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Alertas para un republicano sin plata

Alertas para un republicano sin plata

En pleno fragor, justo cuando los argentinos contemplen con el aliento cortado los primeros resultados de las urnas y piensen con angustia en su destino fatal, se cumplirán exactamente veinte años de aquella admonición. La formuló José Nun durante una larga y espinosa entrevista que publicamos en este diario, y cuando el matrimonio gobernante la leyó de punta a punta no dudó en convocarlo de urgencia a Balcarce 50 para que ampliase sus teorías, para otorgarle en seguida un estatus de ideólogo y para ofrecerle finalmente un cargo en el gabinete nacional. El brillante politólogo —discípulo de Alain Touraine, amigo de Eric Hobsbawm y jefe de Ernesto Laclau— se hizo algunas ilusiones, pero salió profundamente descorazonado de esa experiencia al advertir que la pareja santacruceña tendía a destrozar el sistema republicano y a crear un “despotismo electivo”. En los inicios de ese ciclo, Nun advirtió que el flamante presidente debía “reparar un barco en alta mar”. Que no tenía la oportunidad de meterlo en un astillero, y que toda esa operación a cielo abierto era muy delicada, puesto que el barco en cuestión estaba rodeado de buques enemigos y navegaba en un océano infestado de tiburones; tenía saboteadores dentro de su propia tripulación y había que cambiar el rumbo sin equivocar ningún detalle: no había derecho a fallar; cualquier mínimo error podía hundirlo. Teniendo en cuenta que a los Kirchner les quedaban todavía intactas las fuertes inversiones en estructura que la convertibilidad les había legado y que la administración duhaldista les había ahorrado las crudas correcciones de 2001 y sus postrimerías, no parece a la distancia un momento tan dramático, aunque tal vez efectivamente lo era dado que permanecían muy frescas las convulsiones de aquella debacle. Lo cierto es que Pepe Nun describía allí las riesgosas maniobras náuticas y prevenía los peligros de un probable naufragio. Hoy la pregunta más apremiante sería: ¿cómo hará la próxima administración republicana, si tiene la oportunidad de acceder al poder, para reparar ese mismo barco, pero bajo condiciones objetivas aún mucho más adversas? Porque ahora no solo hay enemigos externos y saboteadores internos, olas gigantescas, tiburones y escasa tolerancia a la mala praxis, sino que además el motor está fundido y el casco seriamente dañado, y se cierne sobre la nave un tifón que haría palidecer a Conrad. A los niveles de pobreza, indigencia e inflación, la escasez de dólares, la bomba de pesos, las deudas pendientes, el cepo a todo, la devastación de la industria y la educación, y el enorme daño reputacional, se agregan un Estado vasto, inepto y copado por militantes en violenta resistencia, la balcanización de las organizaciones sociales y la reinstalación plena del narco. Un huracán que reduce la pesadísima herencia de 2015, inicio de todos estos problemas, a una mera tormenta tropical.

"En esas condiciones, este “republicanismo sin plata” más que un relato deberá pensar un alegato"

Los principales dirigentes del frente opositor son conscientes de la necesidad imperiosa de un programa económico; en eso trabajan especialistas de las cuatro fundaciones. Pero una cosa es contar con una hoja de ruta y otra muy distinta, consensuar un plan político que la haga sustentable y también una narrativa persuasiva que compre tiempo y atempere los dolores de parto, que no serán pocos, para una población que ya cree haber sufrido lo máximo y no tiene espacio psicológico ni operativo para nuevos disgustos, aunque sea necesario meterla todavía en el quirófano para salvarle la vida. En esas condiciones, este “republicanismo sin plata” más que un relato deberá pensar un alegato. Porque será nuevamente culpable hasta que demuestre lo contrario, porque los electorados de hoy son cortoplacistas y más impacientes que nunca, y porque nada será posible sin una argumentación convincente y un líder emocional. En Historia de Sarmiento, Lugones describe a su héroe como “un esgrimista de tinta y papel”, pero cuando va a la esencia de su praxis asevera que el autor de “Facundo” era un “maestro de esta gran lección espiritualista: la patria y la civilización, son ideas. Y él demostraría con hechos, que son ideas materializadas, la determinación trascendente de la patria por la libertad. Tales fueron su doctrina y su lucha”. Ideas, y no meramente números en una planilla. Ideas defendidas con pasión, la única acción que enamora y contagia.

