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Fe, pensamiento mágico, cafeína y poesía

Fe, pensamiento mágico, cafeína y poesía

En estos cuentos los humanos creen ser los protagonistas, hasta que la irrupción animal disuelve las fronteras de la especie. A través de esta suerte de humanimalidad, la autora hace brillar con extrañeza y poesía los matices del temor, la ternura, la belleza y la miseria. Porque, finalmente, su escritura nos enfrenta a una verdad incómoda: en el fondo anidamos un miedo terrible a ser animales.

En este making of Claudia Ulloa Donoso explica cómo escribió El miedo terrible de ser un animal (Páginas de Espuma).

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Recuerdo que no tenía claro el inicio del libro, pero sí el final. Eso es muy parecido a mi proceso de escritura de un cuento: cuando tengo el final, siento que ya tengo gran parte del proceso resuelto.

El final del libro fue un asunto tan pragmático y de sentido estricto como el ponerme una fecha de entrega de manuscrito. Así empecé me dije que el manuscrito tendría que estar listo en diciembre, para poder presentarlo a un concurso.

Por varios meses revisé muchos de los textos que tenía archivados en mi computadora. Algunos los había escrito hace diez años o más. También revisé los más recientes. Siempre prefiero usar la palabra “texto” antes de encasillar lo escrito en un género.

"Sabía que esos dos cuentos los había empezado teniendo ya un final en mente, pero por alguna razón los había dejado sin terminar"

Me encontré con muchos textos de todo tipo: muchos inicios, finales confusos, anotaciones en desorden, textos que escapaban de lo narrativo y se iban a lo poético, y entre todo eso saltaron un par de textos que claramente me parecían dos cuentos sin terminar: Yellow y Julio Leima y su sonido bestial.

Reescribir y terminar esos cuentos me llevó algunos meses. En la medida de lo posible, procuro escribir el cuento entero de principio a fin, de un tirón; pero cuando esta tarea es muy exigente, por cuestiones de tiempo o también por el esfuerzo físico, suelo dejar anotadas algunas ideas para que no se me escape la historia y retomar la escritura: cuanto antes, mejor.

Sabía que esos dos cuentos los había empezado teniendo ya un final en mente, pero por alguna razón los había dejado sin terminar. El desenlace o las ideas que me podían llevar a escribir el final no las había registrado por ninguna parte.

"Algunas pistas aparecieron, pero muy difusas. Intenté, alguna vez, tener un sueño lúcido que me ayudara a terminar estas historias"

Revisé cuadernos (también escribo a mano) y me encontré con algunos esbozos relacionados a estas historias, pero sobre todo relacionadas al inicio, pero ningún final concreto. ¿Cómo iba a llegar a esos finales? A veces, en alguna conversación con amigos, les soltaba alguna pregunta que tenía que ver con las historias: ¿qué harías tú si te encuentras con una rata en tu baño? Aunque no saqué ninguna idea para escribir de esas conversaciones, creo que el hablar de los temas de los cuentos me ayudó —inconscientemente— a no dejarlos, a tenerlos presente como algo que resolver.

Antes de dormir, releía en la cama esos cuentos incompletos y trataba de recordar qué era lo que me había llevado a escribirlos, cómo serían esos finales y dónde estarían. Algunas pistas aparecieron, pero muy difusas. Intenté, alguna vez, tener un sueño lúcido que me ayudara a terminar estas historias. No lo conseguí, pero sí llegué a soñar con el título de uno de los relatos: Yellow. Eso ya era un avance porque me cuesta encontrar los títulos y suelo dejarlo para el final de todo. Un título es una señal y una sonda.

Durante esas noches en las que esperaba que el final de las historias me llegara en los sueños o como una epifanía mientras me cepillaba los dientes, escribí, de un tirón, La génesis de Ugla. A partir de este cuento, donde hay un gato que es una deidad, inspira evangelios y lee poesía llegué al título del libro, que es un verso de César Vallejo de sus Poemas humanos: Tengo un miedo terrible de ser un animal / de blanca nieve, que sostuvo padre / y madre, con su sola circulación venosa.

Tenía ya el título del libro, dos cuentos encaminados y un cuento nuevo ya terminado de un tirón. Eso me dio la confianza para seguir escribiendo y terminar el libro.

"La rutina de escritura, la lectura, caminar o ir en tren, la cafeína, y el tomar nota son partes de mi proceso de escritura, pero también tengo un lugar para el pensamiento mágico"

Entre todos esos textos que revisé, encontré unas notas sueltas escritas a mano; tenían fecha y eran parte de apuntes que mezclaban mi diario y las “ideas para un cuento”. Recordar las circunstancias de esas ideas me llevó al otoño del 2015, cuando una vecina me regaló carne de alce que ella misma había cazado. Encontré esas notas en el otoño del 2025, temporada de caza de alces. Diez años después me puse a darle forma a esas ideas sueltas, datos e impresiones que tenía anotados en una libreta. Leí todo lo que pude sobre los alces, vi series documentales y así llegó el cuento Alto alce.

El cuento Iris/ojo/hongo ya lo tenía casi listo y Hielo para marcianos es un cuento que no fue parte del manuscrito inicial, pero se añadió durante el proceso de edición del libro.

La rutina de escritura, la lectura, caminar o ir en tren, la cafeína, y el tomar nota son partes de mi proceso de escritura, pero también tengo un lugar para el pensamiento mágico. Lo busco en los sueños, en la música, en las palabras sueltas u objetos que se me atraviesan. Es una ilusión, pero precisamente por eso a mí me funciona para la escritura de ficción. Tengo que mantener la fe. Creer que me va a llegar el final de un cuento en un sueño es ya estar escribiéndolo.

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Autor: Claudia Ulloa Donoso. Título: El miedo terrible de ser un animal. Editorial: Páginas de Espuma. Venta: Todos tus libros.

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