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De Cantonet, el racó tintinaire, a Cantonet Galerie

De Cantonet, el racó tintinaire, a Cantonet Galerie

Habiendo disfrutado de lo lindo durante seis años de permanencia en la tienda de la calle Valencia, con infinidad de anécdotas relacionadas con el trasiego diario de clientes asiduos, turistas tintinófilos venidos de todas partes del mundo (México, Paraguay, Argentina, Rusia, Grecia, Israel, Portugal, Hong-Kong, Indonesia, Canadá, Brasil, India, Alemania, Holanda, distintas ciudades de España, etc.), se nos apareció la posibilidad de cambiar de escenario dada la cantidad de bondades que llevaba consigo el traslado de nuestra actividad comercial tintinesca, pasando de ser inquilinos de un local de alquiler (80 m2) a otro local de nuestra propiedad (140 m2).

Ese nuevo recinto sería conocido con el nombre de “Cantonet Galerie”, y el día de su inauguración consideramos oportuno bautizar su estancia diáfana (100 m2) con el nombre de “Sala Joan Trulls”, en homenaje al que fuera un gran tintinólogo nacido en la población de Castellbell i el Vilar (Barcelona).

Joan y yo teníamos muy buena relación, y quisiera destacar que, el día de la inauguración de dicha sala, la esposa del malogrado Joan nos hizo entrega de los archivadores en los que su marido iba guardando, con cierta meticulosidad, todos los recortes de prensa escrita en los que aparecían artículos periodísticos relacionados con Tintín en nuestro país, del año 1964 al año 2018.

Volviendo a Cantonet Galerie, la superficie de dicho local ofrecía la posibilidad de llevar a cabo diversas actividades tintinescas, como fueron exposiciones temáticas, subastas, presentaciones de libros, conferencias, celebraciones de San Wladimir, etc.

COLECCIONES ADQUIRIDAS POR CANTONET GALERIE

Una de las actividades más preciadas por los tintinólogos fue la de poder disponer de amplias mesas en las que depositar las diferentes colecciones que fuimos comprando a distintos aficionados, tanto en vida como una vez ya fallecidos. Estos últimos, habiéndolas dejado a buen recaudo a sus herederos. El compendio de dichas colecciones necesitaba unos cuantos m2 para ser ofrecidas y expuestas al público tintinesco en general.

Colecciones como las de Joan Trulls, Jordi Tardà, Andreu Segura, Julio Moltó, Xavier Ramón, Conchita Zendrera, Juan F. Sanz, etc. tuvimos el honor de adquirirlas para con posterioridad ofrecerlas a todos los aficionados a Tintín que desearan comprar los productos de las mismas.

Quisiera hacer hincapié en el buen trato personal y comercial que en todo momento tuvimos con los familiares de los tintinólogos desaparecidos y, por supuesto, con los que hoy por hoy se mantienen vivos pero decidieron, por causas varias, desprenderse de sus objetos.

Algunas colecciones fueron dispuestas en nuestras manos por falta de espacio, cambios de domicilio o simplemente por el hecho de desprenderse de ellas para conseguir otras más apetecibles.

COLECCIONES JOAN TRULLS – JULIO MOLTÓ

De ellas, hubo unas cuantas que fueron ciertamente voluminosas. Me viene a la memoria la colección que adquirimos de Joan Trulls y que ocupó todas las mesas de la sala Cantonet Galerie. En dicho enclave se aglomeraron gran cantidad de libros especializados, ediciones en distintos idiomas, enciclopedias tintinescas (Rombaldi, Archives Hergé, Archives Tintín, etc.), figuras y objetos originales de distinta creación y algún que otro objeto singular como por ejemplo la escritura de compra-venta del castillo de Moulinsart, propiedad incautada y embargada a los hermanos Máximo y Rogelio Pájaro, siendo adquirida con posterioridad por el Profesor Silvestre Tornasol.

Otra colección que nos llevó una gestión bastante laboriosa para llegar a ser poseedores de la misma fue la que tuvimos que ir a buscar mediante la empresa naviera Transmediterránea a la localidad de Calvià (Mallorca).

"Por aquel entonces nos cayó encima la Pandemia del Coronavirus, y tuvimos que esperar a que se reanudaran los viajes marítimos para llevar a cabo el traslado de dicha colección a la península"

A petición de Patricia, esposa de Julio Moltó, tintinólogo fallecido un par de años antes, M.ª Carmen y yo nos trasladamos en avión hasta Mallorca y mediante coche de alquiler nos presentamos en casa de Patricia, situada en Calvià. Entablamos conversación ofreciéndole nuestras condolencias por el fallecimiento de su marido, y acto seguido nos acompañó a la estancia donde Julio se pasaba horas y horas leyendo acerca de la obra gráfica de Hergé, rodeado de estanterías repletas de productos y literatura tintinófila. Todo ello muy bien puesto y ordenado con la salvedad de que, siendo Julio un fumador empedernido, se notaba en el ambiente la fragancia de la nicotina, llegando a perjudicar a más de una figura, libro u objeto.