"Proponían una unidad nacional pero bajo su mando, y los que discrepaban con el proyecto eran directamente cipayos, idiotas o destituyentes"

Nun, por su parte, les explicaba a los Kirchner el “factor Primo Levi”, que aplicado a nuestro país podría traducirse así: “Sería ingenuo imaginar que los procesos de deterioro social y moral que atravesó la Argentina han santificado a sus víctimas. Por el contrario, han degradado a muchas de ellas, y vuelve más necesario que nunca el debate público informado”. En aquella clase magistral que tanto impresionó a los Kirchner durante el comienzo de su era, el politólogo les aconsejaba articular “explicaciones accesibles y de fondo, que le permitan al pueblo entender” lo que estaba sucediendo; también la reconstrucción de una “identidad” argentina y una firme vocación por convocar a la “unidad nacional”. Néstor y Cristina, claro está, tradujeron todas estas propuestas conceptuales a su visión feudal: activaron un relato ficticio, utilizaron el setentismo y las organizaciones de derechos humanos para blindarse e inventarse una épica, se presentaron como la reencarnación misma de la patria y acentuaron una enconada división social: proponían una “unidad nacional” pero bajo su mando, y los que discrepaban con el proyecto eran directamente cipayos, idiotas o “destituyentes”.

También Nun les sugirió que Felipe González y por lo tanto la socialdemocracia europea se deslizaban hacia el neoliberalismo —argumento del que luego se arrepentiría pero que los kirchneristas utilizaron a mansalva—, y les ofreció a un economista ignoto que acababa de ganar el Nobel y cuyas temerarias meditaciones sobre la Argentina les venían como anillo al dedo: Stiglitz, el padre putativo de Guzmán, afirmaba ya entonces que “la reducción del gasto público y el aumento del superávit fiscal los condenarían al desastre”. Entregarle en bandeja este bocado a un populista de manual equivale a darle a un ebrio las llaves de la bodega. Y practicar keynesianismo bobo sin preocupación por el ordenamiento macroeconómico ni como fenómeno de coyuntura; a tiempo completo, como dogma, y con indolencia frente a la superinflación y el deterioro de la moneda y el aparato productivo, un suicidio social y político del que aún no nos hemos rescatado. Famosamente, Santa Teresa afirmaba que se derramaban más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas. Las plegarias de Pepe Nun se atendieron en la Casa Rosada y de la peor manera, y le horrorizaban en los años finales de su vida, cuando se volvió un duro objetor de la “década ganada”. Lo curioso es que aquella pieza periodística que tanta influencia ejerció sobre la matriz del nuevo kirchnerismo contenía también un diagnóstico inquietante: el Estado debía ser reconstruido porque sin él no había capitalismo posible, y porque su devastación iba “acompañada del ascenso de las mafias”. Nun me explicaba allí: “Las mafias surgen en cualquier parte, y requieren un caldo de cultivo. ¿Cuál es el bien que ofrecen? Protección. La protección que no da la ley te la venden a vos las mafias”. Casi veinte años después, la ley no se cumple; el Estado se mostró negligente y las mafias han ascendido y, de forma directa o indirecta, lo han hecho bajo su arbitrio y amparo. Los republicanos deberían reflexionar largamente sobre esta condensación de ideas y paradojas, si es que pretenden clausurar una era decadente que se volvió muy oscura.

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*Artículo publicado en el diario La Nación de Buenos Aires

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eugenioseguer@hotmail.com
eugenioseguer@hotmail.com
2 años hace

Jose Nun fue el ideólogo del Kirchnerismo, y obvio cobró y ganó dinero por eso. Puso su inteligencia al servicio del modelo más exitoso y popular de los últimos años. Por eso que ganaron CUATRO elecciones. El pueblo NO se equivocó ! Gracias José Nun por ayudar a la causa nacional !!!

Bernardita Repetto
Bernardita Repetto
2 años hace

Leyendo este gran artículo quedo otra vez confirmando lo fundamental que es armar una buena historia. Vengo estudiando cómo desde la edad media a los pueblos se los dominaba con cuentos y leyendas. Munidos de moralejas, advertencias y fantasías, los pobladores aceptaban la subjetividad de los mismos y crecían miedos, auto censuras y persecusiones entre ellos.
Por más que distintos autores del Siglo XVII y XIX, modificaron ciertos crueles argumentos de los esos cuentos de hadas, el proceso subliminal de los mismos captó nuestras mentes para formatear una muralla que divide nuestras creencias entre la realidad y la fantasía.
¿Quién no espera un final en el que el monstruo sea devorado y el villano acribillado?
Conocer la debilidad de un pueblo y manejar sus miedos hace que gran parte d toda esa población se mantenga inmóvil.
Los que vinieton del sur ya habían probado lo épico de su actuación y no dudaron en actuar grandilocuentemente otra vez, pero ya de manera universal.
¿Cuántis cuadros necesito bajar NK para sacudir corazones juveniles panfleteros? Solo uno.
¡Qué fácil se lo hicieron con su candorosa ignorancia los púberes!
Todo es un gran cuento.
En ese caldo la verdad sufre todo tipo de tropiezos.
Mientras unos siguen al cuento y lo defienden, otros esperan al principe heroíco en su bello corcel que rescate a la inocente bella durmiente así Maléfica salga de su castillo rumbo al exilio sin pena ni gloria.
Los mortales soñamos y esperamos siempre un final feliz puesto que en mayoría ignoramos que el lobo también se comió a caperucita después de comer un plato ofrecido por su verdugo que contenía la carne de su abuela como era el cuento originalmente en la edad media.
Atenuaron los crueles cuentos de antaño, pero su rigor sigue con sus objetivos:moralizar, contener, atemorizar y disipar a una población que espera y espera el milagro que alguna vez le prometieron.

