Boris Rozas ha ganado el VI Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez de Coral Gables 2025 con un poemario que, según el jurado, posee una singular fuerza lírica y una profunda coherencia poética. Según el presidente de la Fundación Juan Ramón Jiménez: “Hay libros que no se leen: se escuchan. Este es uno de ellos”.
En Zenda ofrecemos cinco poemas de Wes Borland aprende a tocar de oído (Art-Solido/Juan Ramón Jiménez Foundation), de Boris Rozas.
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LAS CIUDADES ESTÁN LLENAS DE LOCOS
No hay tiempo para mudanzas de estilo o alabanzas,
tal es la dimensión del sueño que te embiste.
Somos tantos los navegantes llamados a filas en invierno,
la parca leche que resbala por los versos
cuando apenas ha transcurrido una vida
en este pecho.
Conocí la fórmula y nadé entre las almohadas de la noche
sobre las copas redondeadas de tu cuerpo
hecho naranjos,
este continente violento que una vez coronaste
ha estallado en mil pedazos
al romper contra el arrecife
de todos los noviembres.
Y mientras tanto,
las ciudades están llenas de locos
con revólveres de espuma
apuntándose a la boca.
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ANTES DEL MAR
Lo que figuro será un río
fluye dócilmente por mi sangre
abriéndose paso entre granados.
Lo que arrastra son esquemas
que un día fueron
sustrato para alfombras,
alfileres precisos
que llevarse a la boca en la espesura.
Todo se lo han llevado
los años, la saliva,
bajarse recuerdos lo que queda.
Cava surcos por el día,
volverán los charcos
con su desorden
a las alcantarillas de tu cuerpo.
De la espalda de la tarde
brotarán tímidas ramas,
quizás nuevos vestidos
para quitarse antes del mar.
En esta vida no seré
hasta que vuele
de tu mano
entre los sauces.
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LOVERS GO HOME
En invierno la noche y el amor
son el billete hacia lo perpetuo,
frágil caligrafía
vadeada por hombres
sin patria alguna,
estirpe de miradas
que rodean
lo que no existe y nos invade.
Mi ciudad es silenciosa
sus casas demasiado altas.
Caen los días, se suicidan uno tras otro,
dejando la misma marca
sobre la acera.
Los pinares escondidos
huelen la sangre de los ancianos,
aguardan
el lento declinar de las hojas.
Cuando fuimos en otras vidas
anteriores a esta que nos mece.
Desde mi pie en el estribo
sobresale el tiempo
que conjuga
y de lejos a veces
te menciona.
Lovers go home
el poeta en llamas reaparece,
quizás ya sabiendo
que lo era.
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EXILIO
Saluda a Ingeborg Bachmann
mientras se queman
las columnas de Roma.
Hoy no habrá tormenta de rosas
en su honor,
salvas de afecto en el exilio.
La muerte se anuncia
como un perro
entre los cuerpos mordidos
en la tierra.
Bajo la mirada atenta
de los que decidimos quedarnos,
el silencio
permanece.
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COLD IN HAND BLUES
Contemplo cómo se reflejan en el suelo
las piernas que me habitaron,
transidas de lluvias de aguja fina
como cristal
que busca la soledad
de las muñecas.
Hoy amenazan con derrumbarse tras las cortinas
y dejar que así me vean
todos los árboles,
cold in hand blues
murmura Alejandra
desde lo alto de su castillo hecho de barbitúricos.
En un viejo sanatorio
una matrona me recoge
con suavidad
de los brazos de una madre rota,
Janis grita a lo lejos
mientras las flores danzan
alrededor de nuevos mañanas.
Los poetas
no han podido conocerse.
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Autor: Boris Rozas. Título: Wes Borland aprende a tocar de oído. Editorial: Art-Solido/Juan Ramón Jiménez Foundation.
BIO
Boris Rozas es un vallisoletano de Buenos Aires. Con una veintena de poemarios a sus espaldas, atesora ya importantes galardones a un lado y otro del charco, destacando el León Felipe, Pilar Fernández Labrador, Internacional de Fuente Vaqueros, Gonzalo Rojas, América Best Book Award, o Francisco de Aldana. Su poética es tan intensa como cambiante a lo largo de una trayectoria ya muy consolidada. Su voz, siempre reconocible y profundamente lírica, pero consustancial al hombre que escribe para sentirse libre.



Cómo argentino me siento orgulloso que tengamos tan buenos poetas como Boris Rozas. Un abrazo
Muy amable, Roberto. Mi otra orilla, siempre cerca.