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7 grandes poetas de Costa Rica

Este viernes, dentro de la nueva sección No son todos los que están, presentamos la lista de siete grandes poetas de Costa Rica cuya obra bien podría ser considerada como clásica o influyente en las generaciones actuales de poetas de su país. Pasen y lean. Estos son los que están esta semana, y los que no, ya llegarán.

 ******

FRANCISCO AMIGUETTI 

Francisco «Paco» Amighetti Ruiz fue un pintor, grabadista y escritor nacido en San José en 1907. Realizó más de 500 obras, en su mayoría grabados, muchas de ellas recibiendo importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. En Costa Rica se le considera uno de los más influyentes artistas nacionales del Siglo XX, en cuya obra retrata la sociedad y cultura costarricense. En 1970 se le otorgó el Premio Nacional de Cultura Magón, 1990 el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en Libro y 1998 el Premio Teodorico Quirós, Museo de Arte Costarricense. A principios de la década de 1940 viajó a México a estudiar la técnica de mural en la Escuela La Esmeralda. Amighetti se destacó por su conocimiento en las diferentes técnicas plásticas, destacándose especialmente como muralista. La pintura de Amighetti cambió conforme el tiempo transcurrió, tanto en la forma de su ejecución como en la temática. Hacia finales de los años 40, predominó la técnica del mural, siendo el tema de la pintura de carácter popular el más tratado. Murió en 1998.

Las voces amigas

Cuando yo me vaya me llevaré el rumor de los sapos
el verso de la lluvia en los inviernos largos,
el canto de los grillos y la voz de los niños
caminarán conmigo sonándome en el pecho,
no importa adonde vaya;
en mesas, solitario debajo de las lámparas,
en los trenes que cruzan quejándose en la noche
o, en el exilio cerca de una ventana,
me sonará la música de las voces amigas
que arrullaron mi infancia, mi mocedad, mi vida.
No importa adonde vaya, ni las puertas que cruce,
y si mi viaje es corto o es eterno,
aún en otros mundos recordaré las voces,
las voces amigas.

***

ISAAC FELIPE AZOFEIFA 

Isaac Felipe Azofeifa fue un poeta, ensayista, traductor, educador y político nacido en Santo Domingo de Heredia en 1909 y. Recibió el Premio Nacional de Cultura por su extensa obra poética y por los aportes críticos en sus ensayos, sobre la realidad del país y la literatura costarricense. Fue miembro fundador de la social democracia y del partido Liberación Nacional, del que renuncia para formar el Partido del Progreso y Fuerza Democrática, ambos partidos de tendencia centroizquierda. Entre sus libros destacan  Trunca Unidad (1958), Vigilia en pie de muerte (1962), Estaciones (1967) o Días y territorios (1969). 

Vecindario

Trescientos perros sueltos asean el vecindario.

Aquí lavan sus barcas los pescadores, y se pudren

las ostras en la arena.

Casa inverosímiles, material de deshecho y barro y barro,

escupen niños sin sonrisa.

El niño dios va a traerles algún día

un pez de oro.

Trescientos perros sueltos ladran por el vecindario.

El niño Dios traerá perros

y más niños.

***

JORGE DEBRAVO 

Jorge Debravo fue un poeta nacido en Guayabo de Turrialba, Costa Rica, en 1938. Hijo de campesinos pobres, para ayudar al padre trabajaba hasta las dos de la tarde. De esa hora en adelante hizo una milpa y con lo que sacó se compró un diccionario. Fue el primer libro que tuvo. Consiguió una beca de la junta de educación para que fuera a terminar la primaria a Turrialba. Alllí comenzó a darse a conocer publicando sus primeros versos en El Turrialbeño. En 1961 la Caja del Seguro lo mandó a San Isidro del General como inspector. Por todo lo que vivió desde pequeño, su poesía está empapada de humanismo, de ese amor al prójimo y de carga social para acabar con el hambre y la miseria. Muerió en 1967 cuando acababa de matricularse en la Universidad. Recién había comprado una moto y un conductor borracho lo atropelló en 1967. A los 29 años cumplidos.