eduardo
eduardo
2 años hace

la causa nacional es generar cada vez mas pobreza, devaluación y subeducacion. Hoy le dije a la concejal que íbamos a presentar una idea, en forma de pregunta: Realmente creen los Kirchneristas que son exitosos gobernando? Realmente están convencidos que hacen las cosas bien? realmente creen que lo que han hecho es algo que tiene sentido? en todo caso, que es lo bueno que han hecho? que es de lo que están orgullosos? tienen que ser sinceros, claro…..cosa que dudo…..porque no lo son. Leyendo el Hombre mediocre….me doy cuenta que Ingenieros fue un visionario….describió el pueblo kirchnerista

Eduardo
Eduardo
2 años hace

Cuentos, ideología, relatos, verso y metatarso! Mejor recordemos la vieja admonición de Josè Ortega y Gasset: «Argentinos, a las cosas». Rescatemos el verdadero y bendecido paìs de los campos fértiles, de las riquezas minerales, sólidas, líquidas y gaseosas, de sus innumerables ventajas geopolíticas y olvidémonos de los políticos mentirosos. Pongamos el paìs a producir con un plan económico sencillo pero a la vista de todos! Ya cansa tanto diagnóstico. Ya sabemos quienes quieren el verdadero desarrollo nacional y quienes sólo quieren medrar con el poder!

Mario Ciofani
Mario Ciofani
2 años hace

LA CRITICA SITUACIÓN ARGENTINA.
Coincido totalmente con Jorge Fernández Díaz. Es más, considero que La Argentina se encuentra en serio peligro por la involución social premeditada y planificada por el Kirchnerismo.
La involución social es lo peor que le puede suceder a una sociedad organizada, se pierden los valores humanos, se acrecienta la pobreza, la indigencia, la ignorancia y todos los males que adopta un ser humano cuando habandona la cultura del trabajo.
Eso han logrado en veinte años de gobierno, una sociedad inculta, violenta, sin educación que trae aparejado que los niños en situación de pobreza y pobreza extrema convivan con el narcotráfico y el delito. Esos niños víctimas de un sistema perverso que con suerte llegarán a la adultez, tendrán hijos convirtiéndose en victimarios. Con el paso del tiempo la sociedad se degrada, las víctimas y los victimarios aumentan con el peligro de entrar en una espiralizacion social involutiva. En este momento la sociedad pierde ese ejido social que la mantiene unida y organizada, los valores humanos desaparecen convirtiendo de una hermosa Nación en un sociedad desintegrada.
Los problemas politicos-económicos de un pais extenso y rico como lo es Argentina se resuelven en un período de buen gobierno, Los problemas SOCIALES requerirán el mismo tiempo que ha demandado su involución, en nuestro caso de Argentina, VEINTE AÑOS.

eduardo
eduardo
2 años hace

«Cada cierto tiempo el equilibrio social se rompe a favor de la mediocridad. El ambiente se torna refractario a todo afán de perfección, los ideales se debilitan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen su primavera florida.

Los gobernantes no crean ese estado de cosas; lo representan. El mediocre ignora el justo medio, nunca hace un juicio sobre sí, desconoce la autocrítica, está condenado a permanecer en su módico refugio.

El mediocre rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en la descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos.

Se comunica mediante el monologo y el aplauso. Esta actitud lo encierra en la convicción de que él posee la verdad, la luz, y su adversario el error, la oscuridad.

Los que piensan y actúan así integran una comunidad enferma y más grave aún, la dirigen, o pretenden hacerlo.

El mediocre no logra liberarse de sus resentimientos, viejísimo problema que siempre desnaturaliza a la Justicia.

No soporta las formas, las confunde con formalidades, por lo cual desconoce la cortesía, que es una forma de respeto por los demás.
Se siente libre de culpa y serena su conciencia si disposiciones legales lo liberan de las sanciones por las faltas que cometió. La impunidad lo tranquiliza.

Siempre hay mediocres, son perennes. Lo que varía es su prestigio y su influencia.

Hay más presencias personales que proyectos. La declinación de la “educación” y su confusión con “enseñanza” permiten una sociedad sin ideales y sin cultura, lo que facilita la existencia de políticos ignorantes y rapaces».

José Ingenieros en » El hombre mediocre».