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El curioso caso de Arturito, el niño mísero de Alsina

El curioso caso de Arturito, el niño mísero de Alsina

Si Elvira Lindo concibió a Manolito Gafotas para un serial radiofónico, Carlos Alsina ha creado a Arturito, su niño mísero: una criatura redicha, disparatada y a su manera tierna que, a partir de las diez de la mañana, sale de su escondite bajo la mesa del estudio del programa Más de uno para liarle al presentador su magacín matutino en Onda Cero.

"¿De dónde salió Arturito, ese mocoso con overol y flequillo? ¿Qué hace en uno de los programas más influyentes de la radio en España?"

A mitad de camino entre un Oliver Twist castizo y un secundario de Woody Allen en Alcobendas, Arturito, este ser de biografía folletinesca, demuestra que la radio escribe. Es en sí mismo una obra de arte bípeda, una criatura exasperante cuya voz induce por sí sola a la risa. ¿Pero qué más? ¿Quién es? ¿Cuál es su nombre completo? En realidad, sabemos poco: que es un niño sin un duro, que vive con once hermanos en una corrala, que llora cada vez que tiene ocasión y que se permite llamar a su jefe con motes extravagantes (Carlissss o Carlinguisss), cuando no le cambia el nombre a él y a sus colaboradores.

¿De dónde salió Arturito, ese mocoso con overol y flequillo? ¿Qué hace en uno de los programas más influyentes de la radio en España? Y todavía más, ¿cómo ha podido protagonizar una entrevista-perfil en un medio especializado en cultura como éste? No hay respuesta única a estos asuntos. Pero si la Tía Julia de Mario Vargas Llosa existió, ¿cómo no iba a hacerlo una criatura quejumbrosa como él?

II

Arturito García López vio luz en la temporada 2018-2019 del programa Más de uno. Surgió como uno más de los personajes de La novela de las doce, un drama radiofónico creado por Carlos Alsina y que parodiaba las historias de la época dorada de los seriales, allá por los años cincuenta y sesenta del siglo XX.

En semejante reparto de madres coraje y padrastros estrambóticos elegidos para la radionovela no podía faltar “un niño mísero y desamparado”. Así lo explica a Zenda Jorge Abad, quien junto a Borja Fernández Sedano, Diego Fortea y Carlos Zúmer, conforma el equipo de redactores que trabaja junto a Carlos Alsina en la factoría radiofónica de la que salió Arturito hace ya dos años.

"Pasó el confinamiento en una finca en Brunete, en la casa imaginada de José Ramón de la Morena, trabajando de pastor"

“El guionista de la novela (que era el propio Alsina) lo imaginó como un niño huérfano, el mayor de tropecientos hermanos, que vivían en una buhardilla de un barrio popular de entonces, creo recordar que Lavapiés, y que se ganaba la vida haciendo cualquier clase de trabajo que estuviera a su alcance”. Como apunte biográfico, el comentario de Jorge Abad es poco específico. Así que toca tirar del hilo para hacerse una idea más elaborada.

“La particularidad de este niño —amplía— es que, a pesar de que tenía 11 ó 12 años, era tremendamente redicho, lo que le aportaba un punto muy cómico. Y por supuesto, a la mínima se echaba a llorar por lo cruel de su existencia”. La criatura se robó el show como si de un secundario de Ignacio Martínez de Pisón se tratara, hasta tal punto que adquirió entidad propia. Al terminar el serial radiofónico, Arturito siguió siendo un niño mísero y redicho, pero ya no dentro de una ficción, sino en su nuevo papel de becario del programa. Durante unos meses intervino en el tramo final.

“Le imaginamos aventuras muy locas y absurdas (por ejemplo, pasó el confinamiento en una finca en Brunete, en la casa imaginada de José Ramón de la Morena, trabajando de pastor; luego le enviamos a un internado, del que se escapó), y notamos cada vez más que a la audiencia le divertía, y que el personaje había calado mucho, porque recibíamos un montón de mensajes opinando sobre él, dándole ánimos, postulándose para adoptarle…”.

