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Alberto Sáez y Emilio Sánchez, editores que dejan K.O.

Alberto Sáez y Emilio Sánchez, editores que dejan K.O.

Hay editores que son intrépidos y otros que se lanzan directamente al ring. En el año 2010 tres periodistas en plena situación precaria de su profesión deciden optar por salir del círculo de los impagos y montar su propio negocio. Se lanzaron sin red, sin protecciones; unos cuantos ahorros y los consejos de otros amigos editores emergentes pusieron la base de Libros del KO, una editorial especializada en crónicas periodísticas de no ficción que cada vez cuenta con más seguidores.

Han pasado casi 7 años desde que apareció su primer título en el mercado y a pesar de los sustos y trompicones, su constancia y tenacidad contra las adversidades han abierto un hueco en el sector editorial. Para ellos cada día es una aventura y su gran fortaleza es el catálogo. En esta entrevista nos cuentan cómo fueron sus orígenes y cómo Libros del KO ha conseguido mantenerse en pie pese a los embates del cuadrilátero editorial.

¿Cómo os lanzasteis a editar?

Emilio: La idea inicial surge en el año 2009-2010. Álvaro Llorca y yo nos conocimos cubriendo un recital en Benicàssim para un medio digital y allí, de una manera informal, empezamos a plantear la posibilidad de fundar una editorial. Con el paso del tiempo, por diversas situaciones personales y familiares, vimos que podíamos afrontar ese riesgo, rápidamente otro par de amigos se unieron al proyecto, y lanzamos la editorial. El primer libro se publicó en septiembre de 2011, pero antes de eso ya llevábamos trabajando más de año y medio. Veníamos del mundo periodístico, no teníamos ni idea de cómo funcionaba una editorial, pedimos consejo a algunos jóvenes editores y, entre ellos, Irene Antón, de Errata Naturae, nos orientó sobre cómo podríamos hacerlo. El único que en algún momento se planteó montar algo en relación al libro fue Alberto, que desarrolló un modelo de negocio para abrir una librería, que nunca llegó a abrir, no sé por qué, pero sí se unió al proyecto editorial.

Alberto: Hay un factor fundamental que diferencia a una librería de una editorial. Una editorial no necesita obligatoriamente un espacio físico en su inicio y la librería, por supuesto, sí. Ese fue el principal problema. Se necesitaban muchos números para hacer el negocio de la librería viable. En la editorial, al no tener costes fijos, lo único nuestras nóminas, sí que hemos podido jugar con nuestra precariedad todo lo que hemos podido. Al final no deja de ser dinero que puede revertir en nosotros y en terceros, cuyos gastos sí que eran perfectamente asumibles con la cantidad de inversión inicial. La editorial empezó a caminar poco a poco, cuando había tres libros que funcionaban mal de repente venía otro que funcionaba bien, y así hemos ido tirando. Ha habido muchos vaivenes, momentos de mayor o menor precariedad…

¿Seguís estando los cuatro en la editorial?

Como socios estamos los cuatro desde el principio: Álvaro Llorca, Guillermo López, Alberto y yo. Y luego se unió hace dos años Javier Lafuente, otro amigo periodista. De estos cinco socios, somos tres los que trabajamos en el día a día: Álvaro, Alberto y yo. Los otros pusieron dinero, tienen interés, pero no están en el día a día.

¿Por qué el nombre de la editorial, Libros del KO?

Emilio: Aunque no teníamos experiencia editorial, sí teníamos claro qué tipo de libro queríamos publicar, libro periodístico, crónica periodística, no ficción. Es un género que no estaba abordado de forma sistemática en ninguna editorial. Anagrama editó algo ocasionalmente, pero poco más. Nuestros libros pueden leerse como ficción pero son, sobre todo, historias reales. No teníamos muy claro el nombre. Un día yo compré un libro de George Lois –un genio, que era el portadista de la revista Esquire en los años 70/80–; mirando el libro, vi la portada del ring y el boxeador KO y la verdad es que me inspiró. El logo es como un ring, lo que pretendemos es dejar KO al lector. Grandes historias que dejan noqueado al lector, que no dejan indiferente. Me pareció que era un nombre poderoso para la editorial.

Habéis empezado con la crisis. ¿Qué planteamiento, o cuáles fueron vuestros puntales para manteneros durante los duros momentos económicos?

Emilio: No teníamos nada pensado, fue un gran error –como empresarios novatos que éramos– no haber hecho algo parecido a lo que es un plan de empresa medianamente serio.

Alberto: Lo mismo fue un gran acierto.

Emilio: Es verdad, porque si llegamos a hacerlo quizá no nos hubiéramos lanzado a ello. Había cosas tan básicas como que si la distribuidora te coloca un libro y se vende, tú no lo cobras hasta cuatro meses después, con lo cual los primeros meses fueron agonizantes. Estábamos en bancarrota, sin liquidez. Ahí fue cuando se incorporó Alberto.

