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El ángel de Budapest

«Diplomáticos que salvaron vidas» es el título de la tercera conferencia del ciclo Madrid tiene Historia, cuyos ponentes fueron Isabel San Sebastián e Inocencio Arias. Se celebró en dos salas de la Casa Sefarad que se habilitaron para acoger tanto público, y Antonio Pérez Henares, director del ciclo, destacó «que no hay en Madrid un sitio más adecuado para tratar el tema de la conferencia que esta Casa Sefarad, que representa el punto de encuentro y fomento de la amistad entre la sociedad española y la comunidad judía, entre cuyos fines se encuentra el de profundizar en el legado de la cultura sefardí”. Pérez Henares destacó la idoneidad de los ponentes: “son los más adecuados para hablar sobre Ángel Sanz Briz, el diplomático español que salvó a miles de judíos de los campos de exterminio nazi”. Isabel San Sebastián es autora del libro Lo último que verán tus ojos (Plaza & Janés), obra en la que el protagonista es el «Ángel de Budapest», como se conoció al diplomático.

Inocencio Arias, diplomático que ocupó los más altos cargos como representante de España, comienza su intervención repasando el terrible acontecimiento que fue el Holocausto judío, perpetrado por los nazis en los años cuarenta del pasado siglo, que provocó el genocidio de seis millones de seres humanos. Recorre la iconografía del teatro y el cine sobre los personajes que tuvieron el valor de salvar judíos de su destino final a manos de los nazis. Lamenta que la única película que cuenta lo ocurrido en la embajada española de Budapest le atribuya el mérito al italiano Giorgio Perlasca, colaborador de Ángel Sanz Briz, cuando los méritos le corresponden al diplomático español. En aquellos años era impensable que un subalterno del gobierno de Franco se involucrase en la salvación de miles de judíos. En una primera oleada, Sanz Briz salvó más de treinta y tres mil, y en una segunda entre siete y ocho mil judíos. Para la pregunta de cómo pudo lograrlo solo hay una respuesta: con la valentía y el ingenio de un hombre al que su conciencia le obligó a actuar en ayuda de tantos seres humanos.

"España se convirtió en un país de paso y acogida, dejando claro que no era antisemita. Arias opina que el Gobierno no permitió acoger más judíos posiblemente por la gran penuria del país"

Isabel San Sebastián explica que Ángel Sanz Briz, encargado de negocios en la embajada de España en Budapest, toma conciencia y actúa. Lo primero que hizo fue lograr que el gobierno de Hungría permitiese la expedición, por parte de España, de trescientos pasaportes para judíos sefarditas de origen español, basándose en una ley de 1924. Con esos trescientos números, y añadiendo letras a cada uno de ellos, multiplicó por más de cien los permisos, incluso creó el pasaporte familiar y la carta de protección. Los judíos con pasaporte español salieron de Hungría, y España se convirtió en un país de paso y acogida, dejando claro que no era antisemita. Arias opina que el Gobierno no permitió acoger más judíos posiblemente por la gran penuria del país.

Sanz Briz de joven, de la web de ABC.

Cuando se tuvo conocimiento del auxilio que Sanz Briz estaba llevando a cabo a la comunidad judía, el ámbito internacional de la diplomacia se volcó expresando su reconocimiento con testimonios valientes, empezando por Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Sanz Briz agradeció el reconocimiento y lamentó que su socorro no llegase a todos aquellos judíos sefarditas que podían haberse beneficiado, al no estar enterados de la oportunidad que la embajada de España les brindaba y no realizar los trámites oportunos. El mayor reconocimiento para España llegó cuando el Congreso Mundial Judío, celebrado en el año 1944 en Atlanta, envió una carta de agradecimiento al gobierno de España por la gran labor de los diplomáticos.

