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Adaptaciones europeas setenteras (X): La tierra de la gran promesa

Adaptaciones europeas setenteras (X): La tierra de la gran promesa

En esta serie de artículos reseño algunas de las películas más representativas, adaptaciones europeas de los años setenta. Traslaciones al cine de obras literarias de autores como L. P. Hartley, Arthur Conan Doyle o Anthony Burgess. Por supuesto, cada selección es subjetiva y arbitraria. No obstante, con ella, trato de dibujar un panorama amplio en el que se ve cómo escritores de épocas, estilos y ámbitos lingüísticos muy distintos han sido adaptados al cine de formas tan diversas como incluso antagónicas, en función de las poderosas personalidades de los cineastas que los han adaptado (en la mayor parte de casos siendo directores-guionistas): Losey, Wilder, Kubrick, Hitchcock, Mankiewicz o Fassbinder.

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(Ziemia obiecana, 1975)

La tierra de la gran promesa es la única novela polaca de este tipo, absolutamente única en la literatura polaca. Su realismo era perfectamente compatible con la esencia del cine, que resalta una descripción fotográfica del mundo”. (Andrzej Wajda)

El maestro Wajda se refiere a la novela de corte naturalista de Władysław Stanisław Reymont (1867-1925), premio Nobel de literatura en 1924, publicada en 1899 (editada en España por Belacqva, 2006). Wajda rodó esta obra maestra del cine polaco en sólo 77 días, y contando con un material ingente de celuloide estrenó un montaje de tres horas en 1975. En 1978 se hizo un montaje de 204 minutos para la televisión polaca, emitido en cuatro episodios en 1978. En 2000 realizó el que Wajda considera el montaje definitivo, de sólo 138 minutos, en el que elimina muchas críticas al capitalismo que el Partido Comunista polaco le obligó a incluir en la versión de 1975. Esta versión, que he visionado en varias ocasiones, es más dinámica y moderna, merced a unas elipsis sorprendentes. Contra lo que pudiera parecer, Wajda no tiene en gran estima a Reymont, y para retratar la miseria del proletariado confiesa haberse inspirado en pasajes de otros escritores mayores: Dickens, Zola y Gorki. Su fuente de inspiración estética está sin embargo en la pintura —Corot, Van Gogh, Munch, Knopf, Grosz, Meidner—, fusionando realismo, postimpresionismo y expresionismo con total maestría. En este sentido el film es una fuente plástica para Oliver Twist (2005), de Polański (quien fue discípulo de Wajda en la escuela de cine de Lódz, y ambos estudiaron en la Academia de Bellas Artes de Cracovia, aunque en épocas diferentes).

"La tierra de la gran promesa es una magistral lección de cinema que debiera ser objeto de estudio en universidades y escuelas de cine"

Como ejercicio dramático-estilístico, La tierra de la gran promesa es una magistral lección de cinema que debiera ser objeto de estudio en universidades y escuelas de cine. Veamos la caligrafía de Wajda en tres aspectos. 1) Movimiento de cámara: planos-secuencia mediante travellings continuos, ora laterales, ora frontales de aproximación y de retroceso —verbigracia, el del columpio en la platea del teatro o sobre la larga mesa de madera, en el epílogo del film—. Por desgracia, a veces, muy raramente, vemos zooms, horrible artificio técnico. 2) Plano-encuadre: empleo de plano ¾ o medio que evoluciona a primer plano cuando Wajda quiere enfatizar un rostro, una reacción o un diálogo. 3) Ángulo: su figura estilística más marcada es un ligerísimo plano contrapicado (marca de la casa en todos los cineastas formados en Lódz) sobre los personajes —casi siempre en plano medio— se hallen éstos en exteriores o interiores.

"Wajda contrapone a las dos clases sociales, los ricos capitalistas frente al proletariado despojado de sus derechos sociales"

El objeto de Wajda era crear un gran fresco histórico —apoyado en una música sublime de Wojciech Kilar— ambientado en el Lódz de las postrimerías del siglo XIX, una ciudad conocida como el Manchester polaco, por simbolizar la Revolución Industrial centroeuropea. Wajda contrapone a las dos clases sociales, los ricos capitalistas frente al proletariado despojado de sus derechos sociales, una visión violenta de obvia ideología comunista. Los ricos, sean de etnia polaca, judía o germana, son invariablemente mezquinos, avariciosos y amorales; los pobres, polacos, son víctimas de las fuerzas vivas de la ciudad, temerosas de perder su status. Es significativo que los tres personajes amigos tienen un mismo fin, construir una fábrica textil y amasar capital, al margen de que uno sea polaco, el arrogante Karol Borowiecki (Daniel Olbrychski), otro un codicioso judío pelirrojo, Moryc Welt (Wojciech Pszoniak) y un tercero un alemán de buena familia, Maks Baum (Andrzej Seweryn).

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Dirección: Andrzej Wajda (Suwalki, Polonia, 1926 – Varsovia, 2016). Guión: Andrzej Wajda, sobre la novela Ziemia obiecana, de W. S. Reymont. Fotografía: Waclaw Dybowski, Edward Klosinski, Witold Sobocinski. Música: Wojciech Kilar. Dirección Artística: Tadeusz Kosarewicz. Decorados: Maria Kuminek-Osiecka, Maciej Putowski. Montaje: Zofia Dwornik, Halina Prugar-Ketling. Producción: Janina Krassowska, Barbara Pec-Slesicka. Intérpretes: Daniel Olbrychski, Wojciech Pszoniak, Andrzej Seweryn, Kalina Jedrusik, Anna Nehrebecka, Bozena Dykiel, Andrzej Szalawski, Stanislaw Igar, Franciszek Pieczka. Nac.: Polonia. Dur.: 179 min. / 138 min. / 204 min. (Serie TV, 4 episodios). Color.

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