Este poemario establece una dialéctica constante entre la enfermedad y, por lo tanto, la amenaza del fin, del acabamiento, y de la esperanza de la inmortalidad, la inmortalidad conseguida a través de la palabra poética.
En Zenda tenemos el inmenso honor de publicar cinco poemas de La salud de los seres inmortales (El Envés), del recientemente fallecido Eduardo Cruz Acillona. Añadimos un estrambote: el epitafio que el propio autor escribió para su tumba.
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AUTORRETRATO
A los maestros de la Cosecha del 50
I
Soy un tren de madrugada
Con destino a un París
Que ya no existe.
Donde la lluvia cae en blanco y negro
Donde Hemingway gana una apuesta
Con dos patucos sin estrenar
Donde Ulises recobra la vida
Gracias a Shakespeare y compañía
Y donde Sylvia Beach
Saluda a un jorobado
En el vetusto Notre Dame
De la orilla de enfrente del Sena.
II
Soy un perro andaluz en Manhattan
Que al anochecer ve cómo se extiende
Un paño negro de terciopelo
Salpicado de diamante
Desde la ya silenciosa azotea
De un imponente Empire State.
Donde albergo un parque de atracciones
En la mente
Y los aullidos de mi generación
Me atormentan como un eco inagotable.
Donde las serpientes se alimentan
De obras de arte
Y los caimanes aspiran voraces
Las metáforas del subsuelo.
Donde la Libertad es un negocio
Y el mundo una caja fuerte
Inexpugnable.
III
Soy un libro abierto a cobijar
Sentimientos ajenos
Donde dormir en habitaciones separadas
Haciendo palpitar el corazón azul
Del alumbrado
A merced de la serena luz del viento
Y entonando la canción del outsider
Para que las niñas nunca dejen
De decir la verdad.
Soy un prisionero entre dos versos libres
Con sus variaciones y mis reincidencias
Eligiendo la pócima inmortal
Frente a un escaparate de venenos.
IV
Soy un enfermo en su sano juicio.
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JURAMENTO HIPOCRÁTICO
Por Afrodita, diosa del amor,
Juro serme fiel y respetarme
Durante el resto de mis vidas
Por Atenea, diosa de la sabiduría,
Juro vivir eternamente
En cada verso que escriba
Por Perséfone, diosa de la naturaleza,
Juro hacer brotar la primavera
Allá por donde pises a mi lado
Y por Higía, diosa de la salud,
Juro no caer en más locura
Que la que nos alienta Afrodita.
***
PRESCRIPCIÓN FACULTATIVA
Tómese la vida relativamente
Cada ocho horas
No deje de realizar ejercicios
Espirituales
Descarte de su dieta diaria
Los pensamientos grasos
No se fíe de las apariencias
Propias
No le ponga velas a nadie
De su confianza.
Y pida cita a ciegas
Para la próxima consulta.
Si todo va bien,
Volvemos a vernos
Dentro de quince días
Aquí en la Eternidad.
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INVENTARIO DE ESTATUAS
Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad.
Ramón Gómez de la Serna
Hubo un tiempo en que las estatuas
Viajaban en el vagón preferente
De la posteridad
Viendo por la ventanilla
como el paisaje huía
Hacia el implacable olvido.
Yo quiero ser una estatua
Sin ínfulas, mármol mediante
Nada de bronces ni dorados
Ni pretensiones desmedidas
Yo no quiero sostener
Los cielos sobre mis hombros
Ni renunciar a los abrazos
A cambio de un canon de belleza
Yo no quiero hacer pis a todas horas
Ni sentarme con gesto concentrado
A pensar si ya no existo
O a reconocer que no sé nada
Yo no quiero monedas en mi fuente
Ni domar sus simbólicos océanos
De abundancia y salubridad
Empapándome en promesas infundadas
Yo no quiero ser ángel caído
Ni que tiren de mi carro dos leones
Yo no quiero señalar con el dedo
La barbarie y la injusticia
Yo no quiero caballos victoriosos
Presumiendo de batallas imposibles
Ni omnipresentes cristos redentores
Ni el purgatorio de las rotondas
Yo no quiero invadir azoteas
Con vistas a las falsas apariencias
Para cerrar la cuadratura
De un círculo de bellas artes
Yo quiero posar de pie sobre la acera
Recibiendo en la cara la brisa de poniente
Y en el pecho la luz de los atardeceres
En un Paseo que lleve mi nombre
Yo quiero escapar de mi pedestal
Huir de famas y alharacas
Y deambular por la alameda
Cazando imposibles aerolitos
Yo quiero ser una estatua
De principios. Sin finales.
***
UN DÍA MÁS
El atardecer nos envuelve
Con luces de quirófano
Mientras la noche se prepara
Para dormir en los sofás
De una sala de espera.
La mañana llegará
Arrastrando los restos de una anestesia
Que nos hizo temernos lo mejor.
Afuera, el mar
Late sin respiración asistida.
***
TANATORISMO
(mi epitafio, por si algún día lo necesito)
Siempre
Nos vamos
Los mejores
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Autor: Eduardo Cruz Acillona. Título: La salud de los seres inmortales. Editorial: El Envés. Venta: Todos tus libros.
BIO
Eduardo Cruz Acillona ha publicado cuatro libros de microrrelatos (El final está cerca, Felicidades por tanto, Versiones ejemplares y Beernes), dos novelas (Cuñados anónimos y Morir es relativo), un poemario (Me temí lo mejor) y un libro de guiones de cortometrajes con Elenvés Editoras. Algunos de sus microrrelatos y relatos han sido incluidos en antologías varias y han sido traducidos al francés por las universidades de Poitiers y Lyon.Próximam ente se publicará el cuento infantil ilustrado Origami para zurdos, escrito a cuatro manos con su hija Carmen. La salud de los seres inmortales es su segundo y último poemario, cerrando así una carrera literaria en la que confiesa que se lo ha pasado “muy bien”.



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