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7 poemas de Helena Mariño

Helena Mariño es una poeta, traductora y politóloga nacida en Madrid en 1990. Sus textos y poemas han aparecido en revistas como Into de Void Magazine, The Doctor T. J. Eckleburg Review, The American Journal of Poetry, GFT Press Magazine, The Platform Review, Thalamus Magazine y Guacamayo, entre otras. Es autora de los poemarios este frío no es nuestro (Entropía Ediciones, 2019) y los bañistas (RIL, 2022), del que presentamos una selección de textos. Ha traducido y prologado el poemario Los hijos de enero, de Safia Elhillo, para Visor Libros (2022). Es parte del colectivo de investigación y creación Una Fiesta Salvaje.

***

la academia

1.

A lo mejor es que funciona así:

en realidad no hablo para entender el mundo sino para generar contexto.

Y hacer de mi casa un puerto.

O a lo mejor es que intento recuperar el pasado como tiempo disponible.

 O quizá el problema

es que no existe algo así como una palabra en la naturaleza.

2.

O que siempre esperan que les diga aquí

sólo os voy a enseñar el marco.

3.

La academia me enseñó del espacio

como un lugar mental pero el mundo son diez cajas de cartón y la geometría del maletero. Escucha no se trata de fen shui

es aprender a tratar el hogar como a un texto.

***

la casa

El apartamento había crecido dentro de mí como un órgano.

Tuvimos una infestación de ratones para cada uno un nombre para cada uno una muerte nueva en una trampa limpísima.

Hacia mardi gras hubo tres días de tránsito

a otro tiempo y los mapaches empezaron a reproducirse.

Practicaban un amago.

No arreglaste la chimenea para no darle cobijo a otras bestias durante la cuarta nevada de abril tiramos todos los relojes al río devolvimos el cuerpo al agua.

Fue así cerrar la puerta como quebrarse una costilla.

***

el viaje

1.

Cumpliste años en la carretera.

En esta década recién estrenada la única vía hacia la elegancia dijiste era lo extravagante paramos a una hora extraña en un restaurante de roadkill cuisine.

Como única decoración cabezas de ciervo cristal dentro de las cuencas.

Con precisión de cirujano separaste la piel de la carne una vereda de láminas translúcidas en los márgenes del plato.

Quedó un moratón al descubierto

la herida fundacional sobre la que clavaste sin ceremonias el filo del cuchillo.

2.

Antes de la arruga el pliegue.

Manojo de asfalto y pintura un hilo horizontal que se desplegaba desde los ojos hasta las montañas.

Qué era el origen de qué.

Mientras bordeábamos iglesias de madera te decía en la tierra de la que vengo las carreteras cortan los pueblos.

Cuando aquel éxodo

voluntario hacia la orilla de canadá no te decía la tierra de la que vengo está justo al sur de todo lo que comprendo.

Durante los cinco días entre el a lo lejos

moteles de carretera bares de carretera cuerpos acuáticos acostados en el arcén tampoco te preguntaba por qué no soy capaz de desear estos no lugares.

En el centro de todo la frontera.

O también: es agotador

perseguir el margen como se persigue un animal.

3.

Conducir es practicar

deporte pensaba en ciertas monjas del barroco que para mantenerse activas tocaban campanas durante horas hasta que la gente dejó de acudir a la llamada.

Qué es un pueblo

sin anuncios qué sucede cuando el sonido deja de ser un mapa un pueblo sin fiestas es un pueblo perdido y cómo explicarte todo esto si no has leído ciertos textos

en su idioma original.

Hay muchas cosas intraducibles y no todas van a ser un poema de anne carson.

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