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6 poemas de Fernanda García Lao

Foto: Isabel Wagemann.

Fernanda García Lao es una poeta, narradora y directora escénica nacida en Mendoza, Argentina, en 1966. Vivió en España, donde tuvo su etapa formativa entre 1976 y 1993, debido al exilio de su familia. Ha escrito y dirigido piezas teatrales que le valieron, entre otros, el premio Antorchas. Publicó las novelas Muerta de hambre, primer premio del Fondo Nacional de las Artes; La perfecta otra cosaLa piel duraVagabundasFuera de la jaulaNación Vacuna y Sulfuro, los libros de cuentos Cómo usar un cuchillo y El tormento más puro, los poemarios Carnívora y Dolorosa. En colaboración con Guillermo Saccomanno escribió la novela epistolar Amor invertido y el libro de relatos Los que vienen de la noche. Ha sido traducida al inglés, al francés y al italiano. Su obra se ha publicado en América Latina, España, Francia, Italia y Estados Unidos. Desde 2010 coordina talleres de escritura y colabora para distintas publicaciones literarias. En la actualidad, reside en Barcelona. Presentamos una selección de poemas de su último libro Autobiografía con objetos, publicado en España por Kriller71 Ediciones y en Argentina por Zindo & Gafuri Ediciones (2022).

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Para narrarse habría que atribuirle a la memoria dotes de las que carece. Las coordenadas espacio temporales están viciadas de subjetividad.

Una biografía podría ser un repertorio de materia.

Escribe Walter Benjamin: Cada objeto es una enciclopedia de su dueño.

Yo digo al revés: Cada cual es una enciclopedia de sus objetos.

He aquí los míos.

Sillita reposera de tela blanda

Insolación de la tarde, instante uno de tu vida. El sol de la siesta. El mundo alto y la espalda ocupada en su descanso. Los pies en el aire. Cierto olor a baba, a tierra seca de patio. Voces que no dicen, palabras antes de su sentido. Memoria personal vacía. El ser, más grande que la conciencia.

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Agujero en el patio a la altura de los tobillos

Ves pasar por ahí a tus vecinas descalzas, del otro lado del muro. Hablás arrodillada, enviando la voz o algún juguete a la que es tu amiga. Transacción incómoda pero sutil que anula el muro y se hace costra en las rodillas.

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Casa nueva que parece castillo

Tu primera noche huele a cemento fresco. Los huecos para el aire acondicionado con el estómago a la vista. Los muebles del departamento parecen miniaturas en este universo. Las escaleras son cortas, pero van en todas direcciones. En lo más alto, la torre es un caracol contra las tinieblas. Desde el parque, silbido de balas.

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Acequias no son exequias

Esconderte en ese lugar oscuro fuera de circulación. Olisquear el sudor hueco que baja de la montaña. Arteria seca que recorre el cuerpo de la ciudad desde abajo. Has sido advertida: ahí no. En un segundo se inunda. Introducir un pie, el otro, la cabeza. Un parto al revés. Respirar la muerte, contar hasta cien y que no venga.

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Parte de pago

Invierno y, sin embargo, asfixia por el parquet caliente del nuevo departamento. La casa fue vendida. Extranjería sin abandonar la ciudad. La frase del padre antes del exilio: dejemos las toallas en el toallero. La selección de lo que viaja, el apuro. Alegría mal disimulada de la madre, que regresa a su tierra.

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Pasaporte recién sellado

Que los cumplas feliz dicen personas con los pies en el cielo. Tu vida empieza de nuevo en un 747. Elegiste el libro y la muñeca. La biblioteca y los cuadros viajarán más lento, en la bodega de un barco. La infancia no viaja. Se hace vieja, atrás.

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