Portada: Charles Bernstein.
Este viernes, dentro de la sección No son todos los que están, presentamos la séptima lista de poetas contemporáneos de EE.UU. que, a su vez, complementa la publicada hace unas semanas de cinco grandes poetas del mismo país. Pasen y lean. Estos son los que están esta semana, y los que no, ya llegarán.
***
CHARLES BERNSTEIN
Charles Bernstein es un poeta, teórico, editor y profesor de literatura estadounidense nacido en Nueva York en 1950. Es autor o editor de más de cincuenta libros de poesía, ensayos y libretos de ópera. Los más recientes son Recalculating (2013) y Attack of the Difficult Poems: Essays and Inventions (2011), ambos por University of Chicago Press, y All the Whiskey in Heaven: Selected Poems (2010) por Farrar, Straus and Giroux. En 2013, Aldus publicó L=A=N=G=U=A=G=E ¡CONTRAATACA! (1975-2011), ensayos traducidos por Heriberto Yépez y otros, con introducción de Eduardo Espina. Desde 1978 a 1981, coeditó con Bruce Andrews la revista L=A=N=G=U=A=G=E. En los noventa fundó, junto a Robert Creeley, Susan Howe, Raymond Federman y Dennis Tedlock, el Programa de Poéticas de la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo. En España la editorial Kriller71 Ediciones publicó Blanco inmóvil en 2014. Presentamos un poema con traducción de Enrique Winter.
Gracias por dar las gracias
Este es un poema
totalmente accesible.
No hay nada
en este poema
que sea en modo
alguno difícil
de entender.
Todas las palabras
son simples &
van al grano.
No hay conceptos
nuevos, ni
teorías, ni
ideas confusas.
Este poema
no tiene pretensiones
intelectuales. Es
pura emoción.
Expresa por completo
los sentimientos del
autor: mis sentimientos,
la persona que ahora
te habla.
Solo le importa
comunicarse.
De corazón a corazón.
Este poema te aprecia
& valora como
lector. Celebra
el triunfo
de la imaginación
humana sobre
los obstáculos &
las desgracias. Este poema
tiene 90 líneas,
269 palabras y
más sílabas de
las que tengo tiempo
de contar. Cada línea,
palabra & sílaba
ha sido elegida
para transmitir solo el
sentido deseado
& nada más.
Este poema renuncia
a la opacidad & al enigma.
No esconde
nada. Cien
lectores podrían
leer el poema
de manera
idéntica & entender
el mismo
mensaje. Este
poema, como todos
los buenos poemas, cuenta
una historia con un estilo
directo que jamás
deja dudas
al lector. Aunque
a ratos expresa
amargura, rabia,
resentimiento, xenofobia
& un dejo de racismo, en
el fondo su ánimo es
positivo. Encuentra
alegría incluso en
esos momentos maliciosos
de la vida que
comparte contigo.
Este poema
representa la esperanza
en una poesía
que no le dé
la espalda al
público, que
no se piense
mejor que su lector,
que se comprometa
con la poesía como una
forma popular, como encumbrar
volantines o pescar con
mosca. Este poema
no pertenece a ninguna
escuela ni obedece
a un dogma. No sigue
la moda. Dice
solo lo que
dice. Es
real.