"La crisis la solventamos con nuestros propios bolsillos y con nuestra propia precariedad."

Alberto: Sí, yo me incorporé en el tercer libro y la verdad es que no había un plan de negocio, de ahí el eslogan:  “Todo va a salir mal y nos parece estupendo” –que era una forma de rebeldía frente a la propia crisis y frente a nuestros propios destinos como sujetos que estábamos abocados al paro–. En ese momento surgen nuevos medios, pero muchos no prosperaron. Todos teníamos la sensación de que teníamos que hacer algo por nuestra cuenta. En esa época casi todos los medios de referencia parecía que se iban a desplomar con EREs masivos. Encontramos esta manera y luego vimos que no era un plan tan loco, no teníamos competencia y el tiempo ha demostrado que no íbamos tan descaminados, porque sí que había una audiencia deseando este tipo de contenidos. Había una demanda. La crisis la solventamos con nuestros propios bolsillos y con nuestra propia precariedad. Dependíamos de nuestras situaciones personales en cada casa (pluriempleo, sueldos de la pareja…), la situación laboral al principio era muy complicada… No se podía vivir sólo de la editorial.

Ahora ya la crisis ha pasado y la editorial se ha consolidado.

Emilio: Hombre, sí parece que ha remontado un poco. Una editorial es una cuestión de constancia y supervivencia, poco a poco vas creando un catálogo, ese catálogo aporta unos réditos y en el momento en que tienes una masa de libros empiezas a sacar la cabeza.

Alberto: El paso del tiempo también te consolida frente a libreros que ya conocen tu catálogo, frente a lectores, ya nos tienen más ubicados.

Emilio: En el caso de Fariña fue una bocanada de aire fresco. Estábamos otra vez casi en bancarrota y nos dio cierta liquidez. Lo mismo nos pasó con Plomo en los bolsillos, al principio de la editorial. Tú sacas libros, te gustan todos, pero de repente uno se salta la media y es el que va arrastrando y el que permite seguir invirtiendo en otros libros y el que te da estabilidad. Es algo aleatorio, nunca se sabe qué libro es el que va a saltar.

Alberto: Nunca sabemos qué libro va a ser más comercial o menos. En el caso de Potosí, se juntaron tres patas: que la Administración apostó por él y nos dio una subvención, que el público lo aceptó y compró y que la crítica fue unánime. Además le dieron el Premio euskadi de literatura en 2018 en la modalidad de ensayo en castellano.

Emilio: Cuando empezamos a trabajar con Potosí, de Ander Izagirre —la historia de una niña minera en Bolivia—, vimos que el libro estaba muy bien escrito, perfectamente documentado, era un libro muy serio, muy bueno, como editor era un libro que enamora, pero sabíamos que no era muy comercial con lo cual fue toda una sorpresa el éxito que tuvo. La crítica respondió muy bien.

Como periodistas, ¿cómo creáis vuestro catálogo? ¿Os regís por la actualidad en relación a los temas, son los autores los que los proponen y con ello buscáis crear conciencia social? ¿Cómo es vuestro proceso de creación del catálogo? Porque en vuestra web pone que no aceptáis manuscritos.

"Nos gusta más jugar a que somos editores de una revista y vamos encargando los temas. Venimos del periodismo y hemos cumplido ese sueño, pero en formato editorial."
 

Emilio: Al principio sí, los autores nos ofrecían libros o proyectos de libros, pero conforme ha ido evolucionando el catálogo hemos decidido tomar una parte más activa y somos nosotros los que encargamos los libros. Me divierte mucho como editor pensar que estamos lanzando el proyecto desde el principio. Compatibilizamos las dos maneras. No aceptamos manuscritos porque al final te desbordan, y no tenemos estructura para leer tanto manuscrito. Nos gusta más jugar a que somos editores de una revista y vamos encargando los temas. Venimos del periodismo y hemos cumplido ese sueño, pero en formato editorial. También hay muchos periodistas que nos llegan a través de otros periodistas amigos…

Además de crónica periodística también tenéis otras líneas en vuestro catálogo: viajes, biografía…

Los temas son muy variados. La no ficción es una etiqueta a veces un poco confusa, sobre todo en el panorama literario español, pero ahí caben todos los enfoques posibles.

¿Quiénes son vuestros lectores? ¿Tenéis un perfil determinado? Ya sabemos que S.M. la reina Dª Letizia es una de vuestras lectoras, porque así os lo hizo saber en la pasada Feria del libro de Madrid.

(Risas) Sí, fue muy emocionante, como ella también es periodista… Dijo que le había gustado mucho la biografía de Katharine Graham.

