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La Reina nos invita a “vivir en Zenda”

La Reina nos invita a “vivir en Zenda”

Altobelli, el gran escritor fracasista, le asignó una difícil tarea a Vidal Escabia: componer un canon literario con setenta y un libros. Zenda, al igual que el personaje de la última novela de Enrique Vila-Matas, Canon de cámara oscura (Seix Barral), también va creando con sus premios un canon propio, libre de sesgos y cuajado de autenticidad; algo que sólo se consigue con un jurado plural e independiente. Como el de los Premios Zenda 2024-2025, que se entregaron ayer en Madrid en un acto presidido por Su Majestad la Reina Letizia, quien declaró en la presentación del acto: “Gracias a quienes parieron Zenda —hay muchos de sus fundadores aquí—, a ese grupo de valientes con un capitán al frente que decidieron crear un territorio libre y plural de amigos, libros y aventura”.

Vamos a saltarnos el protocolo para contar que más de un centenar de escritores acudieron a la entrega. Mis disculpas por adelantado, seguro que no recuerdo todos los nombres. Aunque no puedo olvidar a los autores premiados. Es decir, además del ya citado Vila-Matas, el Premio de Honor de esta segunda edición, a Chantal Maillard, Paco Cerdá, Esther L. Calderón, Anna Caballé, José María Micó y Najat El Hachmi. También acudieron Javier Cercas, Clara Sánchez, Soledad Puértolas, José María Merino, Luis Mateo Díez, Eva García Sáenz de Urturi, José Carlos Llop, Lorenzo Silva, Luis Alberto de Cuenca, Julia Navarro, Antonio Lucas, Carmen Posadas, Juan Gómez-Jurado, Bárbara Montes, Luz Gabás, Megan Maxwell y Sandra Miró, Ana Merino, Manuel Vilas, Juan José Millás, Manuel Jabois, Andrés Trapiello, Manuel Longares, José Ángel Mañas, Sergio del Molino, Susana Martín Gijón, Nuria Labari, Alejandro Gándara y Fernando Bonete. También escriben, cómo no, los miembros del jurado, Alberto Olmos, Nuria Azancot, Pepa Blanes, Laura Barrachina, Jesús García Calero, Irene Hernández Velasco, Javier Ors, Sergio Vila-Sanjuán, Santos Sanz Villanueva, y Álvaro Colomer y Leandro Pérez, el secretario y el coordinador del jurado. Y María José Solano, coeditora de Zenda-Edhasa, que otorgó el premio especial a Manuel Ángel Cuenca, junto a los editores de Edhasa Daniel Fernández y Penélope Acero.

Retomemos el protocolo. Además de la Reina, entre otras autoridades asistieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso; los ministros Félix Bolaños y Óscar Puente; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno; Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultura; Mariano de Paco, consejero de Cultura, y Marta María Rivera de la Cruz, concejala de Cultura. Y les acompañaron Ana Botín, presidenta de Banco Santander, y Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, empresas patrocinadoras del evento, entre otras personalidades de la vida cultural, política y social española, como Soraya Sáenz de Santamaría, Antonio Pulido, Maurici Lucena, Juan Manuel Cendoya, Julián Martínez-Simancas, Chema Alonso, Pedro Ruiz, Loquillo, Eduardo Torres-Dulce, Fernando Villalba, Borja Baselga, Daniel Vega, Luis Enríquez, Susanna Griso, Carmen Lomana, Elena Cué, Boris Izaguirre, Marta Flich, Edu Galán… Y gente del cine como José Luis Garci, Alejandro Amenábar, Manuel Gutiérrez Aragón, Paula Ortiz, David Trueba y Miguel Rellán. Y periodistas como Joaquín Manso, Julián Quirós, Fernando Belzunce, Ignacio Camacho, Juan Fernández Miranda, María José Fuenteálamo, José F. Peláez, Juan Soto Ivars, Pedro Simón y Moisés Rodríguez. Y editores como Luis Solano, el premio Zenda Editorial de la velada, Nuria Cabutí, Pilar Reyes, Elena Ramírez, Gustavo Guerrero, Sigrid Kraus, Juan Cerezo, Ángeles Aguilera, Chus Visor, María Fasce, David Trías, Miguel Aguilar y Eva Serrano.

"Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir porque es cobijo y porque es faro (S. M. la Reina Letizia)"

Contemos lo que ocurrió. Una vez en el interior, la potente voz del actor Emilio Buale se apoderó de la sala. Por su boca nos llegaron las palabras de un genio inmortal de las letras al que despedimos el año anterior, don Mario Vargas Llosa. “Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?”. Comenzar un acto con uno de los mejores arranques de la literatura hispanoamericana te asegura el éxito. No sólo hubo un emotivo recuerdo a nuestro último Nobel, también fue momento de citar a otros ilustres de nuestras letras que nos dejaron en 2025, como Rosa Regàs, José María Guelbenzu y Antonio Skármeta.

