidad,

hablar de la necesidad como se habla en las aldeas

de todas las cosas pequeñas que se pueden envolver con

cuidado en un pañuelo.

De Antífona del otoño en el Valle del Bierzo [1984-1985]

***

Advenimiento

Moriré y aullarás como una loba que no encuentra a sus crías y alguien te disputará y otros hombres desordenarán tus noches. Partiré deshabitado por la vacilación y la ceniza, y ninguna de las antiguas palabras ha de servirte para pedir clemencia ante la ventanilla por donde el prestigio cuela sus ratas y hacen fila los abandonados cuando el mar molesta a sus muertos. Moriré y un séquito de insaciables testigos me acompañará mientras duren los frutos en el país de las prohibiciones. Pronto se ha de terminar el vino y tras la fiesta inesperada será el tiempo de estar solos, la hora en que la ceguera aborrece a sus perros y los desconocidos aguardan tras los árboles. Pero entonces huye de la condenación, aléjate del sometimiento a lo que algún día significó vacío y amor. Porque nadie dirá una sola palabra que te sostenga, un solo gesto que te detenga en la caída. Hará mal tiempo y lloverá toda la noche y el viento enfurecido arrancará las vallas y delante de ti las bestias roerán mis dedos y comerán mis labios. No te vuelvas para buscar mis ojos porque sobre ti ya no existirá lo que se extingue y del indiferente cielo se habrán borrado los retratos como las huellas de un ciclista en la polvareda de los barrios pobres. El tiempo extingue su belleza a la misma hora que el olvido hace su aparición de huésped en las relojerías.

De La poesía ha caído en desgracia [1086-1996; 2014]

***

Ta Tung

Me enamoré de ti en el restaurante chino de la Plaza Mayor

Ese día bajo los dragones dorados

Tú eras todas las dinastías que ha tenido la Tierra

Tú eras el delta de los ríos y la cascada de los encantamientos

El curry que tiñe de sol el lazo de las servilletas

El día que me enamoré de ti comenzaba el año del gato

Y las nubes maullaban sobre los tejados

Celebrando la lluvia de estrellas y la cosecha de arroz

Demonios, al salir tiraste sin querer el buda de escayola

Y todos los buenos presagios se hicieron añicos

Nena, ya nada ha vuelto a ser como entonces

Cuando sabías a las bolitas de helado Familia Feliz

Y yo te acariciaba con palillos de bambú los brotes de primavera

De La casa roja [1998-2008]

***

Crónica de la Edad Media

Son los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos

Una cuadrilla de pendejos que escucha Las Valkirias a todo volumen

Son las mismas carcajadas de Berlín la noche de los cristales rotos

Van a lo mismo que iban en la Edad Media, a tirar piedras a los leprosos

Salen de caza, de mala manera abarrotan con liebres los trenes de mercancías

Cada mirlo de cementerio es una gota de lluvia y el agua ya llega al cuello

Los coros se han puesto en danza, los enamorados de la Tierra se abrazan por última vez

A esta hora, en Belo Horizonte, bajando por la ladera hacia el mar va Bartolomeu Bueno da Silva en busca de oro

Ante estos acontecimientos, Carlos Drummond de Andrade, cuyo corazón no es más grande que el mundo, está melancólico

Hace treinta mil años que las libélulas se han convertido en caballitos del diablo y que los erizos hablan en voz baja

Pero en los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales arrancan sus motos

Los cisnes de cuello negro llevan una vida normal lejos de nosotros, los perros levantan la pata sin avergonzarse en cualquier esquina

De acuerdo al historiador Plutarco en época de Julio César cuatro millones de personas fueron vendidas como esclavos

Cuando los relojes comenzaron a girar los mercaderes encontraron la fórmula perfecta

Y los emigrantes y los pelícanos cruzaron el mar de las preocupaciones para alquilar un piso pequeño

Durante varios siglos la dinastía Tang se zampó a treinta y cinco millones de seres humanos

En un milenio la Europa católica acabó con las existencias en todas las excavaciones de sueños

Hace rato que Cristóbal Colón ha regresado de América y la noche de san Bartolomé Catalina de Médici se quita la máscara para saludar a sus príncipes

Durante el invierno siguiente los viajeros llegan a su destino, la quinta sinfonía del opio se extiende por el imperio chino

En los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales engrasan sus motos

Todo está a punto para desenterrar a Blanquina March veinte años después de muerta, procesarla por judaizante: condenada, incautación de sus bienes, quemados sus huesos en la hoguera

No son las huellas del lobo que lame la mano del hermano pequeño

Son los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos

La mancha de Leopoldo Segundo rey de los belgas

Josecito y Adolfo aspirantes al título de peso mosca

Los mismos mal nacidos que arrojan propaganda desde los helicópteros

De La bicicleta del panadero [2008-2012]