Alberto: Ojalá pudiéramos saber quiénes son nuestros lectores. Yo creo que nos sorprendería si algún día pudiéramos definirlos.

Emilio: En la Feria del libro sí que tienes un acceso directo a los lectores, y ahí tienes la oportunidad de hablar directamente con ellos. El primer nicho de lectores son periodistas o gente del entorno periodístico. También tenemos estudiantes. Pasado ese primer círculo, tenemos un público muy variado que cambia en función del título. Nuestra aspiración es que queremos llegar a todo el público, porque nuestra literatura es para todo amante de la literatura, sin etiquetas.

Alberto: También se ven cosas que nos sorprenden muchísimo. Por ejemplo, en ventas en la web vemos que la gente apenas repite.

Emilio: Sin embargo, en la Feria hay gente que se ha leído prácticamente todo el catálogo.

¿Cuántos libros editáis al año?

Unos diez.

¿Qué ingredientes básicos tiene que tener un manuscrito para que decidáis publicarlo? ¿Actualidad?

Emilio: No. La actualidad no es un criterio de selección, porque nuestros libros tienen que leerse hoy y dentro de cinco años. La actualidad periodística tiene que quedar fuera de la ecuación, porque es algo muy gaseoso y el trabajo editorial, en una estructura como la nuestra, es lento, con lo cual nunca llegaríamos a esa inmediata actualidad. Eso queda para otro tipo de editoriales.

Alberto: Nosotros podemos estar en la actualidad como concepto: podemos publicar un libro sobre la corrupción, pero no sobre un caso concreto de corrupción.

"Somos muy cuidadosos con el lector, pensamos constantemente en él y queremos que la historia se esté comprendiendo constantemente."

Emilio: Cuando yo estoy leyendo un manuscrito, además de que esté bien escrito me tiene que contar algo que despierte mi interés. Es muy importante la forma, la escritura. Necesito notar un chispazo en las primeras páginas.

Alberto: A un manuscrito yo le pido ritmo, agilidad, que las ideas estén bien estructuradas; no nos gusta esa escritura densa que haya que estar descifrando a cada página.

Emilio: Somos muy cuidadosos con el lector, pensamos constantemente en él y queremos que la historia se esté comprendiendo constantemente. La facilidad de lectura, la transparencia narrativa, la estructura bien encajada son valores muy importantes. Es imprescindible para la literatura de no ficción que queremos hacer. Reivindico la lectura fácil, que no facilona. Hay mucho trabajo detrás de las prosas ágiles.

Os distribuye UDL, que es la distribuidora de “los independientes e intrépidos editores”. ¿Qué os dijeron sobre vuestro proyecto?

Alberto: La pregunta es qué le dijimos nosotros a ellos para que aceptaran la distribución de nuestros libros.

Emilio: Nos recibió Javier Cambronero. Nosotros llevábamos un pequeño dossier con nuestra línea editorial y títulos con los que trabajamos, y Javier reaccionó bien, le gustó y dijo que quería trabajar con nosotros. Fue una persona clave en la historia de Libros del KO. Su impulso fue muy importante para nosotros y nos gustaría que nos pudiera ver ahora ya con la editorial consolidada y con algunos libros de éxito.

"Lo importante es crear un ecosistema con proveedores y clientes en el que todos trabajemos de una determinada manera y en el que todos estemos muy a gusto."
 

Alberto: La figura de Javier Cambronero está muy presente en todo UDL, y su labor es fundamental para las pequeñas editoriales. Lo importante es crear un ecosistema con proveedores y clientes en el que todos trabajemos de una determinada manera y en el que todos estemos muy a gusto. Al final tenemos una relación de complicidad más que de negocio.

Emilio: Hay que reconocer la gran labor de impulso de UDL a las editoriales independientes. No podría explicarse este boom de pequeñas editoriales surgidas en la última década sin el impulso de la distribuidora UDL.

Alberto: Consiguen lo que para nosotros es imposible: llegar a todas las librerías de España. O por lo menos a la mayoría.

¿Cuál es vuestra estrategia comercial? Porque la labor de un editor no es sólo hacer buenos libros, sino también venderlos. ¿Qué acciones realizáis?

Emilio: Caótica, impulsiva y a tirones. Como acciones, la prensa, en primer lugar. Al ser periodistas nos movemos muy bien en ese ambiente a través de amigos y conocidos, también periodistas. Siempre han estado atentos a lo que hacíamos. Somos un tipo de literatura que no siempre encaja en las páginas culturales, porque nuestros libros, al ser de temática muy variada, pueden aparecer en cualquier sección de un medio: política, internacional, deportes…. Por cada libro casi tienes que empezar de cero a la hora de plantear la promoción. En segundo lugar, las redes sociales: las manejamos dentro del valor que tienen, pero tampoco hay que volverse locos, aunque tenemos muchos seguidores. También tenemos relación con los libreros. Menos de lo que quisiéramos, porque no tenemos tiempo suficiente para ello. Lo que no hacemos es insertar publicidad en medios.