A continuación su Majestad la Reina Letizia subió al escenario. “Por ese bar de Zenda pasa toda la historia de Europa. A Zenda hay que llegar contenta y curiosa y hay que tener tiempo, dejarse caer, entregarse, leer y leer, leer sus artículos, seguir la huella de los libros que recomienda, descubrir miradas, personajes, imágenes. Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir porque es cobijo y porque es faro”.

Una vez terminada la intervención de la Reina, los presentadores de la gala, la escritora Espido Freire y el periodista Jesús Vigorra, dieron paso a los primeros entregadores de la noche —las escritoras Clara Sánchez y Soledad Puértolas y José Luis Martínez-Almeida—, encargados de dar su galardón al ganador en la categoría de narrativa, Paco Cerdá, autor de la celebrada Presentes (Alfaguara), que aseguró: “Vale la pena leer, vale la pena hablar y vale la pena escribir”.

"El verdadero premio de un poeta es saber que esa voz que no es suya puede guiarnos hasta las profundidades (Chantal Maillard)"

La prosa dejó paso a la poesía en el escenario. El ministro Félix Bolaños y el escritor y periodista Antonio Lucas dieron a Chantal Maillard su “Zenda”, otorgado por una obra que recoge su brillante trayectoria lírica, Poesía completa: 1988-2022 (Tusquets). Maillard resaltó en su discurso que: “El verdadero premio de un poeta es saber que esa voz que no es suya puede guiarnos hasta las profundidades en las que no existen diferencias”. Tras las subordinadas y los versos llegó el turno de la frase certera y concisa, el Premio Zenda de Ensayo, que en esta ocasión fue para Anna Caballé por su libro Íntima Atlántida: Vida de Rosa Chacel (1898-1994) (Taurus).

La escritora Julia Navarro y el divulgador digital Fernando Bonete fueron los elegidos para dar su premio a Caballé, que declaró al recogerlo: “Entiendo este premio como un premio a la biografía, que dentro de los géneros literarios no ha tenido el reconocimiento de otros, como si escribir sobre una vida humana fuera muy fácil. Todos nacemos, vivimos y morimos, pero no hay dos vidas iguales”. Con un formato dinámico y ágil, la gala iba acercándose a su ecuador sin que nos diéramos cuenta de los minutos consumidos. Antes del descanso, todavía hubo tiempo para dos premios más, el Opera Prima a Esther L. Calderón, por Pipas (Pepitas de Calabaza), entregado por Fernando Belzunce, director editorial de Vocento, y Leandro Pérez, director de Zenda. Y el de traducción, otorgado a José María Micó, que tuvo como padrinos en el acto al actor Miguel Rellán y al escritor José Carlos Llop. Micó comentó al recibir su premio: “Traducir literatura es crear literatura”. Por su parte, Calderón contó que: “Querría dedicar este premio a todo el que esté ahora mismo debatiéndose, en contra o a favor, de ese pequeño fuego íntimo, de esa primera idea para una historia”.

Llegó el momento de hacer una pausa, y qué mejor forma de hacerlo que con música, la de David Summers, vocalista de Hombres G, acompañado al teclado por Basilio Martí Cardenal. David, como los frontman de verdad, sin trampa ni cartón, se expuso como sólo pueden hacerlo los que sienten la música de una forma casi mística: su voz comenzó temblando y terminó rugiendo, dando tonos que hicieron vibrar a los espectadores del evento. Seguro que Antonio Vega, a quien mencionó al principio de actuación, hubiera disfrutado con su emotiva y extraordinaria interpretación.

"Quiero creer que estoy, que estamos aquí hoy, en apoyo del viejo espíritu de la literatura. Nada que tenga mucha importancia, pero quizás por eso precisamente es tan interesante (Enrique Vila-Matas)"

Después de esta magdalena de Proust en forma de canciones, Espido Freire y Jesús Vigorra volvieron al escenario para seguir con la segunda tanda de galardones. Tras el receso, llegó el momento de premiar la labor editorial. En esta edición, el Premio Zenda Editorial fue para Libros del Asteroide, recogido por su creador, Luis Solano, de manos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y del escritor Lorenzo Silva. Solano manifestó que: “El premio es sobre todo de los autores, de los más de 350 autores que nos han permitido publicar sus obras a lo largo de veinte años”. La editorial Zenda-Edhasa, que tanto hace disfrutar a los amantes de la literatura de aventuras, también dio su premio. María José Solano, cofundadora de Zenda y directora de la editorial Zenda-Edhasa, y Luis Alberto de Cuenca fueron los encargados de entregar este galardón especial a Manuel Ángel Cuenca. La ganadora de la categoría de infantil y juvenil fue Najat El Hachmi, con su primer libro escrito en este género, Los secretos de Nur. Najat manifestó al recoger el galardón que: “Me gustaría dedicar este premio a todas esas niñas que nacen lectoras y escritoras ahí donde nadie las espera, un poco como flores que brotan en mitad del asfalto”.

