Dicen que Joaquín Sabina comentó en una ocasión que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. María José Solano no hizo demasiado caso al bardo jienense, y regresó al festival Gata Negra dos años después. Al comenzar su intervención, la escritora lo dejó claro: “Estoy muy feliz de volver al lugar del crimen”. Y no sólo regresó hasta el Parque Fluvial Feliciano Vegas la autora de La RAE para lectores curiosos (Almuzara). También lo hicieron, por supuesto, centenares de habitantes de Moraleja y sus alrededores, dispuestos a disfrutar de las charlas que tuvieron lugar desde el 3 al 8 de agosto en esta localidad extremeña.
La organización no se limita a elaborar la programación de las diferentes mesas de debate, también prepara una interesante agenda de actividades para los ponentes. No se me ocurre mejor forma de crear buen ambiente entre los escritores y de convertirlos en embajadores de esta sierra. Estas excursiones y actos se celebran tanto en la Sierra Gata como en la vecina Portugal. Los nombres tienen siempre su importancia, y debemos recordar que este evento se define como “comarcal y transfronterizo”. El comisario de Gata Negra, el escritor Luis Roso —natural de esta tierra—, tiene un detective llamado Trevejo; quién sabe si en los próximos años veremos a un inspector Robledillo resolviendo crímenes o leeremos una novela ambientada en Vegaviana.
El martes las conversaciones literarias comenzaron con un diálogo entre José Ortega —Las malas costumbres (Grijalbo), el primer caso del brigada Andrés Valencia— e Iván Baeza —Lo que la tierra calla (Suma), un thriller rural ambientado en un pequeño pueblo de La Mancha—. Luego llegó el turno de Paloma Rubio y María José Solano, que exhibieron complicidad en su amena charla sobre “El misterio y la escritura”. Solano invitó al público a “disfrutar del festival como una oportunidad para combinar literatura, convivencia y el entorno de la Sierra de Gata”. La noche la acabamos Martín Llade —El último concierto de Viena (Ediciones B)— y un servidor hablando del “El arte y la guerra”. Al día siguiente, en la biblioteca municipal de La Moheda, tomó el relevo un nuevo grupo de escritores liderado por Eduardo Fernán López, Olga Osorio y Arantza Portabales.
La cultura no es patrimonio de las capitales; también los pueblos pueden albergar presentaciones de libros, y que tengan más espectadores y se firmen un montón de libros. No se trata sólo de llevar la cultura al entorno rural, sino de que esta regrese, transformada, a las grandes ciudades. Hay mucho en lo que fijarnos cuando salimos de los circuitos culturales clásicos. En el caso de la Sierra Gata, en su particular lenguaje, “A fala”, un idioma, con raíces en el gallego y el portugués, que se habla en tres pueblos de la Sierra de Gata: San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno.
La encargada de oficializar el paso del ecuador del festival fue May R. Ayamonte —El latido de las mariposas (Contraluz)—, una de las triunfadoras de las ferias y festivales literarios de este 2026, entre el público de literatura juvenil y también en el de la novela negra. Este jueves Gata Negra regresó al parque fluvial de Moraleja, donde Javier Menéndez Flórez, uno de los destacados periodistas musicales de nuestro país, presentó su libro Extremoduro: De profundis (Cúpula), todo un homenaje al desaparecido Robe. El viernes fue el momento para un tridente literario de lujo: Luis García Jambrina —El último caso de Unamuno (Alfaguara), Jerónimo Tristante —1973 (Contraluz)— y Juanjo Braulio —autor de una magnífica serie de libros sobre los Borgia—. La encargada de echar el telón fue una de las escritoras más queridas por el público de este festival, Susana Martín Gijón. Junto a la autora de La capitana (Alfaguara) estuvieron la mencionada May R. Ayamonte y Elisabeth Anglarill.
El fin de fiesta fue por todo lo alto. El sábado descubrimos quiénes fueron los ganadores del VI concurso de microrrelatos. El primer premio, dotado con 200 euros, fue para el microrrelato “Bien jugado”, de Juan Diego Pulido García, y el segundo —160 euros— fue para “Desenfreno”, de Gabino Sánchez Llamazares. En esta última jornada se jugó al Cluedo, hubo un concurso de postres terroríficos y también más palique. Una de las mesas más esperadas fue la que compartieron Manuel Marlasca —Hasta que te quedes (Destino)— y Carlos Zanón —Objetos perdidos (Salamandra)—, que echaron el telón por este año en Moraleja después de la intervención de José María Brull y “Los pecadores” —Paco García Escribano (Fondo buitre, Alrevés), Carlos Salem (Los pecadores de los Apóstoles, Alrevés) y Félix García Hernán (Tras el telón, Alrevés)—.
Durante la semana tuvieron lugar distintos actos institucionales en los que participaron diferentes autoridades como el presidente de la diputación Miguel Ángel Morales. La directora del plan del fomento de la lectura, Myriam Navas, destacó el apoyo de la institución a una cita que “genera actividad económica, promociona la provincia y convierte la cultura en una oportunidad para el desarrollo del medio rural”. Gutiérrez señaló que “el festival se ha consolidado como una de las principales citas culturales del verano extremeño y uno de los encuentros más reconocidos del género negro a nivel nacional”. El regidor de Moraleja, por su parte, mencionó que “es todo un reto para un pueblo de 6.600 habitantes, con los medios con los que contamos”. La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Moraleja, Soledad Tovar, declaró que “Gata Negra se ha convertido en una cita cultural de referencia durante la primera semana de agosto y una herramienta de dinamización cultural, turística y económica para Moraleja y el conjunto de la comarca. Luis Roso se ha fijado dos objetivos para seguir avanzando con un festival ya consolidado: facilitar la llegada de vecinos de otros pueblos de la sierra —y también de Plasencia y Cáceres— con un servicio de transporte e internacionalizar el evento con autores de fuera de España.
Después de unos intensos y estupendos días de “asesinatos literarios” y entretenidas “conversaciones negras”, no nos queda otra que hacer caso a María José Solano: el próximo agosto, volveremos al lugar del crimen.
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Fotos del artículo: Festival Gata Negra
Fuente de las declaraciones: Radio Interior.








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