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De Victoria Kent a María Zambrano: un libro recupera las voces de las escritoras exiliadas

De Victoria Kent a María Zambrano: un libro recupera las voces de las escritoras exiliadas

En un ejercicio de reconstrucción de la memoria histórica colectiva, Voces de escritoras olvidadas: Antología de la guerra civil española y del exilio recupera la voz de un grupo de autoras que vivieron y narraron en primera persona el dolor de la Guerra Civil Española (1936-1939) y del exilio.

Intelectuales y escritoras como Victoria Kent, María Zambrano, Concha Méndez, María Teresa León o Silvia Mistral encontraron en las letras un refugio y una herramienta para lidiar con el dolor de la guerra, el desarraigo, la nostalgia o la esperanza de regresar. Sus desgarradores relatos se pueden encontrar en esta obra, que publica Guillermo Escolar Editor y que supone un nuevo acercamiento a este periodo histórico desde la visión de las exiliadas, olvidadas y silenciadas durante años. La antología, dirigida y editada por las profesoras de la Universidad Complutense de Madrid Carmen Mejía y María Jesús Piñeiro, contiene las biografías de las escritoras y sus textos más destacados.

Entre los fragmentos se encuentran las reflexiones y vivencias del exilio de la abogada y política Victoria Kent (1892-1987), la primera mujer en ingresar en el Colegio de Abogados de Madrid y en ejercer como abogada ante un tribunal militar, que introdujo reformas revolucionarias en el sistema penitenciario. También destacan las crónicas periodísticas de la escritora, dramaturga y periodista Mercedes Pinto (1883-1976), exiliada en Uruguay, donde en 1926 publicó la novela Él, que inspiró la película de Luis Buñuel con el mismo nombre. En la antología caben, también, los textos periodísticos de Cecilia G de Builarte (1915-1989), periodista y escritora muy activa en la vida política, corresponsal de guerra de la CNT y de las Juventudes Libertarias en los Frentes Norte durante la Guerra Civil. Además, abundan los textos autobiográficos de gran valor testimonial y documental, como el fragmento de Memorias de la melancolía, de María Teresa León (1903-1988), que puso voz a la nostalgia y melancolía de toda una generación.

La escritora y periodista Luisa Carnés (1905-1964) y la catalana Aurora Bertana (1892-1974) también integran la selección de autoras que formaron parte de la literatura del exilio con sus memorias. Asimismo, Europa Fugitiva: Treinta estampas de la guerra de la escritora, periodista y militante comunista María Enciso (1908-1949) es uno de los testimonios más dramáticos y conmovedores de las consecuencias de la guerra, que sin embargo apenas puede encontrarse en España.

La antología también recoge fragmentos del diario de Silvia Mistral (1914-2004) en el que relata sus últimos días en una Barcelona bombardeada, su partida a Francia, la estancia en refugios para mujeres y el traslado en el carguero Ipanema hasta México. O del dietario existencial Penal de Ocaña, de María Josefa Canellada (1912-1995), una crónica histórica de 1936-37 que quedó finalista del premio Café Gijón en 1954 y que llegó a ser comparada con La peste, de Albert Camus, pero que no pasó la censura.

También aparecen las cartas y anotaciones de María Luisa Elío (1926-2009), exiliada en México, donde participó de la vida cultural con compañeros como Gabriel García Márquez, quien le dedicó su famosa novela Cien años de soledad. La antología incluye la vida y textos de poetas como Concha Méndez (1898-1986), una de las voces femeninas más importantes de la Generación del 27, íntima de Maruja Mallo y amiga de Luis Cernuda, Rafael Alberti o Federico García Lorca. O de otra «sinsombrero», Ernestina de Champourcin (1905-1999), poeta de la Generación del 27 que compartió tertulias y eventos culturales con Zenobia Camprubí o Juan Ramon Jiménez.

En representación de la creación en forma de novela, aparece la polifacética Isabel Oyarzábal Smith (1878-1974), pensadora vanguardista que reflejó el papel de la mujer en la sociedad de la II República, escribiendo sobre el sufragio femenino, el embarazo o el aborto. Otra revolucionaria de la época fue la escritora, periodista y editora Concha Castroviejo (1910-1995), quien defendió la coeducación y el divorcio. Junto a ellas completan la lista de escritoras en el exilio Mercè Rodoreda (1908-1983), la voz femenina por antonomasia del exilio catalán, y Mariví Villaverde (1922-2017), una de las principales representantes del exilio gallego.

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