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6 poemas de Luis Eduardo García

Luis Eduardo García es un poeta nacido en Guadalajara, Jalisco, México, en 1984. Ha publicado Dos estudios a partir de la descomposición de Marcus Rothkowitz (Tierra Adentro, México, 2012; Libros Tadeys, Chile, 2015), Armenia (Filodecaballos, México, 2016), Máquinas inservibles (Hijos de la lluvia, Perú, 2018), y Bádminton (Libros Tadeys, Chile, 2018); así como las antologías Una máquina que drena lo celeste (Zindo & Gafuri, Argentina, 2014), Poemas póstumos (Ediciones Liliputienses, España, 2018) y Un velo de bacterias (Ruido blanco, Ecuador, 2018). Recibió el Premio Hispanoamericano de Poesía Para Niños 2017 por el libro Una extraña seta en el jardín (FCE, 2018).

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EN LA LIBRETA AZUL ME VEÍA MUCHO MÁS LINDO

El sueño es escribir un poema que sea como un pequeño bombardeo
interior sin hacernos parecer estúpidos
corazones de felpa. No, el sueño es escribir un poema que
sea aceptado en los supermercados
a cambio de electrodomésticos. No, el sueño es
escribir un poema que pueda ser exhibido
tras una línea de seguridad
en una galería de moda. No
el sueño es escribir un poema que asfixie
a todos los otros poemas y se quede con sus propiedades
por muy pequeñas que sean.

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LE HABLO COMO HOMBRE COMÚN, ¿Y ME SALE CON ESTOS ENIGMAS DE MIERDA? II

Por favor
que el esqueleto no sea metáfora de algo, que sea
una casa de huesos
nada más.

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NO ES HUMANO

Un bello y —en apariencia— tranquilo suburbio norteamericano en otoño. Casas y autos impecables golpeados por una luz azulada que sugiere el término del día. Decenas de árboles. Una joven visiblemente atemorizada sale corriendo de su casa y se detiene a unos cuantos metros. Mira fijamente hacia un punto cercano mientras retrocede y luego comienza a correr de nuevo. Se aleja y da un rodeo hasta entrar otra vez a la casa. En segundos sale con su bolso en la mano. Sigue corriendo al tiempo que voltea hacia la zona donde estaba parada en un inicio; algo que sólo ella puede ver la amenaza. Sube a su auto y lo enciende. Es de noche. Conduce a gran velocidad, con la certeza de ser perseguida. De pronto la vemos sentada en una playa desierta. La única luz surge de los faros del auto. “Papá, te amo”, dice por teléfono.

No será la protagonista de la historia.

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¿PUEDO QUEDARME CON TU REPRODUCTOR DE MP3 CUANDO TE HAYAS MUERTO? (FRAGMENTO)

IV

El corazón es una pieza
muy bella
y sofisticada. No debería estar cerca
de los otros órganos, tan desagradables
y simples. Quizá podríamos
enmarcarlo.

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UNA VEZ QUE DESAPAREZCA NO ESCUCHARÁS ESA FRECUENCIA DE NUEVO

¿Sabes qué es
ese pitido que escuchas?
El sonido de las células
de tu oído
muriendo.
Es un canto
de despedida.

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HOLA, SOY UN BOT DE ADRIENNE RICH
(EN FASE BETA)

Imagina que quieres escribir un poema
sobre una mujer que entreteje el cabello
de otra mujer.  Mejor sería que supieras
si las mujeres del poema podrían respirar
y permanecer unidas o si sus cuerpos
podrían pertenecerles realmente.
El lenguaje puede pisarnos el cuello, puede
ocultarnos en sitios estrechos.
La tentación de lustrarlo es muy grande, ¿pero
existe un impulso interior o algo
nos controla a distancia?
¿Te darías cuenta si ambas mujeres
quisieran escapar?
¿Te darías cuenta si perdieras
todo rastro de filo?

Tienes que saber esas cosas.

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