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5 poemas de Llamarse nadie, de José Luis Gómez Toré

5 poemas de Llamarse nadie, de José Luis Gómez Toré

Zenda publica cinco poemas de Llamarse nadie, antología de José Luis Gómez Toré, que publica la editorial Polibea, en edición y selección del autor yunto a Óscar Curieses, quien firma las palabras preliminares de la obra.

UNA MANZANA CAE DEL ÁRBOL CON LA LENTITUD DE UNA PLUMA

Habitar una antología

Conocí a José Luis Gómez Toré en 1999 en unos cursos de verano de El Escorial dedicados a la poesía española de finales del siglo XX. Entonces yo empezaba a escribir de una manera más seria mis primeros textos y él comenzaba a tener cierto reconocimiento como autor.
Toré había recibido el Premio Blas de Otero por Contra los espejos. Solo tres años más tarde obtuvo un accésit del Premio Adonáis con uno de sus libros que más me fascinan, He heredado la noche. En él se encuentra uno de mis poemas favoritos de la poesía en español, «Carta urgente para Marc Chagall». En aquellos cursos y lecturas del 99, a los que asistimos como oyentes, no se nombró ni
una sola vez a Juan Eduardo Cirlot, ni a Wisława Szymborska, ni a Paul Celan, ni a Blanca Varela, ni a Raúl Zurita, ni a Alejandra Pizarnik, ni a Allen Ginsberg… Desde entonces hemos mantenido una estrecha y generosa amistad: quizá sea por eso, porque a ambos nos resultaban un poco imperdonables esas ausencias y porque concebimos la poesía desde otro lugar. No obstante, no fue ese el único motivo. Desde que lo conocí, fui consciente del tipo de persona y de escritor que es Gómez Toré. Su silencio cuestiona e ilumina las cosas de un modo sugerente y pacificador. A lo largo de este tiempo, yo he escrito sobre algunos de sus libros y él también se ha interesado por los míos, algo que agradezco pues su posición y su reconocimiento no eran los de un principiante, como era mi caso. En todo momento Gómez Toré me trató y me escuchó como a un igual.

Hacia 2016, si no recuerdo mal, tras la publicación de Un corte que no sangra, le comenté la posibilidad de realizar una antología de su trabajo si se lo proponían en algún momento. Hasta esa fecha había publicado seis libros de poemas. Siempre me gusta releer a los autores que sigo y recientemente lo había hecho con Toré tras Un corte que no sangra. Me gusta observar cómo el conjunto de la obra puede llegar a experimentar importantes cambios a raíz de una nueva publicación. Es solo un capítulo más, de acuerdo, pero puede resultar decisivo, como el nudo de la trama en una novela.

Poco tiempo después sucedió. Javier Lostalé sugirió a Polibea la posibilidad de publicar una antología y José Luis contactó conmigo. De nuevo tendría la oportunidad de regresar a su trabajo, incluyendo ahora Hotel Europa, y ofrecer una selección de mis poemas favoritos, muchas veces (casi todas) eso son las antologías. Es curioso, recuerdo haber leído durante mi periodo neoyorkino Hotel Europa en los trayectos de metro desde Brooklyn a Manhattan. Me parecía milagroso leer el libro en la pantalla del móvil y a continuación mensajearle vía whatsapp, lleno de agrade cimiento por compartirlo conmigo antes de ser publicado. Vuelvo a la antología…

Hace poco más de un año nos pusimos a ello y en los últimos cinco meses trabajamos intensamente para acordar una selección más o menos definitiva. En enero de 2019 nos reunimos en su casa familiar de Torrelodones y ordenamos la selección de textos que yo inicié y que finalmente pactamos juntos. Coincidimos en casi todo.

ELEGIR, CAMBIAR, ELEGIR

La manzana de Newton cae del árbol con la lentitud de una pluma, esa es mi definición de los poemas que se encuentran en esta antología. Hablo de una escritura lenta, delicada y rebosante de belleza que no excluye los aspectos más dolientes del mundo en que vivimos. Una escritura que se desliza y se posa con suavidad sobre la página.

La selección no ha sido fácil y en todo momento se ha planteado como un libro nuevo. Me explico, no es una antología ordenada de manera cronológica sino otra cosa. Para mí el montaje en poesía, al igual que en cine, resulta decisivo. Lo que precede condiciona a lo que sucede y viceversa. Todos estos poemas al cambiar de lugar alcanzan un significado diferente, salen de un libro y crean otro distinto. Esto es básico, es pura pragmática e intertextualidad.

