Portada: Cecilia Pavón. Foto: Valentín Etchegaray.
Este viernes, dentro de la sección No son todos los que están, presentamos la segunda lista de siete poetas contemporáneos de Argentina que complementa a la publicada hace unas semanas de cinco grandes poetas del mismo país. Pasen y lean. Estos son los que están esta semana, y los que no, ya llegarán.
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DIANA BELLESSI
Diana Bellessi es una poeta nacida en Zavalla, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1946. Estudió Filosofía en la Universidad Nacional del Litoral, y entre 1969-75 recorrió a pie el continente. Durante dos años coordinó talleres de escritura en las cárceles de Buenos Aires, experiencia encarnada en el libro Paloma de contrabando (1988). Entre sus principales publicaciones se encuentran Crucero ecuatorial (1981); Tributo del mudo (1982); El jardín (1993); Lo propio y lo ajeno (un libro de reflexiones, 1996); Sur (1998); La edad dorada (AH, 2003); Variaciones de la luz (2012); Zavalla con Z (memorias, 2012), Pasos de baile (AH, 2014) y Fuerte como la muerte es el amor (AH, 2018). En 1993 recibió la beca Guggenheim; en 1996 la Beca Trayectoria en las Artes de la Fundación Antorchas; el Diploma al Mérito de la Fundación Konex (2004); en 2007, el premio Trayectoria en poesía del Fondo Nacional de las Artes; en 2010, el Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla”, España; y en 2011 el Premio Nacional de Poesía. Adriana Hidalgo publicó Tener lo que se tiene: Poesía reunida (2009).
He construido un jardín…
He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.
Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.
Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas
y plantas mueren para siempre o se renuevan.
Hay poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín.
Pero hacer gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena.
Gota regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

Diana Bellessi.
MARIANO BLATT
Mariano Blatt es un poeta y editor nacido en Buenos Aires en 1983. Publicó, entre otros, los libros: Increíble (El niño Stanton, 2007), Alguna vez pensé esto (Triana, 2014), Mi juventud unida (Mansalva, 2015), 200 ideas de libros (Iván Rosado, 2017) o Un lago que sube (Neutrinos, 2021).
Vengo a proponerles un proyecto urbanístico
Expropiar la traza
de la Avenida Juan B. Justo
y desenterrar el arroyo Maldonado.
Repetir la operación
con la cuenca del arroyo Vega
y con la de todos los arroyos
privados de la luz del sol
(Medrano, Vega, White
Maldonado,
Radio Antiguo-Ugarteche,
Boca-Barracas,
Ochoa,
Elía, Erézcano,
Cildañez y Larrazabal-Escalada
son
las cuencas que componen
el régimen hidráulico sobre el cual
se asienta nuestra ciudad
según un artículo del diario
La Prensa).
Que broten
en sus lomadas
de nuevo las plantas
yuyos, yuyales
pastos y pastizales.
Que canten los niños
en concordancia
con las aves.
Que naden
los peces y que naden
las personas.
Finalmente
que el tiempo retroceda
y abandonemos la ciudad.
Vengo a proponerles
un proyecto urbanístico
de dífcil concreción.
Algunos dirán que es imposible
pero lo mismo dijeron ya
tantas veces.
Y en rigor
no era imposible
simplemente era
fantasía
pura y dura
ensueño cristalino
de miles de años
atrás.
El tiempo
que antecedió a este poema
ha terminado.
A partir de ahora
todo el tiempo
le habrá venido después.
***
ALICIA GENOVESE
Alicia Genovese es una poeta y ensayista nacida en Lomas de Zamora, Buenos Aires, en 1953. Obtuvo un doctorado en literatura latinoamericana en la University of Florida. Recibió la beca a la creación en poesía otorgada por el Fondo Nacional de las Artes en 1999 y la John S. Guggenheim en 2002. En 2015, le otorgaron el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su obra La contingencia. Ha publicado críticas y notas periodísticas en diversos suplementos culturales y revistas especializadas. Entre sus libros se cuentan: El cielo posible (1977); El mundo encima (1982); El borde es un río (1997); La doble voz: Poetas argentinas contemporáneas (1998); Química diurna (2004); La hybris (2007); Aguas (2013); La línea del desierto (2018); Ahí lejos todavía (2018); Sobre la emoción en el poema (2019), y Oro en la lejanía (2021). Es autora de libros como Leer poesía: Lo leve, lo grave, lo opaco (2011), por el que recibió el Premio Municipal en la categoría Ensayo, todos ellos publicados por El Fondo de Cultura Económica. En 2018 se publicó su poesía reunida con el título La línea del desierto (Gog & Magog Ediciones).