"A día de hoy, el niño mísero puede presumir de audiencia y seguidores. Y aunque en ocasiones se le va la olla, no se le han subido los humos"

Que funcione así de bien un personaje ficticio en la radio es oro, defiende Jorge Abad en respuesta al cuestionario que Zenda propuso antes de entrevistar al niño mísero. “Con el comienzo de esta temporada decidimos dar un paso más e incluir a Arturito como uno más en la hora de los cómicos, que es una de las secciones bandera del programa”. Mal no le ha ido desde entonces.

A día de hoy, el niño mísero puede presumir de audiencia y seguidores. Y aunque en ocasiones se le va la olla, no se le han subido los humos, entre otras cosas porque no tiene espacio: vive hacinado con su familia o bajo el escritorio del estudio. Pero nada de esto resulta suficiente para despejar la incógnita de un personaje que pretende destronar al Palomo Linares que hizo de maletilla o al mismísimo Marcelino de Pan y vino.

III

Otoño del año 2020. La pandemia del Coronavirus ha confinado a una buena parte de la Comunidad de Madrid. Sin un salvoconducto es imposible cruzar hacia San Sebastián de los Reyes, zona norte de la ciudad que aloja los estudios de Onda Cero en los que trabaja Arturito. Ante la insistencia de Zenda para conseguir una exclusiva sobre el personaje, el guionista Borja Fernández Sedano ha tenido a bien contestar, casi como un médium, en nombre del niño mísero.

Nadie se imagina que Patrick Bateman, Julien Sorel o el capitán Ahab concediesen una entrevista, pero Arturito no le hace ascos a ninguna cabecera. Le pueden sus delirios de grandeza. Tiene tanta picaresca como descaro y la verdad es que, siendo mísero, cualquier cosa es ganancia. Redicho, lo que se dice redicho, es. ¿Para qué negarlo? Una cosa sí tiene: a diferencia de otros personajes de ficción, Arturito sí da titulares.

—¿Nos ayuda a componer una biografía suya?

"Vivo con mis 11 hermanos en una corrala muy cerca de la calle Buenavista en Lavapiés, soy el mediano de todos"

Mi nombre es Arturito García López, tengo 10 años más o menos, depende de con quién esté, a veces digo que tengo 11, pero en realidad creo que tengo 7, o eso calculo ahora por la fecha escrita en el cestito de mimbre donde me dejaron siendo un bebé, caí en una familia muy pobre y desdichada, siempre seré mísero. Vivo con mis 11 hermanos en una corrala muy cerca de la calle Buenavista en Lavapiés, soy el mediano de todos.

—¿Cómo pasó de actor secundario en una radionovela a tener un espacio en el programa Más de uno, de Carlos Alsina?

—Desde pequeño siempre supe que quería ser actor de radionovelas, y a eso me dedicaba antes de que alguien decidiese acabar con la exitosa emisión de La novela de las 12 y… Tras el fin de la radionovela el señor camisas me acogió, y por eso sigo trabajando para Más de uno como humorista de éxito a cambio de comida y cobijo debajo de su magnánima mesa —Arturito, mísero, dice algo de un off the record y luego pregunta, a bocajarro—: ¿Tienes chocolate o unas almendritas?

—A ver si nos organizamos de una vez… ¿Quién lo creó a usted?

—Alsina tiene una mente creativa en constante evolución, y en un momento epifánico creyó conveniente crear un personaje que en realidad se parece mucho a mí. Un niño mísero y con aires de grandeza, redicho en el verbo y con un toque de inocencia que sucumbió la sensibilidad de los radioescuchas.

Ya tiene 3.000 followers en Twitter. Lo de mísero funciona, ¿no?

"¿Quién no apoyaría a un pobre y desdichado niño mísero en su carrera al estrellato?"

