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Animal, vegetal y mineral

Animal, vegetal y mineral

Si los jóvenes seguidores de esta sección preguntaran a sus padres sobre algunos particulares de la enseñanza que en sus tiempos recibían, quedarían sorprendidos por las enormes diferencias entre el ayer y el hoy. Lo cual es entendible, por la propia evolución del conocimiento… pero en según qué materias. Para otras, resulta raro. La geografía, por caso, debería ser algo poco mutable, al menos a la escala temporal humana; y en menos de medio siglo hemos pasado de un solo país, ahí arriba a la derecha del mapa, llamado U.R.S.S. —y, por lo tanto, con una sola capital que memorizar— a una miríada de naciones, muchas acabadas en tán, y cada una con su ciudad de referencia. O —es otro ejemplo— que Santander, antaño cabecera de Castilla la Vieja (venerable denominación) haya pasado a llamarse Cantabria y conformar su propia región.

"Sin embargo, ahora tenemos cinco reinos: animales, plantas, hongos, protistas y móneras. Más que suficiente para dejar con la boca abierta a los escolásticos profesores de aquella época. "

¿Y Plutón? Años atrás era un planeta, y además el número 9, con un gran pedigrí científico por haber sido detectado matemáticamente (gracias a la relatividad einsteniana) antes que visto. Ahora ha caído a un estatus ambiguo, y le llaman pseudoplaneta o, peor, planeta enano. A esto ha quedado reducido el otrora omnipotente dios de los infiernos.

En lo que aquí nos interesa, la biología, forzoso ha tenido que ser el derribar tópicos y consolidar novedades, pues es una de las ciencias que mejor ha aprovechado el inmenso despliegue tecnológico de la segunda mitad del siglo XX. Y como además venía de muchos siglos de, digamos, desarrollo artesanal, con apenas otras herramientas que la mera observación, el contraste se nos antoja rotundo.

Por eso, joven lector, si preguntas a cualquiera —de la generación de tus padres para arriba— por lo que en el colegio nos enseñaron como reinos; es decir, la gran clasificación de la naturaleza, te contestarán: son tres, Animal, Vegetal y Mineral… y qué se le podría reprochar a esta respuesta, si la cosa viene así desde el mismísimo Aristóteles, pasando por Linneo. Sin embargo, ahora tenemos cinco reinos: animales, plantas, hongos, protistas y móneras. Más que suficiente para dejar con la boca abierta a los escolásticos profesores de aquella época. Entremos un poco en el detalle.

Quitando lo de mineral, que obviamente está de más si nos movemos en el rango de lo vivo, vemos que animal está en ambas clasificaciones y vegetal puede asimilarse a plantas. Lo novedoso son los hongos —reconocibles— y protistas y móneras, dos palabras que no nos vienen a la boca todos los días.

"Para explicar qué son móneras y protistas tenemos que aludir brevemente a la categoría que está por encima de reino. Porque ha habido que escalar hacia arriba para poder vincular esta clasificación con la evolución de la vida en la Tierra."

La razón de que los hongos tengan su lugar aparte de las plantas —a las que intuitivamente tendemos a asimilarlos— está en la manera de alimentarse. Éstas son autótrofas (se nutren a partir de sustancias inorgánicas), mientras que los hongos, heterótrofos, lo hacen a partir de materia orgánica. Que tú y yo, querido lector, como el resto de los animales, seamos también heterótrofos no nos convierte en hongos, ni a los hongos en candidatos a estar en un zoo, y en este detalle precisamente vemos que las razones por las que se ubica a un organismo vivo en uno u otro reino son discutibles y frecuentemente están en discusión. De hecho, hay científicos que hablan de seis, de siete reinos…

Para explicar qué son móneras y protistas tenemos que aludir brevemente a la categoría que está por encima de reino. Porque ha habido que escalar hacia arriba para poder vincular esta clasificación con la evolución de la vida en la Tierra. En efecto, si partimos de la primera estructura química viva —los biólogos la llaman Luca, acrónimo de las siglas inglesas correspondientes a último ancestro común universal y tronco común del que parte el árbol filogenético, la primera gran rama que se abre es la de las bacterias, y del otro lado, aparecen los eucariotas (organismos pluricelulares) y las arqueas (unicelulares como las bacterias, pero más complejas que éstas).

Pues bien, el reino mónera se corresponde más o menos exactamente con el dominio bacteria, mientras que los protistas (eucariotas) son un tipo de organismo multicelular normalmente microscópico que no entra en la definición de planta.

Como podemos ver, según se avanza más y más en el conocimiento —biológico, genético, metabólico…— mayores dificultades encuentra el ansia humana por clasificarlo todo para organizar a los seres vivos en estructuras bien ordenadas. La culpa, claro, la tiene la evolución, que nos ha hecho sutil y sorprendentemente diversos. Pero de ello hablaremos en la siguiente entrega.

 

Próximo capítulo: La peligrosa idea de Darwin