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Estética política, una forma de mirar

Estética política, una forma de mirar

Este libro propone una lectura original de los últimos 250 años para demostrar que la política no solo se decide en parlamentos y campos de batalla, sino también en imágenes, monumentos, vestimentas, películas y pantallas. El poder se escenifica, se legitima y se naturaliza a través de formas visibles; y en ese mismo terreno, la resistencia aprende a reconocerse, organizarse y disputar el relato colectivo.

En este making of Olivia Muñoz-Rojas Oscarsson explica cómo escribió Golpes de vista (Paidós).

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Golpes de vista nació de otro libro que no llegó a existir. Durante un tiempo busqué editor para una antología de los artículos que había publicado en prensa sobre cuestiones sociales, culturales y políticas, muchos de ellos escritos desde una perspectiva estética. En ese mismo período, desde Temas de Hoy se pusieron en contacto conmigo a raíz de uno de esos artículos con la idea de explorar un posible libro. Me proponían algo más centrado en el urbanismo, pero no llegamos a una propuesta que nos convenciera a todos y, finalmente, sugirieron hacer llegar el manuscrito con la antología a sus colegas de Paidós.

Allí encontraron un hilo que les interesaba, aunque no querían publicar una recopilación de textos. Me propusieron concebir un libro con argumento y estructura propios, que podía nutrirse de mis artículos y de investigaciones anteriores, pero que debía convertirse en otra cosa.

"Esta estructura cronológica y temática fue apareciendo de manera más o menos orgánica: de la pintura pasaría a la indumentaria y, de ahí, al espacio urbano; de la ciudad, al diseño del hogar como instrumento político"

Ese hilo era una forma de mirar que llevaba tiempo cultivando. Hace más de dos décadas, hacia el final de mi licenciatura en Ciencias Políticas, había empezado a interesarme por cómo las artes visuales no solo reflejan un orden político, sino que contribuyen a crear su imaginario, sus valores y significados. Con los años fui aplicando esa mirada a distintos objetos —ciudades, monumentos, diseño, vestimenta— hasta convertir la estética en una forma de indagación de lo político.

Desde el principio tenía claro que quería abordar distintas dimensiones de lo visual: pintura, urbanismo y arquitectura, diseño, moda, cine y cultura digital. El libro no podía quedarse en una sucesión de ensayos independientes, así que busqué una cronología que llevara al lector desde las revoluciones de finales del siglo XVIII hasta nuestros días. Al mismo tiempo, quería mostrar las distintas acciones políticas que pueden realizarse a través de la estética, y así di con los conceptos que también estructuran el libro: imaginar, subvertir, escenificar, prescribir, difundir, hackear.

Esta estructura cronológica y temática fue apareciendo de manera más o menos orgánica: de la pintura pasaría a la indumentaria y, de ahí, al espacio urbano; de la ciudad, al diseño del hogar como instrumento político. Después abordaría el cine y su capacidad para difundir imaginarios a gran escala, y terminaría con internet, donde las imágenes circulan y mutan a una velocidad inédita.

"Sin renunciar al rigor, he podido seguir intuiciones y establecer conexiones entre objetos, épocas y lugares a priori distantes, y sugerir asociaciones que quizá hubiera abordado de otra manera en un ensayo académico"

En algunos casos partía de materiales sobre los que ya había trabajado: la relajación de las formas y de la indumentaria asociada a la izquierda indignada, o el imaginario socialdemócrata que puede leerse detrás de Ikea. Otras partes exigieron investigación nueva, como la pintura revolucionaria francesa o el muralismo mexicano. El capítulo que más me costó fue el dedicado al cine. Quería contrastar Bollywood con Hollywood, aprovechando la experiencia de haber vivido en la India, pero no es fácil acceder a películas indias desde aquí, y no siempre están subtituladas. Por otra parte, escribir desde París tiene la ventaja de contar con los extraordinarios fondos de la Bibliothèque Nationale de France.

He disfrutado de la libertad que ofrece escribir un ensayo dirigido a un público amplio y no estrictamente académico. Sin renunciar al rigor, he podido seguir intuiciones y establecer conexiones entre objetos, épocas y lugares a priori distantes, y sugerir asociaciones que quizá hubiera abordado de otra manera en un ensayo académico.

"Siempre será más fácil caracterizar un régimen estético cuando ha pasado un tiempo, como ocurre hoy tanto con la dictadura franquista como con la Transición española"

Lo más difícil era llegar al final de ese recorrido de 250 años. Casi inevitablemente, escribir sobre el presente significa hacerlo sobre una imagen en movimiento. Cuando comencé el libro, hace algo más de dos años, seguíamos en buena medida bajo el paradigma cultural woke. Ya se intuía un movimiento en sentido contrario, una subcultura reaccionaria, pero su consolidación política no resultaba tan evidente como hoy. Mientras escribía, el paisaje estético-político iba evolucionando.

Quizá ese movimiento confirma una de las ideas que recorre Golpes de vista: que las formas estéticas y políticas avanzan en una relación dialéctica o pendular. Lo que surge como transgresión termina a menudo convirtiéndose en norma y provoca, a su vez, nuevas formas de resistencia. Siempre será más fácil caracterizar un régimen estético cuando ha pasado un tiempo, como ocurre hoy tanto con la dictadura franquista como con la Transición española, aunque la tesis que subyace al libro es que, si aprendemos a detectar esos cambios estéticos, inicialmente sutiles, podemos anticipar mejor cambios sociales y políticos de mayor calado.

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Autora: Olivia Muñoz-Rojas Oscarsson. Título: Golpes de vista. Editorial: Paidós. Venta: Todos tus libros.

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