***

[el martes, salvador ramos…]

el martes, salvador ramos, un joven estadounidense de 18 años, salió de su casa, se dirigió a la escuela primaria robb de su ciudad, uvalde, en el estado de texas, y disparó a bocajarro a las decenas de escolares que celebraban el fin del curso académico. el martes, salvador ramos, un joven estadounidense de 18 años, después de disparar a su abuela, salió de su casa, se dirigió al colegio elemental de uvalde, ciudad del estado de texas donde nueve de cada diez habitantes son hispanos, y disparó a bocajarro matando a 19 menores y a dos profesoras. el martes, salvador ramos, un joven estadounidense salió de su casa ejerciendo el derecho a poseer y portar armas de fuego según le garantiza la segunda enmienda de la constitución del infierno. el martes, salvador ramos se encaminó hacia la escuela primaria de uvalde, texas, y disparó a quemarropa antes de ser abatido por agentes de la patrulla fronteriza de los estados unidos. el martes, en otra de las peores matanzas en el país durante la última década, salvador ramos, un joven tejano, salió de su casa con una pistola y un rifle semiautomático adquirido para actividades recreativas. el martes, recién cumplidos los 18, un tímido adolescente al que sus compañeros supuestamente sometieron a bullying porque tartamudeaba. el martes, salvador ramos, sin antecedente penales y con un chaleco antibalas, seguidor de eventos para actividades recreativas de la asociación nacional del rifle, brazo político de la industria armamentista, la organización más antigua de derechos civiles de américa, con más de cinco millones de miembros, de los cuales casi medio millón se hallan en el estado de texas, salió de su casa para dirigirse a la escuela

De El ciprés descapotable (inédito, 2018-)

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Autor: Juan Carlos Mestre. Título: Asamblea. Poesía reunida 1975-2025. Editorial: Galaxia Gutenberg. Venta: Todos tus libros.

BIO

Juan Carlos Mestre nace el 15 de abril de 1957, en Villafranca del Bierzo (León), donde escribe ya poesía y se acerca al pensamiento progresista. Llega a Barcelona en 1974 para estudiar en la universidad (se licencia en Ciencias de la Información) mientras se entrega al activismo político y trabaja como periodista en la prensa de pensamiento disidente de la época. En 1975 conoce a Alexandra Domínguez, pintora y poeta chilena, que será desde entonces su compañera. Sus dos primeros libros, Siete poemas escritos junto a la lluvia (1981) y La visita de Safo (1983), celebran la entrada en el territorio del deseo y el discurso amoroso. Durante su estancia en Concepción (Chile), a mediados de los años ochenta, el poeta escribe Antífona del otoño en el valle del Bierzo (1986, Premio Adonáis 1985), que sublima y dignifica la herencia de los antepasados, una saga de panaderos y sastres. En 1989 se instala en Madrid, donde aún reside. Una selección de los poemas escritos en Chile conformará La poesía ha caído en desgracia (1992, Premio Gil de Biedma), que aborda, entre el dolor y la esperanza, vivencias críticas del autoritarismo. Pasa el curso 1997-98 en la Academia de España en Roma, mientras amasa en la memoria un extenso poema, La tumba de Keats (1999, Premio Jaén), en el que los sueños de la juventud, el arte y las utopías liberadoras se derrumban sobre la Roma milenaria. La casa roja (2008, Premio Nacional de Poesía 2009) y La bicicleta del panadero (2012, Premio de la Crítica). Prosigue en Museo de la clase obrera (2018), incursión en los límites del lenguaje que atraviesa los escombros del siglo xx. Escrito en el gallego de su infancia, 200 gramos de patacas tristes (2019) recoge unos emocionantes retratos que honran a quienes, cargados de razón, fueron silenciados en su día. Mestre aprecia en especial el trato con los poetas latinoamericanos, ejemplo de la perdurabilidad de la poesía como acto civil, la fraternidad con Antonio Pereira y Antonio Gamoneda, o los recitales compartidos con Yevgueni Yevtuchenko, Amancio Prada o Lêdo Ivo, que cristalizan en el poema «Cavalo morto» y la traducción de una antología de este último, mano a mano con la poeta Guadalupe Grande (La aldea de sal, 2009). Junto a Alexandra Domínguez traduce la Obra poética de Saint-John Perse (Galaxia Gutenberg, 2021), versión que ha sido calificada por la crítica como «una verdadera hazaña». Su propia poesía ha sido traducida a numerosas lenguas. Como artista plástico, ha expuesto pintura, grabado, dibujo, libros de artista y escultura en Europa, América Latina y Estados Unidos. En 1999 obtuvo la Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional. En 2017 le fue concedido el Premio Castilla y León de las Letras en reconocimiento al conjunto de su obra; y en 2018, la Medalla Europea «Homero» de Poesía y Arte.

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Pablo75
Pablo75
10 horas hace

¡ Cuánta verborrea ! La principal calidad de la poesía de Mestre es que da ganas de releer a Emily Dickinson (o haikús de Basho).