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6 poemas de Elena Román

Elena Román es una poeta y narradora nacida en Córdoba en 1970 y residente entre Córdoba y Toledo. Ha publicado dieciocho libros en poesía y narrativa, siendo los últimos Novedades: ayer – Posible antología 2008-2019 (Liliputienses, 2020), ¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud? (Liliputienses, 2017), Pan con Pan (La isla de Siltolá, 2016) y Ciudad girándose (Baile del sol, 2015). Ha obtenido, entre otros, los premios internacionales de poesía Luis Feria (2020), Barcarola (2012) y Blas de Otero–Villa de Bilbao (2011). Ha colaborado con sus textos en diarios, revistas y antologías literarias nacionales e internacionales, y ha sido traducida al francés y al árabe. En Toledo, pertenece a la organización del Festival Internacional de Poesía Voix Vives y está vinculada a la editorial Gato Encerrado. Es una de las impulsoras del grupo de Acción Poética Verbo Sueño y de la caravana poético-musical Elaaaaaaástica.

***

TOMA FALSA                    

La actriz secundaria
rebusca en su bolso
con ganas de estrellas
y saca doscientos catorce
mil setecientos veinticinco
coma ciento ocho encendedores,
de los cuales sólo uno enciende.
Es confundida, sin duda, por un extra
con el alquiler de una habitación
individual en el casco histórico.
El actor secundario
va a hablar por hablar
para nada
porque es más importante
la banda sonora,
el verdadero lamento.

***

SU CINE                  

El firmamento es un cine que no avisa
qué película va a proyectar,
pero que sorprenderá con un giro argumental
en el último momento.
No hay nada que hacer,
nadie a quien preguntarle
la hora o el sentido de la vida.
Algunos derraman simpleza
sentados en la hierba
observando el cielo y
mordiendo un pedazo de pan,
es decir, acabando con todo
menos con ellos.

***

EL ÚLTIMO CAJÓN                    

 Cuando me preguntan si es aquí donde se arreglan las cosas,
contesto que no, que se equivocan.
Guardo las explicaciones en el último cajón,
entre las musas y los dosieres
sobre casos reales de asaltantes callejeros diurnos
que se despojan de su careta humana sin problema
(si me hubiera encontrado con alguno,
me habría reído hasta envejecer
de golpe y con sandalias).
Pero hoy las equivocaciones me irritan
y ya no me revelan el significado de mis sueños
ciertos sellos franqueados.
Me despido educadamente porque creo
que es para siempre,
asumiendo que mi nombre no es mío,
sino de la voz de mis padres
sin contratiempos.
Por eso no me siento identificada
cuando alguien lo pronuncia,
alego inconsistencia
y sigo arreglando mis cosas.

***

EL OTRO MAPA

Fija un punto en el mapa.
Concéntrate en él.
A partir de ese punto
traza otro mapa
que te lleve a tu casa.
Debes tener muy claro
dónde está tu casa para
ubicarla en el otro mapa.
Llama. Si está vacía, entra
y no le digas a nadie
que estás ahí.
Si está ocupada, entra,
mata a sus inquilinos,
haz con sus cadáveres
un mapa en el que se pierdan,
cambia el nombre de la calle
y si alguien te lo pregunta
no digas nunca
quién eres.

***

URBANISMO                                             

Él no puede tirar nada a la acera,
ni una colilla, ni un envoltorio.
No puede escupir en la calle,
estornudar, toser.
Le cuesta hablar por el temor
de que alguna palabra se le caiga,
rompa los adoquines, cave un túnel
y reaparezca justo en el lugar del mundo
donde no tenga ningún sentido.
Todas las noches llega a su casa desconsolado
porque no es capaz de recoger su sombra del suelo.
Pero entonces recuerda que, acostándose,
la recoge.

***

ES UN TREN

Lo que te querría decir
es un tren.
Con esa fuerza,
con esa prisa,
con ese estruendo.
Pero ese tren no puede echar a andar
porque hay alguien en las vías.
Yo misma.

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