Despedida

El camino, despacio,
retrocede a nuestras espaldas.
Todos los árboles se han alejado
hacia el poniente.
Todo en la tierra
se aleja alguna vez.
La luna y el paisaje.
El amor y la vida.
El reloj, en mi muñeca,
dice que son las cinco de la tarde.
La hora de los adioses,
la hora en que la misma tarde
agita nubecillas en despedida.

***

FELIPE GRANADOS

Felipe Granados fue un poeta nacido en la provincia de Cartago, Costa Rica, en 1976. Escribió artículos para la Revista SoHo y el suplemento Áncora de La Nación. Publicó Soundtrack (Ediciones Perro Azul, 2005), el cual se convirtió, desde su aparición, en un poemario de culto. El libro de los malos tiempos, compuesto por sus libros inéditos POP y Los 99 nombres de dios, lo confirmó como uno de los poetas imprescindibles de su generación. Su obra fue publicada en revistas como Amigos de lo Ajeno y otras revistas centroamericanas. Murió en 2005.

I’m still in love
Te quise
Cuando borracho de dolor y vino
Te buscaba en el fondo de mi vaso

Te quise
Después
Cuando aprendí a ponerme de pie
Y construí cosas
Para que caminaras
Con la frente en alto
A mi lado
Y hoy
te quiero más
Como el salvaje idiota
Que adora al dios de piedra
Por el que está
A punto
De ser
Sacrificado.

***

La vida de las cosas dixit

No tengo ganas de verte
Ni siquiera de tocar tu cuerpo con ninguna de mis partes

No tengo ganas de verte
Me conformo con sentarme
En la silla que acabas de ocupar
Sentir el calorcito
Que acaba de dejar
Tu cuerpo
En ese
Otro objeto
Muerto
Como yo

***

VIRGINIA GRÜTTER

Virginia Grütter fue una escritora, actriz y directora teatral nacida en Puntarenas, Costa Rica, en 1929. El 21 de julio de 2021 fue declarada Benemérita de la Patria por sus aportes a la política, literatura y cultura del país. Vivió y trabajó 11 años en Cuba, donde influyó enormemente en la vida teatral y fue invitada por la antigua República Democrática Alemana para trabajar con el Berlirner Ensemble (compañía fundada por el dramaturgo Bertolt Brecht). También vivió y trabajó en Chile y Nicaragua. Uno de los pasajes más terribles de su vida lo vivió en Chile, cuando su esposo, Carlos Pérez, fue apresado y declarado «desaparecido», durante el golpe militar de Pinochet. Años después tuvo que luchar también por liberar a su hija Liana Benavides, presa en las cárceles de Somoza. Murió en el año 2000. Entre sus obras destacan las novelas Los amigos y el viento (1978) y Desaparecido (1980), y libros de poemas como Dame la mano (1954), Poesía de este mundo (1973) o Canción de cuna y de batalla (1994)

Tú llegarás oliendo a madrugada

Tú llegarás oliendo a madrugada
a musgo y a camino.
Traerás aún hojas desconocidas
Enredadas al pelo
y no estarás cansado
Pero yo besaré tus ojos de águila
Hasta secar la última lágrima
La última gota de sangre
y con ramos de veranera y de bellísima
Limpiaré la pólvora
Que aún quede entre tus dedos.

***

ALEXÁNDER OBANDO 

Alexánder Obando Bolaños fue un narrador y poeta nacido en San José, Costa Rica, en 1958. Nació en Costa Rica en 1958, pero parte de su niñez y adolescencia vivió en Estados Unidos. En ambos países realizó estudios de inglés. De 1985 a 1994 colaboró con varios talleres de poesía, tales como el Taller de Literatura Activa Eunice Odio, el Taller Julián Marchena y el Colectivo Octubre-Alfil. Poemas, cuentos y artículos suyos se encuentran dispersos en diarios y revistas de Costa Rica. Se dedicó a la docencia y laboró como profesor de inglés en el Centro Cultural Costarricense-Norteamericano. Murió en el año 2020 en California. Entre sus libros destacan novelas como El más violento paraíso (2001), Canciones a la muerte de los niños (2008), el libro de cuentos Teoría del caos (2012) o el libro de poemas Ángeles para suicidas (2010). 