Acordamos con Patricia llevar a cabo un inventario del contenido de dicho espacio, documentando fotográficamente todo lo que describíamos con bolígrafo y papel. Toda esa información nos la llevamos de vuelta a Barcelona para ser estudiada y valorada, concluyendo con una peritación de la misma y una propuesta de compra lo más honesta y ajustada posible para que Cantonet Galerie la pudiera adquirir.

Pasados unos días de investigación sobre el valor de mercado que podrían tener todos los objetos inventariados, y teniendo presente los gastos que nos ocasionaba un nuevo traslado de coche monovolumen y dos personas mediante la naviera comentada, le hicimos a Patricia una propuesta de compra que en menos de 48 horas aceptó con agrado.

Por aquel entonces nos cayó encima la Pandemia del Coronavirus, y tuvimos que esperar a que se reanudaran los viajes marítimos para llevar a cabo el traslado de dicha colección a la península. Fue en una de las ventanas de relajación en las que el Gobierno Central estimó oportuno levantar la suspensión de dichos viajes, concretamente para una festividad de San Juan, cuando, cogiendo el vehículo referido y contratando su traslado a Mallorca incluyendo dos pasajeros, mi hijo Jaume y yo, nos dirigimos a la isla poniendo rumbo hacia Calvià.

Sin demorarnos en el tiempo, llegados a la casa de Patricia y, una vez hechos los saludos pertinentes, nos dispusimos a embalar, encajar y precintar todos los productos inventariados y propuestos para serles comprados a Patricia. La anfitriona, satisfecha por la transacción, nos invitó a comer en su domicilio, lo cual nos alivió en gran dosis nuestro esfuerzo. Una vez finalizado el almuerzo, volvimos a nuestra tarea, siendo a media tarde cuando la finalizamos. El coche iba a petar de productos variados de Tintín. Como ya contábamos con que el esfuerzo sería considerable, hicimos noche en Mallorca ciudad y al día siguiente volvimos a embarcar de vuelta a Barcelona, antes de que volvieran a cerrar los viajes marítimos a causa del trastorno sanitario que el COVID 19 estaba provocando a la ciudadanía.

Tal como llegamos a Barcelona, nos trasladamos a Cantonet Galerie para llevar a cabo el vaciado del vehículo, habilitando la sala “Joan Trulls” con mesas suficientes que pudieran acoger la gran cantidad de género traído desde la mayor de las islas Baleares.

COLECCIONES JORDI TARDÀ y 26 LABRADOR

Con la colección de la biblioteca tintinesca de Jordi Tardà nos pasó lo mismo que con la colección de Juan F. Sanz (26 labrador). Todas las piezas buenas, sus respectivas esposas las habían puesto a disposición del mercado francófono mediante subastas que en otros escritos ya he comentado, quedando gran cantidad de objetos y libros de poco alcance para dicho mercado, pero de buena acogida en el mercado nacional.

"Esa colección de libros dio mucho juego en Cantonet Galerie, ya que los tintinólogos tuvieron mucho interés en conseguir un libro de la colección particular de Tardà"

En el caso de la esposa de Jordi, lo que le quedaba en las estanterías del bloque de pisos de su propiedad, donde había tenido morada en los bajos del mismo la Imprenta Tardà, propiedad de los padres de Jordi, era su biblioteca tintinesca. Libros variados especializados en la obra de Hergé, los cuales su esposa, en nuestra presencia, lanzaba como si fueran desechos encestando en recipientes de cartón. Recuerdo que le llamé la atención y le dije que, si esos libros ella tenía la intención de que Cantonet se los comprara, hiciera el favor de depositarlos en mis manos para que yo los aposentara debidamente en sus cajas pertinentes. No tenía ni idea del valor de dichos libros ni de la demanda que el mercado español podía tener.

Habiendo vendido las piezas más importantes que Jordi atesoraba esparcidas por distintas empresas francófonas de subastas, el resto de material lo consideraba como morralla, no prestándole el más mínimo interés. Finalmente le hice una oferta que no se esperaba, la cual, con cara de sorpresa, me aceptó de inmediato.

Esa colección de libros dio mucho juego en Cantonet Galerie, ya que los tintinólogos tuvieron mucho interés en conseguir un libro de la colección particular de Tardà.

