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Maruja Mallo, la pintora de la generación del 27

Maruja Mallo, la pintora de la generación del 27

Maruja Mallo. Verbenas y campanarios, editado por Cascaborra, escrito por una servidora e ilustrado por la artista Irina Hirondelle, es un cómic de ficción biográfica que abarca la época en la que Maruja Mallo, la pintora de la generación del 27, encuentra su voz artística entre los movimientos giratorios y mágicos de las verbenas y los ecos lúgubres de los campanarios.

Nacida en Viveiro en 1902, floreció como artista en los tardíos 20 en Madrid tras romper con las bases clásicas que había aprendido en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue amiga de juventud de Dalí, Federico García Lorca, Margarita Manso, Concha Méndez, Miguel Hernández, Buñuel y Alberti, con quien tuvo una relación plagada de altibajos que duró cinco años. Su talento fue reconocido muy temprano por el filósofo Ortega y Gasset, que organizó en la sede de la Revista de Occidente su primera exposición individual en 1928.

"Mallo, anticlerical pero amante de las catedrales, fue seguidora de su propio credo y también una de las primeras sinsombreristas"

Mallo, anticlerical pero amante de las catedrales, fue seguidora de su propio credo y también una de las primeras sinsombreristas. El sinsombrerismo, concepto creado por Gómez de la Serna, es una actitud vital. El gesto de quitarse el sombrero quería decir, en palabras del escritor: «Presteza en comprender y en decidirse, afinidad con los horizontes que se atalayan, ansia de nuevas leyes y nuevos permisos, entrada en la nueva cinemática de la vida, no dejar nunca en el perchero la cabeza, no apagar luces del aceptar, ir con rumbo bravo por los caminos de la vida, desenmascararse, ser un poco surrealistas».

La artista cuenta en varias entrevistas su particular rito de iniciación: «Todo el mundo llevaba sombrero, era algo así como un pronóstico de diferencia social, pero un buen día, a Federico, a mí y a Margarita Manso se nos ocurrió quitarnos el sombrero… y al atravesar la puerta del Sol nos apedrearon, insultándonos como si hubiéramos hecho un descubrimiento como Copérnico o Galileo».

Fue complicado acercarse al personaje de Maruja desde el punto de vista de la ficción. He perdido la cuenta de las veces que he visto los vídeos de sus entrevistas. A pesar de extroversión y su evidente elocuencia, un enigma profundo se esconde en sus silencios. Maruja Mallo es una esfinge, una maestra de máscaras. Afirmó que uno de los cometidos del artista es generar nuevos mitos, y esto tiene mucho que ver con lo que nos ha quedado de su trabajo y con la forma que tenía de narrarse a sí misma.

"Nos hemos aproximado a Maruja con admiración y respeto hacia ella y su trabajo"

Salpicada de luces y sombras, siempre le es fiel a su obra. Una obra orgánica, dinámica, expresiva, enigmática, de dimensiones mitológicas y, por tanto, viva. Porque si hay algo que me hizo comprender Mallo a lo largo de este viaje a través de su creación es que el mito nunca muere y que es necesario reinterpretarlo y crearlo constantemente.

Nuestra intención con este cómic es reflejar parte de este espíritu que fluye entre obra y experiencias. Nos hemos aproximado a Maruja con admiración y respeto hacia ella y su trabajo, aunque, rindiendo homenaje a su espíritu rebelde, nos hemos permitido también ser algo sinsombreristas en el tratamiento. No queríamos hacer una biografía al uso. Maruja habría aborrecido algo así. O, peor aún, bostezado. Como se trata de ficción, al escribir he interpretado y reconstruido algunos hechos a fin de dotar a la historia de vida y emoción.

Como se trata de un medio visual, Irina Hirondelle ha jugado con las líneas, las formas y los colores, utilizando un estilo sencillo y dinámico. No tenía sentido acercarse a Maruja a través del realismo más clásico, eso habría sido seguir las reglas que ella misma rompió. Tampoco quisimos intentar copiar su estilo tan «marúnico» porque Maruja Mallo solo hay una. Por esta razón, las obras de la pintora que se referencian dentro del cómic, si bien son reconocibles, también han sido interpretadas desde la perspectiva de Irina Hirondelle y llevadas a su propia paleta de colores.

"Mallo era una gran observadora de lo que le rodeaba y a través de su arte expresaba una profunda consciencia del momento histórico que estaba viviendo"

Debido a que teníamos solo cincuenta y seis páginas, no quisimos empezar la casa por el tejado y pese a que su estancia en París en el 32, las misiones pedagógicas durante la Segunda República y el exilio en América son etapas muy interesantes, decidimos centrarnos en la época en la que desarrolló su voz artística a través de sus primeras dos series pictóricas: las Verbenas, como lado luminoso, y Cloacas y Campanarios, como reverso oscuro. Mallo era una gran observadora de lo que le rodeaba y a través de su arte expresaba una profunda consciencia del momento histórico que estaba viviendo, palpitación que quedaba registrada en su proceso artístico.

También los sucesos personales quedaron reflejados en sus pinturas y, aunque Maruja daba las pistas justas, pueden observarse, tal como menciona Alberti, paralelismos entre los cuadros y estampas de ella y los poemas de él. La vanguardia, el cine, el jazz, la pasión por el arte y el ansia de una España renovada corrían por sus venas. A fin de reconstruir esta faceta, y pese al silencio general de ambos autores acerca de su relación, una búsqueda intensiva en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional me permitió descubrir algunos ejemplares de periódicos de la época en los que se evidencia su estrecha colaboración.

La pintora de las verbenas poco a poco va siendo rescatada del olvido en diversas plataformas. Esta, sin embargo, es la primera vez que se cuenta su historia en un cómic solo dedicado a su figura, lo que, para nosotras, también representa de alguna manera un homenaje a la artista que sentía pasión por la estética de lo popular. Ella misma escribió: «El arte de lo popular es la representación lírica de la fuerza creadora del hombre».

Maruja Mallo era artista plástica y musa, eterna bruja joven, vanguardista y trovadora de su propio mito, amante de las ciencias, las artes y el conocimiento, insaciable viajera, observadora tanto de las estrellas como del subsuelo. Esperamos, de corazón, que su historia anime a muchos otros a quitarse el sombrero para ir, como decía Gómez de la Serna, con rumbo bravo por los caminos de la vida.

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Autora: Carolina Corvillo. Ilustraciones: Irina Hirondelle. Título: Maruja Mallo. Verbenas y campanarios. Editorial: Cascaborra. Venta: Todostuslibros

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