Marea baja

Make a tomb
for men and boys… 

Allen Ginsberg

 

Cuando baja la marea
quedan restos de automóviles
sobre la playa, fierros
bañados en plancton y sal.

El muchacho emblanquecido
deambula buscando
latas y vidrios enteros;
y sin embargo,
camina sobre tierra de marisma,
sobre casas barridas anoche
al mar de los huracanes.

Por la playa
va caminando él, Ganimedes,
pantaloneta blanca y sucia,
piernas, llenas de arena.

Encuentra el esqueleto
de un viejo asiento de Chevy
y se imagina,

sentado en él,

cómo hubiera sido ser raptado a otro planeta
por un águila antigua,
por un dios todopoderosa ventisca,
al filo de las ocho

de un jueves cualquiera.

Tal vez asustado,

como anoche;

tal vez invisible,

como ahora.

***

EUNICE ODIO

Eunice Odio fue una poeta, ensayista y narradora nacida en San José, Costa Rica, en 1919. Durante 1931 vivió por algún tiempo en contacto con la naturaleza paradisíaca de la selva costarricense donde recuperó fuerzas después de haber estado enferma. Esta experiencia le dejó una huella imperecedera que explica su concepto mítico del paisaje y la realidad, el cual constituye la esencia de su cosmovisión lírica. A partir de 1945 aparecieron sus primeros poemas de corte tradicional con algunos visos de vanguardismo en Repertorio Americano. Llegó a México en 1955 donde residió hasta su muerte. En este país ejerció la tarea de periodista. Se hizo ciudadana mexicana, se casó con el pintor mexicano Rodolfo Zanabria y murió pobre y sola en marzo de 1974. Algunos de sus libros más destacados son Los elementos terrestres (1947), Zona en territorio del alba (1953) o El tránsito de fuego (1957)

Yo quisiera ser niña

Yo quisiera ser niña
para acoplar las nubes a distancia
(Claudicadoras altas de la forma),

Para ir a la alegría por lo pequeño
y preguntar,
como quien no lo sabe
el color de las hojas
¿Cómo era?

Para ignorar lo verde,
el verde mar,

La respuesta salobre del ocaso en retirada,
el tímido gotear de los luceros
en el muro vecino,

Ser niña
que cayera de pronto
dentro de un tren con ángeles,
que llegaban así, de vacaciones
a correr un poquito por las uvas,
o por nocturnos
fugados de otras noches
de geometrías más altas.

Pero ya, ¿que he de ser?
Si me han nacido estos ojos tan grandes,
y esos rubios quereres de soslayo.

Cómo voy a ser ya
esa que quiero yo
niña de verdes,
niña vencida de contemplaciones,
cayendo de sí misma sonrosada,
… si me dolió muchísimo decir
para alcanzar de nuevo la palabra
que se iba,
escapada saeta de mi carne,

y me ha dolido mucho amar a trechos
impenitente y sola,
y hablar de cosas inacabadas,
tinas cosas de niños,
de candor disimulado,
o de simples abejas,
enyugadas a rosarios tristes.

O estar llena de esos repentes
que me cambian el mundo a gran distancia,

Cómo voy a ser ya,
niña en tumulto,
Forma mudable y pura,
o simplemente, niña a la ligera,
divergente en colores
y apta para el adiós
a toda hora.

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José Gabriel Rivas Ducca
José Gabriel Rivas Ducca
1 mes hace

Excelente selección. Agradecimientos y saludos desde Costa Rica.

Erick Roberto
Erick Roberto
1 mes hace

Sin Lisimaco Chavarria???????

Israel
Israel
1 mes hace

Esperaba ver a Ana Istarú.

Alexander Alvarado
Alexander Alvarado
1 mes hace

Laureano Albán también es de los grandes. Grave omisión