En un país sacudido por la desconfianza política, un virus informático —conocido como Eco— comienza a actuar de forma silenciosa pero implacable: detecta la mentira y castiga a quienes la utilizan como herramienta de poder.
En este making of J. de Haro explica cómo escribió Eco de Verdad (Carola mía).
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No recuerdo el momento exacto en el que nació Eco de Verdad. Solo sé que fue un día cualquiera, conduciendo. Como casi todas las ideas importantes.
Ahí fue cuando se me quedó clavada una pregunta incómoda: ¿y si los políticos no pudieran mentir?
No como metáfora. No como deseo moral. De verdad.
¿Qué pasaría si la mentira tuviera consecuencias reales, inmediatas, inevitables?
La idea no se fue. Pasaron meses. Pasó incluso más de un año. Seguía ahí, girando en mi cabeza mientras trabajaba, mientras conducía, mientras veía las noticias. No sabía cómo contarla. No era un artículo, ni un discurso, ni una queja. Necesitaba otro lugar.
Un día decidí escribirla. Sin saber muy bien adónde me llevaba.
Y desde entonces, hasta hoy.
Lo más difícil de escribir Eco de Verdad fue el tiempo. O, mejor dicho, la falta de él. Durante el día trabajaba, y mientras lo hacía se me ocurrían ideas, escenas, giros. Muchas veces tenía que apuntarlas deprisa en el móvil para no olvidarlas. Por la noche, cuando la casa se quedaba en silencio, intentaba darles forma escribiendo. Eso tuvo un precio: tiempo que no pasé con mi familia, noches más cortas, cansancio acumulado.
Hubo momentos de duda. Algunas noches releía lo que había escrito y no me gustaba nada. Pensaba que no merecía la pena, que no iba a quedar bien, que quizá la historia no estaba a la altura de la idea. Más de una vez estuve tentado de dejarlo.
Pero había algo que siempre me hacía volver: la idea de un virus que castigara la mentira. Me parecía demasiado potente como para abandonarla. Sentía que, de algún modo, era una historia que merecía ser contada y leída.
Mientras escribía, tenía claro qué quería provocar en el lector. No buscaba señalar a nadie en concreto ni escribir un panfleto. Quería que quien leyera el libro se hiciera una pregunta sencilla pero incómoda: ¿en qué otro trabajo se puede mentir de la manera que creemos que se hace en la política, sin que tenga consecuencias?
Vivimos rodeados de explicaciones contradictorias, versiones cambiantes y silencios interesados. En cualquier profesión, mentir tiene consecuencias. En la política, demasiadas veces, no. Eco de Verdad nace de esa reflexión.
Ahora Eco de Verdad comienza un nuevo camino, ya no solo desde mi mesa de trabajo, sino acompañado y preparado para encontrarse con lectores a los que nunca he visto. Y lo que más me interesa no es cómo será recibido, sino qué preguntas despertará. Ojalá quien lo lea no encuentre respuestas cerradas, sino una inquietud que le acompañe después.
Al final, Eco de Verdad no va solo de política o de mentiras. Va de algo más básico y más humano: de la necesidad de que la verdad importe. Incluso —o sobre todo— cuando incomoda.
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Autor: J. de Haro. Título: Eco de verdad. Editorial: Carola mía. Venta: Todos tus libros.


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