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La familia nunca es un caso cerrado

La familia nunca es un caso cerrado

Preocuparse por la maternidad, por lo que significa ser madre, o por lo que supone ser padre, está en muchos sustratos narrativos. Con menos frecuencia encontraremos el tema de los hermanos, de esa otra relación que se rompe en la leyenda de Caín y Abel, y se diviniza en las películas de Disney. Ser hermano implica compartir un pasado, pero no unos vínculos incontestables, indestructibles, incondicionales. Por eso puede dar pie a relatos, porque nos encontramos en el territorio del conflicto. Ese territorio es por el que vaga este Glifo, la última novela de Ali Smith (Inverness, 1962). Vamos a asistir a dos partes de un relato entre hermanas. La primera parte contada desde la perspectiva de una de ellas, la mayor, y la segunda narrada desde la tercera persona. En la primera parte trabaja la memoria, lo cual supone afrontar la melancolía. Para tratar con la melancolía no hay mejor recurso que el lenguaje sencillo. Y para tratar con la memoria debemos tener en cuenta cómo funciona, porque no es lineal, porque se permite saltos temporales, porque se permite interpretaciones incrustadas. Pero la esencia va a ser esa relación entre hermanas, que no es tan simple como dictan las nuevas leyendas.

"Pero lo que duele es la ausencia: ¿Dónde han estado los padres de estas criaturas mientras ellas establecían el vínculo de hermandad?"

Una de las hermanas presume de hablar con los muertos o, al menos, de hablar con un muerto que le puede dictar lo que dicen otros muertos. La distancia y la implicación de la memoria supone no terminar de definir si estamos frente a una fantasía o una realidad. Lo que sí es seguro es que en ese acto puede haber tanto farsa como deseo, es decir, dos de los componentes que siempre van implícitos en los afectos, en el amor. Y cuando desaparece el ser amado, ¿cuál es la consistencia de lo que queda? Uno de los personajes nos lo aclarará de forma contundente: «Ah, eso está bien, muy bien, dice Patricia. Especialmente porque las prótesis tratan, ya sabes, de la ausencia. Y de lo que pones en lugar de la ausencia». Dicho de otro modo: ¿Cuánta de nuestra identidad real es prótesis?

"Somos relato en mucha más medida de lo que damos por supuesto. De ahí esa segunda parte en la que la hermana pequeña, a la que sigue el narrador, intenta educar con el relato a una hija en acogida"

En este caso, hay una elipsis, una ausencia, muy intrigante, que es la de los padres. Apenas llegamos a saber nada de ellos. Las pistas nos llevan a sospechar algo feo sobre la muerte prematura de la madre, y algo violento sobre el padre. Pero lo que duele es la ausencia: ¿Dónde han estado los padres de estas criaturas mientras ellas establecían el vínculo de hermandad? La consecuencia, es fácil de imaginar, son los fantasmas. Especialmente el fantasma de un caballo ciego. De hecho, Smith no cierra la puerta a la explicación mágica de su relato. Al fin y al cabo, la memoria son hilos fragmentados y para anudarlos hace falta esa prótesis que debemos crear con la imaginación. Y en la memoria también actuarán las historias que nos afectan, que es memoria prestada, y por las que Smith siente especial predilección. Somos relato en mucha más medida de lo que damos por supuesto. De ahí esa segunda parte en la que la hermana pequeña, a la que sigue el narrador, intenta educar con el relato a una hija en acogida. De hecho, en esta parte se impone bastante la narración dialogada. Y dada la elipsis temporal entre el final de una parte, que termina cuando la infancia llega a su término, y el inicio de la otra, que comienza cuando la pequeña toma decisiones de adulto, nos quedaremos preguntando qué ha sucedido realmente entre las hermanas, sometidas a una separación aparentemente acordada entre ellas, pero que no deja de intrigarnos, porque algo de dolor ha debido existir en ese tiempo. «La familia nunca es un caso cerrado» es una afirmación que aparece en alguna de las páginas del libro. Esa intención hace crecer a esta novela, porque será raro que dos lectores lleguen a las mismas conclusiones, dado que no existen dos lectores que hayan tenido idéntica vida familiar. Glifo es una excelente manera de retomar el pulso a la lectura activa.

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Autor: Ali Smith. Título: Glifo. Traducción: Magdalena Palmer. Editorial: Nórdica. Venta: Todos tus libros.

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