Reconocer y afirmar que, a pesar de sus ademanes de superioridad tintinesca, Jordi Tardà fue muy apreciado entre los aficionados a Tintín por la divulgación pedagógica que llegó a hacer mediante sus exposiciones y sus programas radiofónicos de “Tintín a la radio”.

Con Alicia de “26 labrador” el trato fue muy distinto. En todo momento mantuvo un respeto impecable a todos los objetos que su marido Juan había ido coleccionando en vida.

Desde un pin, una servilleta o cualquier objeto que carezca de interés crematístico hasta las figuras de Pigeon o las de Marie Leblon a tamaño natural. Todo meticulosamente inventariado y respetado.

COLECCIÓN JOAQUIM VENTALLÓ – COLECCIÓN XAVIER RAMÓN

Tal como expliqué en su momento, la colección que también nos proporcionó una gran satisfacción fue la que le adquirimos a la hija de Joaquím Ventalló. Colección de primeras ediciones en catalán de los libros de Tintín en perfecto estado, como nuevos, impecables. Dichos libros fueron puestos a disposición de un buen número de tintinólogos que los supieron valorar y quisieron adquirirlos.

Una anécdota ciertamente curiosa y estimulante nos la encontramos a la hora de comprar la colección de un chico llamado Xavier Ramón, el cual, habiendo tenido un aparatoso accidente de tráfico hacía unos años, estando hospitalizado en varias ocasiones para ser intervenido quirúrgicamente, se aficionó a la lectura de los libros de Tintín y, cuando consiguió recuperarse y ser dado de alta sanitariamente, empezó a comprar distintos objetos y figuras coleccionables.

Explicaré antes que nosotros, en “Cantonet, el racó tintinaire”, al disponer de taller de imprenta propio, en paralelo confeccionábamos distintos elementos de regalo para los clientes que nos hacían un consumo superior a unas cuantas decenas de euros. Uno de esos elementos era un sobre kraff de salario con el contenido de tres posavasos tintinescos, cuyas imágenes las conseguíamos de los diferentes calendarios que año tras año se editaban con imágenes de Tintín.

Volviendo a Xavier Ramón, la colección que llegó a tener fue considerable y, por aquellos giros que te da la vida de forma desprevenida e inesperada, se tuvo que deshacer de ella. Contactó con nosotros, le peritamos la colección y le hicimos una propuesta, honesta y mesurada como siempre, la cual aceptó.

El día que fuimos a su casa para embalar y recoger todo lo pactado, nos encontramos con la sorpresa de que había dos cuadros que no se habían incluido en el inventario, dado que Xavier se negaba a venderlos.

Se trataba de dos cuadros cuya imagen contenía el enmarcado de 12 posavasos tintinescos cada uno, conseguidos mediante regalos nuestros, y que sencillamente no quería desprenderse de ellos como recuerdo de nuestra relación. Evidentemente agradecimos su afecto hacia nosotros y desestimamos hacer cualquier propuesta para ser adquiridos.

LEGADO GRÁFICO DE EDITORIAL JUVENTUD

Bien es verdad que, algunas veces, el adquirir según que colecciones o fondos documentales y gráficos sobre la obra de Hergé no se resume con un intercambio crematístico. En nuestro caso también se da la posibilidad de ser gratificados, reconocidos y honrados con regalos o con donaciones tintinescas.

Este es el caso del legado gráfico que nos fue ofrecido por parte de los responsables de Editorial Juventud.

"Abrí la primera caja y, al ver su contenido, le dije a M.ª Carmen: No hace falta abrir las otras. Vamos a cargar todas las cajas al coche y cuando estemos en casa ya abriremos el resto para descubrir los tesoros gráficos que se esconden en ellas"

Un buen día, recibo una llamada de Lluis Zendrera en la que me informaba del cambio de sede de la editorial, la cual regenta, y delante de un buen volumen de cajas repletas de material gráfico de todo lo históricamente editado en la editorial, habían pensado en nosotros y en el buen uso que le daríamos a dicho material antes de ser destruido y dispuesto para su reciclaje.

Dada la buena voluntad de los responsables de Editorial Juventud, quedamos que en un par de días estaríamos en sus dependencias para recoger todo ese compendio gráfico. Me acerqué a sus dependencias con M.ª Carmen y al llegar nos atendió Mar Zendrera. Nos acompañó accediendo por las escaleras al primer piso del recinto editorial y, llegados al recodo de un pasillo, nos señaló con la mano todas las cajas que nos habían preparado expresamente para nosotros.

