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Dellafuente: de Granada para toda la vida, como Lorca

Dellafuente: de Granada para toda la vida, como Lorca

«Me llaman Dellafuente o El Chino. Soy del barrio Corea, en Armilla, a las afueras de Granada. Aquí vivo con mi mujer. ¿Estudios? Pocos. De automoción. Y empecé un grado de audiovisual en que suspendía por las faltas. He trabajado arreglando motos, en el mercadillo y en la tienda de armarios de mi padre. Mi madre, que es brasileña, siempre me ha dicho que somos de clase baja porque la clase media no existe. Un mileurista no puede ser clase media jamás; eso es lo que te hacen creer para que no pienses que eres pobre, un pobre con recursos».

Así se describe Pablo, el popular artista granadino de música urbana que, a pesar de no ser partidario de llevar una vida de continua exposición en medios, cada vez que anuncia un concierto en algún lugar de España termina colgando el sold out en horas. Definirle musicalmente es un riesgo difícil de asumir: ha rechazado directamente ser rapero —y afirma no querer serlo—, a su vez que critica el hecho de que la mayoría de nueva música actual se encasille dentro del trap por utilizar programas de edición de voz como el Autotune. Sin embargo, se siente más próximo al reguetón y acepta su gran influencia del flamenco debido a sus raíces andaluzas. Asimismo, en su anterior proyecto Ep.01-Causa —y bajo el pseudónimo de Taifa Yallah y un sello propio llamado Santa Catalina— se estrenó con el rock, quizá más próximo al vanguardista Omega de Enrique Morente o La ley innata de Extremoduro.

De lo que no podemos dudar es de que ha creado un universo propio bajo lo que él ha denominado (de cachondeo, dice) en sus redes sociales como «música folklórica atemporal», donde convergen diversos temas como la fraternidad hacia la familia y amigos, el amor desde un punto de vista bastante tradicional, la pobreza —junto al proceso de ascensión de clase social— y la reivindicación de la cultura popular española (sobre todo andaluza). Esto último lo encontramos presente a través de diversos homenajes en sus canciones, especialmente a cantaores flamencos (a Juan Moneo «El Torta» en «Dile», a Tijeritas en «Tu pa’ mí», a Manzanita en «Gitana», a Parrita en «Te acuerdas» y a Ray Heredia en uno de sus trabajos más recientes, «Nubes»).

"Aunque en alguna entrevista ha reconocido tener nula vocación por la lectura, demuestra un fuerte interés por la figura de Lorca"

El escenario principal de sus letras es la periferia de Granada, acompañado en muchas ocasiones de Maka, cantaor de flamenco fusión del barrio del Almanjáyar, con quien colabora frecuentemente. Aunque en alguna entrevista ha reconocido tener nula vocación por la lectura, demuestra un fuerte interés por la figura de Lorca, fruto de la herencia cultural granadina y en especial del festival de música «Lorca y Granada en los Jardines del Generalife», que se celebra cada verano en la ciudad andaluza. Reconoce al poeta del 27 como un «mártir» y, tal y como han hecho algunos artistas de flamenco a los que reivindica, también ha llevado a la música alguno de sus poemas: su canción «Jaleo» resulta ser una adaptación del lorquiano «Romance de la luna» del Romancero gitano y la letra popular «Anda Jaleo», que el poeta recogió para grabarla con la voz de La Argentinita en 1931, y que terminó convirtiéndose en una de las canciones de folclore más conocidas del bando republicano durante la guerra civil.

Este asunto nos traslada directamente a la reflexión sobre la presencia del compromiso político en sus letras; aunque el artista se reconoce ajeno a la política porque la asocia con las élites, en muchas ocasiones sí encontramos una denuncia social en su obra; este es el caso de una segunda versión de la canción, «Jaleo Gatillo», donde combina el estribillo con una letra propia en la que denuncia la injusticia que supone encarcelar a personas cuyos delitos ha llevado a cometer la pobreza («Paz para todos los presos que están por algo leve / por buscarse habichuelas, por ganarse unos cheles»).

