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Cosas Que Hacen Bum: Música y literatura

Cosas Que Hacen Bum: Música y literatura

Cosas Que Hacen Bum es un grupo granadino que se formó en 2014. Sus integrantes son Penélope García (voz), Nadia Martínez (teclados, acordeón, voces), Dani Guirado (percusión, voces), Matías Pérez de la Blanca (guitarras) y Chema Mercado (guitarras, voces). Acaban de publicar su segundo disco, y siempre se han definido como gente muy vinculada a la literatura. Hablamos con ellos antes de la presentación de su nuevo trabajo, Navegación por estima, en Madrid.

—Habéis dicho que os consideráis “un grupo muy vinculado a la literatura”. ¿Podríais ahondar más en por qué os veis así?

—La literatura está ya en el propio nombre del grupo. Cosas que hacen bum es una novela de Kiko Amat que todos leímos en la época en que empezamos a hacer canciones propias. Por otro lado, en los primeros ensayos utilizamos poemas adaptados de Fernando Jaén, buen amigo del grupo. Además, todos somos lectores, y de alguna manera nuestras experiencias en ese sentido se reflejan en lo que hacemos.

—¿En qué influye la literatura en vuestras canciones?

—Sobre todo a un nivel de pura exigencia. Ser lector te hace ser respetuoso con todo aquello que queda escrito. Aparte, tener una perspectiva balanceada entre lo musical y lo literario hace que los textos cobren un peso que creemos importante en el discurso del grupo.

—Algunas letras de vuestras canciones adaptan poemas anteriores. ¿Alguno de ellos fue escrito específicamente para ser letra de canción?

—En realidad, no. Aunque con esto entraríamos en la discusión de qué es un poema y qué una letra de canción. Podemos querer distinguirlos o no. Lo que es obvio es que hay poemas a los que es muy difícil poner música, al menos sin una adaptación más o menos agresiva, sobre todo por una cuestión de métrica y ritmo, y especialmente desde un enfoque pop. ¿Dejan esos poemas si se modifican de ser el poema que fueron? Creemos que sí, en el momento en el que se interviene musicalmente en un poema deja de serlo para convertirse en letra de canción. Incluso aquellos que se modifican mínimamente o nada en absoluto adquieren una nueva cualidad. Por ejemplo, en Navegación por estima hemos puesto música a un poema de Andrés Neuman, El cielo literal, sin modificarlo en absoluto. Rítmicamente funcionaba, así que se quedó tal cual. Sin embargo, deja de ser exclusivamente su poema para convertirse en nuestra canción, lo que le da una vida independiente (con su permiso y beneplácito, por supuesto). Es algo así como el Quijote de Pierre Menard que describía Borges en el cuento.

—¿Podéis hablar un poco de cómo fue vuestro proceso para ponerles música? ¿Participaron los autores de la letra de alguna manera?

—No, han cedido amablemente sus palabras y han escuchado el resultado final, pero no han colaborado en la redacción de la canción. Como decíamos antes, la línea entre poema y letra de canción puede ser difusa, pero quizá es más interesante intervenir sobre el poema directamente y para eso el autor “estorba” un poco. Sería menos estimulante pedir a un poeta que nos escribiera letras. Eso también le plantearía unos límites que no queremos imponer. Normalmente, hemos partido de los versos que podían ser más plásticos musicalmente y hemos construido un texto nuevo (salvo en el caso de Neuman que te hemos comentado antes). A veces la canción es de hecho un collage de varios poemas, incluso con aportaciones nuestras al texto.

—En aquellas letras de vuestras canciones que no adapten poemas de otros, ¿hay alguna conexión literaria más o menos explícita? Una inspiración, un homenaje, una idea, una frase…