¿HACIA UNA RETÓRICA EN BLANCO?

Insisto en que todos los poemas para mí son «nuevos», aunque solo dos de ellos lo sean… Pero si hay algo que permanece inmutable es la delicadeza.

Creo que Gómez Toré, conscientemente o no, ha llevado a cabo un ejercicio de disolución de elementos presentes en dos tendencias de la poesía española de los últimos tiempos: la poesía de la conciencia crítica y la poesía del silencio. Parece como si se hubiera propuesto reunir ambas corrientes a través de un vaciado de sus retóricas para reescribirlas y sintetizarlas con una inteligencia extremadamente lúcida y suave.

Reúne algo que se polarizó algún tiempo atrás y nos lo regala de otra manera. El yo unas veces mira asombrado el mundo desde fuera como un observador consciente, y otras, toma parte activa en ese mundo. He escrito de ello en alguna de las reseñas que publiqué sobre sus poemas, no me extiendo aquí en ese asunto. Gómez Toré no trata de deslumbrarnos, nos alumbra con palabras que emergen en nosotros como una luz progresiva. Esa iluminación no excluye las sombras de lo humano, lo político y lo existencial. Creo que esa es otra constante en su trabajo.

No hay que embellecer ni disociar las zonas oscuras, al contrario, la muerte y el dolor son condiciones necesarias de la belleza. ¿Alguien aceptaría con naturalidad una figura sin sombra? Se trata de asumir el instante con todo, el corte que no sangra, como él mismo ha escrito. El mundo que aparece en estos poemas acaba siendo poesía sin necesidad de subrayar el carácter sagrado de la escritura ni el panfleto político sobre las problemáticas sociales. Sagrado es el mundo, la escritura está en ese mundo.

DESTELLOS DE HAIKU

Toré encuentra sus poemas de forma casi accidental en la percepción de escenas cotidianas individuales y colectivas que no excluyen lo trágico. La vivencia de ese mundo se «desautomatiza» de manera milagrosa en sus páginas. La percepción se aborda y se expone desde otra perspectiva, lo real es la realidad enriquecida, esa otra dimensión inédita, sea cual sea su contenido.

Ese proceder me hace pensar a veces en la filosofía del haiku. El sujeto no interviene en la acción o la imagen que observa, solo es consciente con total plenitud de ella. No se trata de haikus, cierto, pero en sus poemas siempre encuentro una empatía progresiva y lenta, consciente de lo que acontece, cercana a las experiencias de la meditación.

Y sí, los haikus y la meditación también se pueden ocupar de lo conflictivo y lo trágico, como también sucede en algunos textos de Gómez Toré. Solo hay que echar un vistazo a la antología Haikus de guerra, publicada por Hiperión y a otras aparecidas en el extranjero, como las de ciudadanos estadounidenses de origen japonés encerrados en campos de concentración durante la II Guerra Mundial.

Pienso que José Luis Gómez Toré y sus poemas asumen la existencia tal cual, con todo. Así es cómo surge la belleza, al menos esta belleza. Esa es la poética del libro y quizá también la del autor que lo ha escrito.

ÓSCAR CURIESES
Madrid, 4 de mayo de 2019

LLAMARSE NADIE
(poesía 2002-2019)

I
BLANCO DE CINC

Ve lo poco que somos,
una impaciencia habitada por los símbolos.
Pero te roba marzo y te confunde
con el vigía impúdico de un sueño.

DE INVIERNO

Invierno tiene márgenes extraños
y dobles de ceniza en los espejos
y estandartes de nieve inhabitable
como emblemas secretos del exilio.

Invierno es un país de márgenes extraños:
una calle que linda con la muerte,
la orilla de una gesta en una página,
una costa donde termina el mundo.

DEFINICIÓN DEL MAR

El mar es un afán
y un cansancio infinito,
vida secreta y muerte
a cambio de una música.
La mar, una doncella ciega
y la madre del mundo
y pájaros de espuma
que fecundan la noche.

PAISAJE

Una sábana azotada por la lluvia
nombra la sed sufrida por el agua,
el río que perturba los ojos del caballo.

PÁJARO DEL VERANO

Torpe aleteo,
feraz, enloquecido
contra los finos alambres de la muerte.

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