En ese momento M.ª Carmen y yo nos quedamos solos, ya que Mar se fue para poder atender otros menesteres. Abrí la primera caja y, al ver su contenido, le dije a M.ª Carmen: No hace falta abrir las otras. Vamos a cargar todas las cajas al coche y cuando estemos en casa ya abriremos el resto para descubrir los tesoros gráficos que se esconden en ellas.

El traslado hasta nuestro domicilio fue inquietante e ilusionante, dado que no sabíamos el contenido exacto de dichas cajas y que, como mucho, nos podíamos hacer una idea al haber visionado el contenido más superficial de la caja que abrí en la sede de la editorial.

Llegados con el coche a destino, descargamos todo el material donado por Lluís y Ana, pasando a descubrir el contenido de las mismas.

"Dado que el legado hecho por Editorial Juventud era sin ningún compromiso de compra por nuestra parte, les prometimos a sus antiguos propietarios el buen uso de los mismos, con el propósito de hacer felices a más de un tintinófilo"

Claro, el lector entenderá que habiendo sidom como lo fuimos, profesionales de las Artes Gráficas, el acceder al contenido de dichas cajas provocó que nuestros ojos y nuestra boca se transformaran a imagen y semejanza del careto del tótem del Caballero Francisco de Hadoque, encontrado en la isla donde desembarcaron los componentes de la tripulación del Sirius en busca del tesoro de Rackham el Rojo. Caja tras caja, vaciándolas y disponiendo su contenido encima de mesas preparadas a tal efecto.

Estamos hablando de libros, cartelería de los años 60-70 del siglo pasado, proyectos publicitarios, fotolitos con los que insolar las planchas de impresión pertenecientes a las portadas de los libros en distintos idiomas, grabados termográficos para imprimir los lomos de tela en estampación dorada, etc., etc. Artículos coleccionables para los amantes de la edición, muy apetecibles por su carácter exclusivo.

Dado que el legado hecho por Editorial Juventud era sin ningún compromiso de compra por nuestra parte, les prometimos a sus antiguos propietarios el buen uso de los mismos, con el propósito de hacer felices a más de un tintinófilo. Así lo hicimos, y prueba de ello fue el regalo que donamos a Toni Costa, creador del libro Diccionario de Tintín, que no fue otra cosa que los fotolitos en cuatricromía con los que se imprimió la portada de su libro. Regalo personal nuestro que me consta fue de su agrado.

Y ese hecho se repitió en varias ocasiones a distintos tintinólogos. A Pedro Rey (Cónsul de Syldavia en Galicia) los fotolitos del libro de Tintín en el el Tibet en gallego, y a Clelia Antuña (Cónsul de Syldavia en Asturias) los fotolitos de la portada de Stock de Coque en asturiano, etc.

ALBACEA DE UNA COLECCIÓN TINTINESCA

Son muchos los tintinólogos que, con el tiempo, nos han manifestado su interés a que sean sus herederos los que se dirijan a nosotros en su nombre, el día que el destino decida poner fin a su vida terrenal habiéndose ganado un buen cielo. Y todo ello para poder dar salida a sus tesoros tintinescos más queridos.

Evidentemente, todos ellos con la mejor intención del mundo de poder facilitar a sus seres más queridos el deshacerse y liquidar colecciones de un nivel tan alto que acostumbran a convertirse en un problemón de los gordos para quien las recibe como herencia.

Todo ello de palabra está muy bien, aunque las palabras se las puede llevar el viento y luego los herederos decidir por su cuenta el destino de lo recibido tras el fallecimiento de su querido familiar.

"Esperando seguir siendo merecedor del crédito tintinesco explicado, caminaremos por las celdas de este enjambre hergeniano"

Pero también te puedes encontrar, como así nos pasó, que el propietario de una colección decida visitarnos, donarnos un inventario de su colección tintinesca y, en presencia de su familiar más directo, el cual sería el beneficiario legítimo de dicha colección en caso de su fallecimiento, declararme verbalmente “albacea” de la misma, en presencia y el beneplácito del familiar suscitado.

Eso supone sencillamente por nuestra parte el haber ofrecido tras muchos años de bagaje tintinesco, la suficiente confianza al propietario de la colección como para depositar el honor y la responsabilidad de ser nombrado “administrador y liquidador” de la misma, en favor del familiar nombrado como legítimo heredero. ¡Larga vida al propietario!

Seguro que me he dejado muchas más colecciones por comentar adquiridas por Cantonet, pero esperando seguir siendo merecedor del crédito tintinesco explicado, caminaremos por las celdas de este enjambre hergeniano, con la esperanza de saber que por suerte… siempre nos quedará Tintín.

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