Edward Hirsch
ANDREA COHEN
Andrea Cohen es una poeta nacida en Atlanta en 1961. Escribe y nada en Wellfleet, Massachusetts. Su poesía es mínima y potente, irónica, autorreflexiva y siempre deslumbrante. Es una de las poetas más destacadas en el actual panorama poético estadounidense. Es la autora de ocho libros de poesía, incluyendo más recientemente The Sorrow Apartments, Everything y Nightshade. Sus poemas han aparecido en The New Yorker, The New York Review of Books, The Threepenny Review, The Atlantic y Poetry, entre muchas otras publicaciones. Dirige las veladas poéticas de la Blacksmith House en Cambridge (Massachusetts). En 2024, se publicó en Maresía de Pie de Página su primera antología en español. Presentamos dos poemas con traducción de Eduardo Gregori.
A una hormiga muerta en mi salero
Yo también confundí
la sal con el azúcar.
Las ventiscas brillantes
te tientan y te ciegan por igual,
y una vez que adquieres
el gusto de ese néctar
dejar de desearlo
es imposible.
Aprende la lección:
si el camino a la dulzura
es ancho y despejado,
desconfía.
La guardia de lo dulce
está siempre protegida, bien armada.
Y habrás de confiar en el otro
para que baje el puente levadizo
del castillo.
Al menos esa es mi experiencia.
Lo que no significa
que si hubieras acabado en el azucarero
y no en el salero
no te habrías muerto igual.
Te habrías muerto igual.
Pero el sabor del azúcar
dura más en tu lengua
y duele menos.
*
La intervención del comité
Le digo a mi madre
que acabo de ganar el Premio Nobel.
¿De nuevo?, dice.
¿En qué categoría esta vez?
Es un pequeño juego
al que jugamos: yo finjo
que soy alguien; ella
finge que no está muerta.
***
EDWARD HIRSCH
Edward Hirsch es un poeta y ensayista nacido en Chicago, Estados Unidos, en 1950. Ha publicado nueve libros de poesía, entre los que destacan For the Sleepwalkers (1981), Wild Gratitude (1986), Earthly Measures (1994) y la antología The Living Fire (2010). Gabriel: un poema (2014) es su obra más reciente. Hirsch, a su vez, ha publicado varios ensayos sobre poesía donde la vocación divulgativa se conjuga con una fina erudición, como How to Read a Poem and Fall in Love with Poetry (1999), un título que fue un éxito de ventas en Estados Unidos. Como crítico de poesía, ha colaborado con importantes medios estadounidenses. Sus libros de poesía han sido recibidos con mucho entusiasmo por la prensa especializada y por críticos de la talla de Harold Bloom. Afincado en Brooklyn, Hirsch preside la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en Nueva York. Presentamos un texto con traducción de Aníbal Cristobo.
Gabriel: un poema (fragmento)
El director de la funeraria abrió el ataúd
Y ahí estaba él solo
De cintura hacia arriba
Me acerqué a mirar su rostro
Y por un momento me sorprendí
Porque no era Gabriel:
Era solo algún pobre chico
Con su rostro como una habitación
Que hubiera sido vaciada
Pero entonces me fijé con más cuidado
En sus pesados párpados
Y en la delicadeza de sus rasgos
Él que siempre había tenido un sueño tan liviano
Ahora estaba extrañamente quieto
Mi muchacho insensato
Vestido para una ocasión especial
Le gustaba ese traje azul marino
Y exhibirlo delante del espejo
Le gritaron Ey colega
En una calle de Northaptom
Te ves muy elegante con esa ropa nueva
Le encantaba cómo se veía
Después de haber dejado las pastillas
Que nublaban su mente
Se quedaba asombrado
Al verse en los espejos de las tiendas y en puertas giratorias
Que le devolvían su reflejo
Ahora se veía rígido y distante
Como si estuviera yendo a un funeral
En un viernes de inicios de septiembre
Laurie le aflojó el nudo de la corbata
Y le abrió el botón superior
Para que yo pudiera respirar mejor
Su rostro parecía de cera
y brillaba
Su piel era gris y como de papel
Por qué había marcas negras
Alrededor de sus ojos
Ya un tanto hundidos
Su nariz un poco deformada
Una costra donde su labio había sangrado
Al tener convulsiones
Todavía era hermoso
Con su pelo recién cortado pero algo
Se había roto no se movía
Nunca había podido estarse quieto pero ahora
Algo que una vez había sido mi hijo
Yacía ahí espíritu impaciente
Que dejó la casa una noche de lluvia
Y no regresó nunca
Muchacho perdido
Que ya no volverá a ser encontrado
Sino en la eternidad
Incontrolable joven apasionado
Que se lanzaba a cualquier habitación
Enfurecido contra lo que fuera
Que viniera a su mente
El mundo era injusto con él
Y por eso él lanzaba sus diatribas
Y desaparecía
Se había tatuado música en japonés
En un brazo y una estrella judía
En el otro
Parece pintada con una cera azul
Y no haréis sajaduras en vuestro cuerpo
Por un muerto ni imprimiréis en vosotros señal alguna
Yo soy el Señor dice en el Levítico
Pero algo tribal había echado raíces
Y él se consideraba a sí mismo judío
Bebió las cuatro copas de vino
Y me vendió el afikomán en Pesaj
Pero no le gustaban los Días de Penitencia
Le incomodaba la escuela dominical
Era alérgico a las sinagogas
Nunca lo vi abrir un libro de oraciones
Cuando era demasiado pequeño para oponerse
Janet lo vistió para el Purim
Con un camisa blanca y negra
Que en la espalda decía
El hermano menor de la Reina Esther
El hacía sonar una matraca en contra de Hamán
Me pregunto qué hubiera pensado
De la mortaja de manga corta
Que lleva debajo de su camisa blanca
Espero que el ataúd sea confortable
Él se hubiera mofado del viejo judío
Al que contratamos para pasar la noche junto a él

Anna Moschovakis.
ANNA MOSCHOVAKIS
Anna Moschovakis es una poeta, traductora y editora. Entre sus libros de poesía se encuentran I Have Not Been Able to Get Through to Everyone (2006), You and Three Others Are Approaching a Lake (2011), que ganó el Premio James Laughlin, y They and We Will Get Into Trouble for This (2016). También es autora de la novela Eleanor, or, The Rejection of the Progress of Love (2018) y de numerosos libritos de poesía, entre los que se incluyen The Blue Book (2005), The Tragedy of Waste (2007), The Human Machine* (2009), She Got Up (2009) y Anna’s Half / Anselm’s Half (2013, junto con Anselm Berrigan). Entre sus traducciones se encuentran The Engagement (2007), de Georges Simenon; The Possession (2008), de Annie Ernaux; The Jokers (2010), de Albert Cossery; Commentary (2013, junto con Christine Schwartz-Hartley), de Marcelle Sauvageot; y Bresson on Bresson (2017). Moschovakis es miembro de Ugly Duckling Presse, donde ha desempeñado funciones de editora, diseñadora, administradora e impresora desde 2002.
Este es buen momento, creo, para una pregunta sobre la naturaleza
del sentimentalismo. ¿Es el hombre (léase: persona) que dice “¡Abajo
la horca!” esencialmente el mismo hombre que dice
“No mataréis animales por deporte”?
No lo sabemos aún. Generalmente, el cazador
tiende a ser más pragmático que el anti cazador
¿Es la persona (léase: persona) que se sienta en una silla
cuando otra persona le administra la inyección
que causa que la primera persona se desplome, ciega, perdida, jadeante,
y vomite el almuerzo, el desayuno y la cena de la noche anterior,
sin nadie que lo ayude y nadie que lo intente,
hasta que la muerte surge como un singular deseo,
el único posible escape a la agraviante situación,
un Cielo por sí misma,
es en términos generales menos sentimental
que la otra persona, la que le administra
y es esa (otra) persona en general
más pragmática y
menos sentimental que las personas
que desvían la mirada
o, mientras cenan,
miran la tele?
El primer gramófono fidedigno
la infame Victrola Víctor
ganó una guerra de patentes en 1901
y costaba mucho más que $2.50
incluso ajustando la inflación de medio siglo
Música más apreciada que el homicidio,
más apreciada que la sangre


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: