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La isla olvidada, el gran film de animación que Disney no se atreve a hacer

La isla olvidada, el gran film de animación que Disney no se atreve a hacer

En La isla de la infancia, primer volumen de Mi lucha, Karl Ove Knausgård convierte la infancia en algo parecido a un territorio perdido. La isla de Tromøya, donde crece, no es solamente el escenario de sus recuerdos: es el lugar desde el que reconstruye quién era antes de convertirse en adulto. La isla olvidada, la nueva película de DreamWorks, dirigida por Joel Crawford y Januel Mercado, plantea algo en clave de puro fantástico, pero que coincide a la hora de situar la infancia como una isla a la que inevitablemente solo podremos visitar mediante el recuerdo.

"El film se vertebra como un cruce bastante improbable entre Resacón en Las Vegas y Olvídate de mí"

Parece imposible, pero sí, el film de DreamWorks se sostiene con semejante analogía poética evocadora y, hasta cierto punto, quizá incomprensible o irrelevante para su público potencial, el infantil. Y su efecto supera incluso el batiburrillo de ideas de ejecutivo de estudio que, probablemente, dio luz verde al proyecto. El film se vertebra como un cruce bastante improbable entre Resacón en Las Vegas y Olvídate de mí: una aventura de colegas que convierte el miedo a perder una noche de juerga (metafórica y muy probablemente criminal) en algo bastante más serio, el temor a perder los recuerdos que dan sentido a una amistad.

El resultado es una película demasiado derivativa, de las citadas anteriormente y de otras, pero histérica en el mejor de los sentidos, y sin duda poderosa, tanto en sus compases iniciales (con ese montaje heredado de Up, pero aplicado a la amistad de las protagonistas) como en los finales, cuando la apuesta por la abstracción y la fantasía toma el control de la narración. Una confirmación más, y van varias gracias a films como Robot Salvaje o Cómo entrenar a tu dragón, que la factoría creadora de Shrek se acerca peligrosamente a sus referentes, progresivamente despistados, de Pixar y Disney. Una vez eliminada la autoconciencia irónica y revisionista del ogro verde, sus películas han ganado sobremanera.

"Un film de aventuras emocionales impulsado por un exceso de cafeína que convierte la sucesión de eventos que lo componen en un delirio simbólico"

Aunque todo en ella tiene pinta de ser el enésimo experimento de condescendencia racial cultivada por los grandes estudios en la última década, la energía maníaca (heredada en parte del manga) y la selección musical retro dejan la maniobra inclusiva en la cuneta, y animan un film de aventuras emocionales impulsado por un exceso de cafeína que convierte la sucesión de eventos que lo componen en un delirio simbólico que, afortunadamente, no parece envenenado de pretensiones, uno que se atreve a manejar la memoria selectiva, el paso del tiempo y el equilibrio entre la toxicidad del pasado y el terror al futuro como temas capitales, y no solo en clave física de paso de niñez a vida adulta, sino mental y abstracta. Todo un Inception (otra referencia, vaya) que erige La isla olvidada en uno de los buenos films de animación del año en curso.

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