El baño
Hay una ducha al fondo
de la casa
y cada tardecita
después del calor, el río
los mates, las conversaciones
sudorosas en el porche
es la hora del baño
Atravieso los ligustros
dejo la toalla en una rama
el jabón
sobre un tronquito
hachado al ras; un mínimo
preparativo antes de hacer
correr
el agua
Fría al comienzo
después más tibia
llega la que el sol
abrasó en el tanque
de fibrocemento
el día entero
Al aire libre
la caña de ámbar
vuelve encantamiento,
el rito diario;
me lavo la cabeza
me bajo los breteles,
la malla y vigilo, casi
con inconsciente cuidado
que los sonidos sean
los habituales:
algún zorzal
que levanta vuelo
una gallineta que picotea
las últimas migas
en el pasto, esa quietud
atardeciendo
las casas vecinas
y la variedad inabarcable
de hojas y ramas en el monte
extasiadas rozándose
Me enjabono
la espalda, los hombros
arden y otra vez el agua
reciben plácidos,
más sensible
el borde sin solear
del cuerpo siempre enmallado;
los pelitos de la vulva emblanquecen
con la sedosa jabonada
y los pezones se agrandan
bajo las marcas
geométricas del escote
Abro por completo la ducha
y el caudal
cae a brochazos
casi helada me apura
fuera del letargo
de la respiración;
hasta que cierro y vuelvo
al calor de las telas
al sigilo en la toalla
mientras el agua
por la zanjita
perfumada corre
como un suspiro aliviado
como un instante amoroso
y su exigente vigilia
No sabe nadie
nadie presencia
mi tarde detrás
del arroyo;
piedrita que alguien regala
y al aceptarla toma
la forma de tu mano;
no tiene valor
no se cotiza
ni siquiera se pone
en una vitrina
de objetos exóticos;
se vive con poco
con nada
se hace un reino
***
TAMARA GROSSO
Tamara Grosso es una poeta nacida en Buenos Aires, en 1991. Licenciada en Comunicación (UBA), trabajó como redactora, editora y coordinadora de contenidos en diferentes medios y organizaciones y como prensa en la editorial Eterna Cadencia. Licenciada en Comunicación por la Universidad de Buenos Aires, ha trabajado como redactora, editora y coordinadora de contenidos en diversos medios, además de desempeñarse en el área de prensa de la editorial Eterna Cadencia. Su obra abarca la poesía y la narrativa, con un enfoque en el duelo, las relaciones humanas y las experiencias cotidianas. Entre sus libros destacan Entre el blanco y el negro (2015), Márgenes (2016), Cuando todo refugio se vuelva hostil (2019) y Viudas jóvenes (2023). Ha participado en encuentros literarios y ha publicado poemas en diversas antologías.
La montaña
No es tan complicado,
hay muchas cosas que se aprenden
más de una vez
a mí alguien me enseñó
a andar en bicicleta
en la costa, sin autos y colectivos
a salvo, en un lugar seguro
y alguien me enseñó de nuevo
con más años, con más paciencia
a ir por la calle
leer las luces de giro
entender si el semáforo era para mí.
Con alguien aprendí a amar
de forma ciega, adolescente
y con otra persona construí
el amor desde cero.
Hay más formas de andar en bicicleta
acróbatas que hacen saltos en dos ruedas
corredores que no le tienen miedo a la velocidad.
Hay más formas de quererse
no es fácil aprender
a amar de nuevo
no es fácil aprender
a bajar en bicicleta por una montaña empinada
pero dicen que la sensación
es increíble.
***
CECILIA PAVÓN
Cecilia Pavón es una poeta nacida en Mendoza en 1973. Vive en Buenos Aires desde los 90, donde estudió teoría literaria en la Universidad de Buenos Aires. Escritora, editora, y traductora, en 1999 fundó junto a Fernanda Laguna la galería de arte y editorial Belleza y Felicidad. Publicó los libros de relatos Los sueños no tienen copyright (Blatt & Ríos, 2010, 2022), Once Sur (Blatt & Ríos, 2013, Mansalva 2018), Pequeño recuento sobre mis faltas (Overol, 2015) y Todos los cuadros que tiré (Eterna Cadencia, 2020); y los libros de poemas: Diario de una persona inventada (Blatt y Ríos, 2023) 27 poemas con nombre de persona (Triana, 2010), Un hotel con mi nombre (Mansalva, 2012), Querido libro (Neutrinos, 2018) y La libertad de los bares (Mansalva, 2020), entre otros. Su obra ha sido traducida al portugués: “Discoteca Selvagem” (Edicoes Jabuticaba, 2019); al inglés: “Little Joy, selected stories” (Semiotexte, 2020); “A Hotel With My Name” y “Licorice Candies” (Scrambler Books, 2015) y al francés “Bon bons a l’anis” (Varichon & Cie, 2023). En 2020 fundó Microcentro, un espacio dedicado a la experimentación poética a través de talleres y lecturas.
Árbol
Cuando te enamorás el mundo
se vuelve un lugar tan sensual que te lastima
el amor no se puede conjugar en pasado
y de repente un árbol oscuro crece en el living de tu casa
Recorrerás las ramas de ese árbol para siempre,
Y siempre será un milagro.
*
Deseo
¿Cuántas formas de deseo existen? ¿puede ser que tantas?