—Buf, si lo pensamos despacio, prácticamente en todas, de una forma o de otra. Tanto en este disco como en el anterior, hay referencias, más explícitas o más sutiles. Es que la intertextualidad es inevitable, en realidad. Por ejemplo, en Familiar se habla de las 33 vértebras de un amante. La idea vino de un verso de Benedetti en el que se habla de una calle y sus 70 árboles. La referencia literaria en Largo y cálido verano, una canción del disco anterior, es obvia, pero es que además alguna de sus imágenes puede encontrarse en Libertad, de Jonathan Franzen, que describía el sol como melocotón en almíbar. La referencia literaria no está solo en las letras, también aparece en el concepto de los discos. Nuestro primero, Tomando la habitación, hacía referencia a la habitación propia de Virginia Woolf. Navegación por estima ha tenido como tema central la metáfora del viaje, como devenir personal, como travesía vital o como huida. Mientras se estaba gestando, teníamos un poco en la cabeza la cabaña en los bosques de Walden, de Henry David Thoreau. De hecho el disco estuvo a punto de llamarse así. Creemos, además, que los textos son lo bastante insinuantes para que cada persona que escuche el disco busque sus propias conexiones. Cortés, la canción quizá mas novelesca del disco, utiliza la metáfora de la quema de las naves y del descubridor atrapado entre el mar y la selva. Para Penélope, nuestra cantante, es pérez-revertiana, mientras que para otros tiene una conexión más trágica, como en los Naufragios de Cabeza de Vaca. Quizá el colmo de este juego de espejos fue Restos que arroja el mar. Para la letra violentamos un poema de Fernando Jaén, que a su vez había violentado Océano Mar de Baricco. Lo curioso es que había partes de la letra escritas por nosotros que recordaban a la novela de Baricco… antes de saber que esa precisamente había sido la inspiración de Fernando. Cualquier celoso analista literario quizá tendría algo que decir. No obstante, aunque esas imágenes formen parte de las canciones, sirven para hablar de nuestras emociones y experiencias, así que forman parte de lo que es Cosas Que Hacen Bum. No son juegos estéticos, están al servicio de un discurso meditado sobre nosotros mismos y lo que percibimos.

—¿Tenéis pensado poner música a poemas de otros autores, algunos incluso de gran fama, como hizo Serrat con Machado, por ejemplo?

—Es que Serrat lo clavó con Machado y sobre todo con Miguel Hernández, es insuperable. Además, como te hemos dicho antes, Cosas Que Hacen Bum tiene un discurso propio. No nos gustaría perder la perspectiva que da escribir nuestros propios textos, por más que incluyan aspectos de nuestras lecturas. Pero a veces se nos cruzan ideas que quizá algún día se realicen. Por ejemplo, una antología musicada de textos de Javier Egea, o un recorrido por poetas mujeres en lengua española a través de la historia. Todo es posible.

—¿Cómo empezasteis a tocar juntos?

—Empezamos en 2014. Tocábamos versiones en fiestas de amigos, pero en algún momento nos dimos cuenta de que las canciones con más emoción le iban muy bien a la voz de Penélope. Matías y Chema tenían otros grupos más “ruidosos”, así que apetecía hacer algo distinto. Nadia era acordeonista y pensamos que nos daba un toque muy particular y atrayente. Seguimos haciendo versiones un tiempo hasta que decidimos escribir nuestras propias canciones.

—¿Qué podéis decirnos sobre vuestra música en general?

—Desde el principio tuvimos claro que las letras debían tener un peso muy importante, lo que nos daba bastante respeto. Recurrimos a adaptar poemas de Fernando Jaén, pero más tarde Chema recuperó canciones que tenía olvidadas en un cajón y escribió otras ya específicamente para CQHB. Así hay dos líneas textuales distintas, una más lírica, más poética, y otra un poco más directa, más “abierta en canal”, como dice Chema. La percusión llegó después, para dar más color a las canciones. Así se grabó Tomando la habitación (United for Utility, 2015), un disco muy íntimo y sencillo pero que tuvo muy buena aceptación. Eso nos animó a seguir componiendo. Tras un cambio de formación (Dani nos acompaña desde que acabamos los conciertos de Tomando la habitación), empezamos a trabajar en Navegación por estima (El Ardor, 2018)

—No sois músicos profesionales, así que ¿cómo compagináis la música con vuestros empleos?

—Compaginar el grupo con el trabajo (somos profesor y profesora, abogado y abogada más un astrofísico) es una tarea casi imposible. Si le unimos que algunos tenemos hijos pequeños, es la cuadratura del círculo. Si le añadimos que otros compartimos tiempo con otras bandas, la salud mental empieza a resentirse… Es broma. Nos apetece mucho contar y cantar esto, así que sacamos tiempo y ganas de debajo de las piedras. Para nosotros es importante comunicar lo que hacemos. Si no, no serviría de nada.

—¿Dónde soléis actuar en público?

—Aunque también hemos tocado en salas del circuito habitual, siempre intentamos buscar conciertos en espacios o eventos singulares, que permitan que el público se integre más en la atmósfera del grupo. Hemos tocado en el Museo de Bellas Artes de Granada, en el Palacio de los Condes de Gabia, en la Iglesia de San Lorenzo en Úbeda (durante el Festival de la Palabra, en el que surgió nuestra amistad con Andrés Neuman), en azoteas de Granada… Como hemos dicho, vamos a intentar hacer conciertos que sean lo más especiales posible. Vamos a empezar en Madrid (19 de mayo, Café la Palma) y Granada (9 de junio, Teatro Alhambra).

Para escuchar: Canal de YouTube y página en BandCamp.

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