"Las labores de promoción son interesantes, pero son accesorias. Tú tienes que dedicarte el 95% de tu tiempo a hacer buenos libros. Esa es la base de la pirámide."

Alberto: A veces hacemos algunas promociones distintas, con muy bajo presupuesto en actos concretos y, una cosa importante: patrocinamos a un equipo de baloncesto femenino de un pueblo de Madrid que lleva nuestro logo en sus camisetas. También estamos presentes en la Feria del Libro de Madrid porque es una plataforma de ventas, pero no asistimos como expositores en LIBER, allí vamos de visitantes.

Emilio: A nivel comercial nos quedan muchas cosas por hacer; por ejemplo, deberíamos introducirnos más en el ámbito universitario, sobre todo en facultades de Periodismo. Ideas tenemos muchas, tiempo poco. De todas maneras pienso que este tipo de labores de promoción son interesantes, pero son accesorias. Tú tienes que dedicarte el 95% de tu tiempo a hacer buenos libros. Esa es la base de la pirámide.

"La mayoría de nuestro catálogo son autores jóvenes, muchos de ellos noveles, en su mayoría españoles. Trabajamos una cantera y estamos aportando cosas nuevas."
 

Ya, pero si el buen libro no se da a conocer, no se vende.

Emilio: Ha habido libros que han tenido una difusión tremenda en medios y que no se han vendido, y otros libros que han pasado totalmente desapercibidos  a la prensa, sin ninguna difusión, y luego se han vendido muy bien. Hay que hacer una labor, pero el esfuerzo real hay que invertirlo en hacer buenos libros.

Alberto: El que hace realmente una buena labor de venta es UDL. Es evidente que si sales en los medios se genera una imagen que si se respalda con buenos libros el lector te va conociendo.

Emilio: También es muy importante el catálogo que presentas. Quiero reivindicar el trabajo que hacemos. Lo que da un valor especial a nuestra editorial es que la mayoría del catálogo son autores jóvenes, muchos de ellos noveles, en su mayoría españoles. Trabajamos una cantera y estamos aportando cosas nuevas. El 90% de lo que se publica en España son traducciones, que están muy bien, pero nosotros hacemos esa labor de crear libros que no existían antes, que nacen con nosotros. Es un trabajo muy arduo y requiere un tiempo muy largo.

Alberto: Es un trabajo en el que editor y autor se implican directamente. La labor de edición del texto, en nuestro caso, es muy consensuada.

En la web también vendéis vuestros libros en digital. ¿Supone esto un incremento en las ventas?

Desde el principio hacemos una apuesta por la edición digital. Todos nuestros libros se han lanzado simultáneamente en papel y en digital. Todavía es un porcentaje muy pequeño de la venta total de libros, pero es otra forma de venta. Esto que nosotros hacemos desde el principio muchas editoriales no lo hacían cuando nosotros nos lanzamos. El ebook, según lo que nosotros percibimos, tiene casi más consumidores entre la gente mayor que entre el público más joven.

"No podría explicarse este boom de pequeñas editoriales surgidas en la última década sin el impulso de la distribuidora UDL"

¿Cómo veis el futuro?

Emilio: En el fondo creo que será muy parecido al actual, aunque esperemos que con más tiempo, con más medios, con más estructura, con una sede física donde poder estar todos juntos y poder poner en la pared las portadas de los libros… Poco más. Poder vivir más tranquilos, con menos sustos e inseguridades y poder trabajar mejor.

Alberto: Yo creo que no va a cambiar mucho respecto a ahora, porque hemos elegido estar en el lado de la propiedad y, por tanto, nunca vamos a encontrar la tranquilidad. Aquí no hay hora ni nóminas, cada día es un susto.

¿Cómo os gustaría que os recordaran como editores?

Emilio: Como una editorial que les ha sorprendido. Que aportamos libros que les hayan hecho disfrutar y que les hayan hecho descubrir autores nuevos.

Alberto: Ya hay una labor que está hecha. Hemos dejado 62 libros a día de hoy, y algo ya hemos aportado. Hemos dado la oportunidad a muchos autores bastante jóvenes, y gracias a publicar con nosotros y a su propio talento ellos mismos han lanzado sus carreras. Y eso ya está hecho. En estos años ya hemos dejado una huella en el sector editorial español. Hemos crecido junto a un género y una ola de editores independientes. No hemos inventado el género, pero hemos apostado directamente por él. Lo tuvimos claro desde el principio.