"Dellafuente también se acerca a la figura del poeta granadino (esta vez de forma más o menos irónica) en su canción «Rancio»,"

Dellafuente también se acerca a la figura del poeta granadino (esta vez de forma más o menos irónica) en su canción «Rancio», inciando la canción con la frase «Cojo letras populares para hacer temas populares; Federico García Lorca era mi primo, yo le llamo Fede»). Otro caso es el del tema «Cookin Macarrones», donde remarca que es «de Granada para toda la vida, como Lorca». Además, presenta su «Nana del pordiosero» en Youtube con la famosa foto del poeta en su expediente universitario, junto a la firma como alumno que se conserva. Posiblemente el título haga referencia a su «Nana de Sevilla» (llevada a la música de nuevo de la mano de La Argentinita), puesto que en ambas letras encontramos un retrato de las clases bajas de la sociedad.

Recientemente, Red Bull produjo un documental sobre la figura de este peculiar artista, donde él mismo muestra sus proyectos futuros; entre ellos, una adaptación del poema lorquiano «Ay, voz secreta del amor oscuro», junto al artista flamenco Raimundo Amador, que ya fue musicalizado por Miguel Poveda en su disco Enlorquecido. Durante el documental, grabado en Granada, vemos como el artista, junto a sus compañeros Antonio Narváez y Moneo (sobrino de Juan Moneo) ponen flores a un retrato del poeta en el estudio donde trabajan, en el que también se encuentra colgado un póster de la película Lunas de Nueva York y luna grande, un tango por García Lorca, que recoge la influencia del autor en otros artistas posteriores.

"Tal vez ahí resida su éxito: en esa capacidad de representación de lo cotidiano, en esa comunicación sin barreras ausente de pedantería"

Pero no sólo es Lorca el único poeta al que Dellafuente pretende revivir en sus letras; curiosamente, en su disco Ep.01-Causa, mencionado anteriormente, adapta unos versos del poeta —también granadino— Javier Egea («Ahora llegas, me entregas un corazón de agua / y te sorprende el tacto reseco de mi espalda / y descubres tu piel como si fuera un yermo / desnuda ante un desierto / se rompe el amor como un recibo viejo»). Egea es uno de los grandes poetas olvidados de la poesía española de los ochenta, y estos versos forman parte de su poemario Paseo de los Tristes, que para muchos estudiosos es la obra que culmina lo que el propio poeta concebía como la poesía de La otra sentimentalidad, corriente que propuso junto a Álvaro Salvador y Luis García Montero, y que posteriormente se diluyó en la llamada «poesía de la experiencia». Podríamos decir que este poemario abarca unos temas que conjugan en parte con la música de Dellafuente, mezclando elementos intimistas con elementos sociales de costumbres —y enmarcados por el paisaje urbano de la ciudad de Granada—.

Javier Egea

A pesar de habernos dado indicios de proyectos futuros, Dellafuente —a sus 28 años de edad— ha perseguido la idea de «asesinarse como artista» en su último disco Descanso En Poder, en el que colabora desde con el coro de la Orquesta Ciudad de Granada hasta con el cantante de reguetón puertorriqueño Ñejo. No sabemos qué giro dará su música tras experimentar con distintos estilos y haber roto un poco más las fronteras entre los géneros musicales y buscar la unión de diferentes culturas utilizando un lenguaje sencillo (plagado además de léxico procedente del caló) y alejado de cualquier tipo de intelectualismo. Tal vez ahí resida su éxito: en esa capacidad de representación de lo cotidiano, en esa comunicación sin barreras ausente de pedantería, en el poder transmitir una cultura e identidad mediante música asumible por la industria discográfica. En definitiva, ponerle voz a la periferia consiguiendo un sonido de «calle» aun habiendo sido gestado en un estudio profesional. Ya lo aclaró en su canción «13/18»: «Lo mismo me escuchan pijas que en centros de menores». De Graná pal mundo, Dellafuente.

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