"Ángel Sanz Briz tuvo que hacerse cargo de la legación cuando el gobierno de Hungría expulsa al embajador español, permaneciendo en Budapest socorriendo a los judíos, hasta que las tropas soviéticas llegan a las puertas de la ciudad"

Isabel San Sebastián retoma su intervención remarcando que, con este acto, se rescata un hecho muy importante que permite la reivindicación histórica de personas que permanecían en el anonimato. Ángel Sanz Briz, al tener conocimiento de los horrores que estaban pasando en Budapest, empieza a ocultar judíos en los sótanos y buhardillas de la legación española. Cuando no le queda sitio para más refugiados, decide alquilar pisos en los que pone en la fachada la bandera de España, lo que los convierte en pisos con soberanía española. Incluso llega a alojar judíos en su casa. Cuando no tiene fondos de la embajada, utiliza su propio dinero para pagar el alquiler, comprar víveres y pagar sobornos a policías y funcionarios húngaros, al objeto de que protejan los pisos, evitando que las patrullas nazis accedan a las supuestas casas consulares.

Hoja de una de las listas de personas protegidas, obtenida de la web de la Casa Sefarad. #LaListaSanzBriz

Ángel Sanz Briz tuvo que hacerse cargo de la legación cuando el gobierno de Hungría expulsa al embajador español, permaneciendo en Budapest, socorriendo a los judíos hasta que las tropas soviéticas llegan a las puertas de la ciudad, momento en que el ministro de asuntos exteriores, Gómez Jordana, le ordena evacuar la embajada y dirigirse a Suiza. Al llegar a Berna, lo primero que hace es enviar a Madrid la lista de los judíos que forman el último contingente que sale de Budapest. Antes de abandonar la capital húngara se ocupó de que su ayudante, Perlases, coordinase la salida de la segunda oleada. Giorgio Parlases, en un acto desleal, intentó atribuirse todo el mérito del socorro de los judíos.

"Ariel Sharón, primer ministro israelí, llegó a decir, refiriéndose a Briz: España es ingrata con sus héroes"

Arias confirma que Sainz Briz actuó en todo momento según le dictó su conciencia, dando toda la información posible, como hicieron otros muchos diplomáticos al gobierno de España, de la barbarie de los nazis en los campos de exterminio.

Isabel San Sebastián proyecta imágenes de diversos documentos expedidos por Sanz Briz, haciendo mención expresa de los nombres de otros muchos responsables españoles de legaciones que pusieron su valor y coraje para salvar a judíos de los campos de exterminio. Después de 1944, Ángel Sanz Briz tuvo una larga carrera diplomática, aunque murió en el anonimato. En los años ochenta Israel reconoce a Ángel Sanz Briz como «justo entre los justos de la humanidad». Ariel Sharón, primer ministro israelí, llegó a decir, refiriéndose a Briz: “España es ingrata con sus héroes”.

Sanz Briz de mayor, de la web de El Español.

En el coloquio entre ambos ponentes cuentan cómo era el Madrid de la época de la II Guerra Mundial, en un ambiente en el que los espías  de los dos bandos se movían como pez en el agua. Ponen de manifiesto que hubo diplomáticos españoles que se ocuparon de adoptar niños judíos, destacando el caso del consulado de Atenas, que se encargaba de custodiar los bienes incautados a los judíos, para devolvérselos pasada la guerra.

El Centro Sefarad, cuenta su portavoz, ha lanzado el pasado 28 de septiembre, día del nacimiento de Sanz Briz, una campaña para la difusión de las listas de las miles de personas salvadas por el Ángel de Budapest. Aún no ha pasado un mes y ya reciben a diario correos de todo el mundo en donde reconocen los nombres de sus familiares en las listas de los judíos salvados. En unos meses esperan poder compartir las historias de muchas personas y familias que sobrevivieron al Holocausto gracias a este diplomático español.

La cuarta conferencia del ciclo «Madrid tiene Historia» fue el día 12 de noviembre en la Casa la Villa, en la que Juan Eslava Galán habló sobre la «Vida cotidiana en el Madrid de los Austrias en el Siglo de Oro».

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Olga Luján
Olga Luján
2 meses hace

Fantástica crónica Ramón!!!

Blanca
2 meses hace

Dios tenga en su gloria a Sanz Britz por su gran compasión y valentía. Hay mucho héroes que pasan sin gloria y son reconocidos muchos después. Una historia conmovedora y humana en una época tan difícil como aquella.