Y sin darnos cuenta, la ceremonia entró en su recta final con los tres últimos premios. Zenda valora de forma especial la labor de los libreros y ellos también tuvieron su reconocimiento esta noche. La librería elegida por el jurado en esta ocasión fue Letras Corsarias. Subieron a recoger el premio Mercedes Brugarolas, María Rojo y Rafael Arias. El penúltimo galardón fue para el servicio de préstamo gratuito de libros electrónicos, audiolibros, revistas y periódicos, de las bibliotecas públicas, eBiblio. El “Zenda” lo recibió Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultura, que dedicó sus palabras a: “Todos los bibliotecarios y sobre todo bibliotecarias, que son en su mayoría mujeres, porque cada día consiguen que las bibliotecas sean, seguramente, el principal instrumento que facilita que los indicadores de lectura en nuestro país sigan creciendo”.

Durante el evento, también tomaron la palabra los representantes de las empresas patrocinadoras de los Premios Zenda, Iberdrola y Banco Santander. Mario Ruiz Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, explicó: “Cumplimos 125 años, y desde nuestros orígenes siempre hemos apoyado la lectura como un elemento transformador del conocimiento, y apoyar a Zenda es una gran iniciativa. Como mi origen es chileno, me permito recomendar a Alejandro Zambra, que tiene una novela muy simpática y amena sobre un padrastro y un hijastro en Santiago y Nueva York: Poeta chileno“. Por su parte, Ana Botín, presidenta de Banco Santander contó: “Como yo soy de Santander voy a recomendar Santander, 1936, de Álvaro Pombo, que en algunas cosas se corresponde bastante con algunas cosas que estamos viviendo ahora, una época de gran agitación. Hay dos palabras que me vienen a la mente: fragmentación y fragilidad. Es una historia muy personal que nos hace reflexionar sobre las grandes decisiones a las que nos enfrentamos todos (personas, gobiernos empresas) y que requieren que seamos valientes. Como ha escrito el premiado de honor de hoy, Enrique Vila-Matas, si un escritor no se atreve a todo, no será jamás un escritor”.

"En Zenda siempre hemos querido mostrar que literatura es tanto Vargas Llosa o Javier Marías como Juan Gómez-Jurado o Megan Maxwell (Arturo Pérez-Reverte)"

Y llegó el momento más esperado, la entrega del Zenda de Honor, el premio que el año anterior recogió Fernando Arrabal, fue en esta ocasión para otro autor metaliterario, brillante y audaz, Enrique Vila-Matas. El autor de Exploradores del abismo declaró: “Si un escritor no se atreve a todo, no será jamás un escritor. No se trata de luchar a fondo contra los imbéciles digitales, sino de escucharlos para construir un mundo mejor; un mundo donde los imbéciles no entren. Quiero creer que estoy, que estamos aquí hoy, en apoyo del viejo espíritu de la literatura. Sí, de la literatura. Nada que tenga mucha importancia, pero quizás por eso precisamente es tan interesante”. Antes de la foto de grupo de los premiados, Arturo Pérez-Reverte declaró en el cierre del acto: “En Zenda siempre hemos querido mostrar que literatura es tanto Vargas Llosa o Javier Marías como Juan Gómez-Jurado o Megan Maxwell. Y que tan respetable es Madrid, de corte a checa, de Agustín de Foxá, como Contraataque, de Ramón J. Sender, dos libros que recomiendo, sobre todo en este año del 90º aniversario del comienzo de la Guerra Civil española”.

Después de numerosos corrillos y multitud de brindis, llegó el momento de echar el telón a la gala. Y justo en ese maravilloso momento de transición, entre la segunda edición de los Premios Zenda y la incipiente tercera, triste por el final y contento por el nuevo comienzo, me dirijo hacia la salida siguiendo los pasos de Vidal Escabia. Hago ademán de detenerlo para asaltarle con mis dudas: ¿hemos conseguido el canon? ¿Eres un androide infiltrado? ¿Cómo debe de ser la literatura intempestiva e inactual? No tengo tiempo a seguir debatiéndome en mi zozobra, Vidal se gira y contesta a todas mis preguntas de golpe: “Todo este sinsentido, toda esta extraña forma de vida, no es sino un simulacro; la literatura nació de la ausencia y es allí donde debemos encontrar las respuestas”. Al final, la solución era mucho más sencilla, y estaba más cerca de lo que pensaba: “Vivir en Zenda”; eso seguiremos haciendo.

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