¿No podría llegar un milagro, a través del cual yo cerrara
los ojos y simplemente te encontrara besándome y eso
cargara sobre sí la marca de la eternidad o el infinito?
Pero debe haber tantos deseos como formas: cuadrado,
con forma de flecha, redondo, triangular, con puntas,
con aristas, vertical, deshecho, inanimado.
Todavía recuerdo el momento en que el amor parecía
posible: mes de noviembre, aire luminoso, un muchacho
dormía conmigo,
hablábamos en la cama mientras fumábamos marihuana
y tabaco mezclados, él me tomaba la mano
bajo las sábanas.
Hace seis meses que no he besado a nadie.
Seis meses sin hacer el amor. Tengo 27 años,
desde los 18, nunca antes me había pasado.
Mi cuerpo en estado de alerta, podría usar muchos verbos
para describirlo paredes que se levantan
y que vienen a poblar especies de hiedras mentales.
Es otoño, lamento que se acerque el invierno.
Siento que me deben un verano.

Martín Prieto. Foto: Sebastián Vargas.
MARTÍN PRIETO
Martín Prieto es una poeta y docente nacido en Rosario en 1961. Doctor en Literatura y Estudios Críticos por la Universidad Nacional de Rosario, donde se desempeña como profesor titular de Literatura Argentina II y director del Centro de Estudios de Literatura Argentina, es autor de los ensayos Breve historia de la literatura argentina (2006), Saer en la literatura argentina (2021), Un enorme parasol de tela verde (2023) y Un poema pegado en la heladera (2024), de los libros de poemas Verde y blanco (1988), La música antes (1995), La fragancia de una planta de maíz (1999), Baja presión (2004), Los temas de peso (2009), Natural (2014), Retratos de ciertas personas de importancia en mi vida (2016), Lo que no debió pasar y pasó (2021), y de la novela Calle de las Escuelas número 13 (1999). Formó parte del Consejo de Redacción de Diario de Poesía (1986-2001). Entre 2013 y 2015 fue coordinador general del Festival internacional de Poesía de Rosario.
Padre e hijo
Un personaje de Conrad,
o lo que supone es un personaje de Conrad
quien, en verdad, nunca lo leyó:
un hombre viejo tomando whisky sin hielo
en una noche tropical.
En una cuna duerme un chico
que tal vez sea el hijo del viejo.
Las palmeras quietas a través de las ventanas,
quietos los paraísos y las cortinas
y la luna misma, como si el tiempo no pasara.
Las alpargatas resecas arrastrándose
por el piso de madera.
El viejo va, se sirve dos, tres dedos de whisky,
vuelve a velar el sueño del animalito
y no sabe si quiere o no que se le parezca.
***
SERGIO RAIMONDI
Sergio Raimondi es un poeta y ensayista nacido en Bahía Blanca, Argentina, en 1968. Docente en la Universidad Nacional del Sur. Ha publicado Poesía civil (Vox, 2001) y un adelanto de Para un diccionario crítico de la lengua (Berenberg, Berlín 2012). Obtuvo las becas Guggenheim (2007) y Berliner Künstlerprogramm DAAD (2018). También es autor de Catulito (Vox, 1999 y 2017), volumen que reúne sus versiones del poeta latino Catulo. Ha sido invitado a la primera edición de Latinale en 2006 y Latinale 12 en 2018. Fue director del Museo del Puerto de Ingeniero White (2003-2011) y secretario de Cultura de la ciudad de Bahía Blanca (2011-2014). Veinte años después de Poesía civil, Raimondi publicó Lexikón (2022) en la editorial Mansalva. En nuestro país, Ediciones Liliputienses publicó Poesía civil en 2016.
El poeta menor ante el nacimiento de su hijo
Luego de hallar, tras días de búsqueda, el lápiz
en la cabina del camioncito de los bomberos,
y de comprobar la independencia de juicio
del heredero, que rompe las páginas predilectas
e intactas deja las indiferentes, el poeta menor
decide dialogar con su mujer sobre un tema clave:
la organización espacial y temporal de su labor,
en la casa, luego del nacimiento del hijo.
A lo largo de la conversación se tocan varios temas:
compra de comestibles y artículos de limpieza,
pago de impuestos, turnos para el cuidado,
diversión, alimentación e higiene del niño,
ausencia de cuidado, diversión, alimentación
e higiene de la pareja, necesidad de registrar
sus primeros pasos, frecuencia de uso del
–vulgarmente denominado– chupete,
amables formas de imponer distancia a los abuelos.
Cuando una mutua mudez evidencia el final,
el poeta menor comprueba que su inquietud
ha sido desplazada en vista de otras urgencias.
Esa noche, como un inspirado romántico
que aprovechase el silencio de los mortales
para dejar fluir el carácter alado de sus versos,
canta durante horas una canción de cuna.


Gracias por publicar algo de estos muy buenos escritores de mi país para que sean más conocidos aún. Un abrazo.