—El éxito de la radionovela dio la posibilidad de modernizar mi figura con la exitosa cuenta de Twitter @ArturitoMisero que se acerca a esa cifra de followers que usted dice, y espero que después de esta entrevista siga creciendo. ¿Quién no apoyaría a un pobre y desdichado niño mísero en su carrera al estrellato haciéndose follower de la cuenta arriba descrita? ¿Eh, señorita hija de la española? ¿Quién?

Va camino de convertirse en un personaje mítico, como el Venancio Moretti de La Cultureta. ¿Cree que pueda resistir tanto éxito?

—Moretti es una entidad muy respetada hasta en la docta casa. Los “cultureters” rinden culto a Moretti, valga la redundancia, y por eso no puedo hacer valoraciones de alguien que es un alma mater del programa estrella (la cultureta) y además entre tú y yo… me da cosica mentar la figura de un detective cuya red quién sabe hasta dónde se extiende, es como un micelio de la cultura. Da miedete.

—Su ñoñeo es muy de los días que vivimos. ¿Es usted un hijo de su tiempo?

"¿Está usted insinuando que la sociedad en la que vivimos es pueril, endeble, completamente desnortada, y con la piel de mariposa?"

—¿Está usted insinuando que la sociedad en la que vivimos es pueril, endeble, completamente desnortada, y con la piel de mariposa? Pues la verdad, ahora que lo dices, no sé lo que es un adulto. Creo que nunca he visto uno.

—¿Sobreactúa, o es así de redicho?

—No sobreactúo, sólo cuando leo a escondidas guiones de las novelas que me llegan al zurroncito que tengo junto al enchufe del micrófono de Carlinguis.

—¿Cómo lo tratan los guionistas? Por lo que veo, no muy bien. Lo meten bajo la mesa del estudio.

—Los guionistas no me tratan mal, son muy majetes, a pesar de que me meten en la mesa tras mis intervenciones, sólo ellos me han enseñado cosas buenas, a fumar, a tener mis primeras salidas nocturnas de 18:00 a 21:00, a hacer chistes con gracejo y a beber quina Santa Catalina con responsabilidad. ¡Ah! Y a hablar mucho por mí mismo cuando en el guión pone “(Arturito sigue hablando…)”.

IV

Según cuenta el entrevistado, tanto él como la radionovela que lo hizo saltar a la fama fueron una “creación de Carlis” —así llama Arturito a Alsina, cuando no le dice «Sr. Camisas»—. Sin embargo, y eso se lo guarda el niño mísero, cuando el director del programa se queda sin tiempo, quien se encarga de su suerte es el equipo de guionistas integrado por Borja Fernández Sedano, Jorge Abad y Diego Fortea.

"Aunque Arturito no es una criatura de Roald Dahl, bastante entretienen sus impertinencias"

Así ha crecido Arturito, en modo Amadís de Gaula. A partir del momento en que pasa a ser un personaje de Más de uno y no de la radionovela, son los guionistas quienes asumen el control. “Una de las grandes ventajas que da el tener un personaje ficticio es que nadie puede meterse con él, porque es de mentira, y eso le da una gran libertad a la hora de decir las cosas”, explica Abad.  Arturito tiene una mayor libertad para decirle cosas a Alsina que nunca le diría un colaborador (llamarle por ejemplo «Señor Camisas» o «Carlis”), y puede que sea justamente por eso que triunfe, o al menos así ha sido hasta el cierre de este reportaje.

Encender el transistor es como acercarse al fuego: la reunión elemental de contar y escuchar. Y aunque Arturito no es una criatura de Roald Dahl, bastante entretienen sus impertinencias. Él es, en toda regla, una creación dramática típica de la radio, un ecosistema repleto de criaturas literarias: Orson Welles con su adaptación de La guerra de los mundos para la CBS; Anthony Burgess, que colaboró en no pocas ocasiones con la BBC, o Norman Corwin, el mayor creador de radio en los Estados Unidos. Y qué decir de las radionovelas de Vargas Llosa o los reportajes de Arturo Barea… Sin duda, lector: la radio escribe. Hasta un niño mísero y redicho puede comprobarlo.

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