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5 series que te perdiste por su horario de «mierda»

5 series que te perdiste por su horario de «mierda»

En aquellos tiempos, cuando los océanos separaron el Atlantis y las cenizas cubrían la tierra, no había televisión en streaming. Solo los más afortunados tenían internet, un dispositivo que, por decirlo de alguna manera, todavía no había llegado a la mayoría de edad. Los espectadores ansiosos de ficción tenían que conformarse con la parrilla convencional de las televisiones, un lugar donde reinaba el acero de los números de audiencia y se ignoraba a los seres hoy conocidos como “seriéfilos”. Súmense a nosotros en el relato de esa época de aventura con cinco series programadas en lugares y horarios imposibles que provocaron insomnio y matanzas familiares por el mando a distancia.

Doctor en Alaska. Muchos nerds decidieron sacrificar su vida social durante el instituto por el imposible horario de esta joya televisiva de los noventa, emitida por La 2 en la madrugada del viernes al sábado. Tampoco ayudaron los sucesivos cambios de horario y la falta de una conexión a internet suficientemente desarrollada para contemplar las actualizaciones de una programación dependiente del arrastre de los demás contenidos. Las aventuras del médico Joel Fleischman en Alaska, entre tiernas y surreales, tenían un exótico atractivo, un aire misterioso que la serie tardó en ganar y que, de todas formas, no duró demasiado. Pero lo suficiente para mandar al cuerno el botellón con tus compañeros de BUP.

A 2 metros bajo tierra. Otra joya de la alta televisión marginada en un horario, digamos, particular. Pese a ello y como extraño reconocimiento de su calidad, a principios de este siglo (suena lejano, ¿verdad?) se convirtió en la serie más vista… de la segunda cadena de TVE. La historia de los Fisher y su funeraria se emitió los martes por la noche en La 2, en un espacio contenedor dedicado a productos más “de nicho”. La serie, caracterizada por su extraño humor y cruel sentido del drama (no exento de una particular magia) se dedicó durante años a recoger premios mientras el gran público de entonces la ignoraba.

Historias de la Cripta. Con HBO a por uvas, para variar, en España no podemos disfrutar de esta joya televisiva más que en una edición pirata en DVD que, de todas formas, se ve muy bien. La serie ideada por el recientemente fallecido Richard Donner (La profecía, Superman) y su productor de Arma letal, Joel Silver, en compañía de otros genios “ochenters” como Robert Zemeckis (Regreso al futuro) o Walter Hill (Límite: 48 horas) actualizaba la mitología de los perseguidos EC Comics de William Gaines con estrellas de primera línea. Schwarzenegger, Michael Douglas, Dan Aykroyd, Tom Hanks y muchos más se dejaron caer por alguno de esos capítulos, dirigidos también por talentos relevantes como los citados arriba. En España la pudimos ver, es un decir, en Canal Plus en un horario muy similar a los de las películas porno.

Los Soprano. Decir que no viste la serie de David Chase por el horario, cuando se ha convertido en un objeto de culto comercializado mil veces en formato físico y en un emblema cultural de todo seriéfilo, puede resultar exagerado. Pero sí es símbolo de la escasa prestancia de estos productos en la televisión convencional: en España la emitió hace más de diez años La Sexta en horarios de madrugada de día laborable. Los Soprano, muchos años después, sigue siendo uno de los emblemas permanentes de HBO, que está incluso a punto de estrenar una precuela protagonizada por el hijo del mismísimo James Gandolfini, y si no la has visto a estas alturas, es culpa tuya.

Superagente 86 es, en realidad, la serie que ha inspirado este tema. Y es que un servidor, a sus tiernos cinco años, se levantaba de extranjis de la cama para, en silencio, abrir la puerta y ver, agazapado y en silencio desde el pasillo, la legendaria serie de Don Adams que TVE emitía por la noche allá por mediados de los ochenta. ¿O es que acaso se pensaban que el titular era un mero clickbait? Esa, con su zapatófono, su agente 99 y su portazo en la nariz, resumía todas las pulsaciones prohibidas de un niño de guardería que no podía dormir porque quería divertirse siendo un agente secreto. Es la primera serie que te perdiste por su horario de mierda y la que marcó todas las demás que vendrían después.

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