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El Día D

Este libro, publicado por primera vez en 1984 y traducido ahora al español, cuenta con el testimonio de casi 350 combatientes que ofrecieron al autor sus vivencias en aquellos meses de batalla. Escrito 40 años después del Desembarco de Normandía, le permitió hacer muchas entrevistas a supervivientes de ambos bandos. Si pensamos que los testimonios son de la era preinternet, cobra aún más valor la investigación hecha a base de correspondencia con el autor, manuscritos de la época, cartas, diarios, investigación en bibliotecas, conversaciones reales que hacen muy ágil y precisa la lectura en la descripción de los meses previos, el Día D y posteriores. Un trabajo de antes con plena vigencia 37 años después.

Alemania tenía un potencial humano muy superior al de los aliados, y en las batallas libradas en África pudieron corroborarlo. Fueron los americanos quienes tomaron la determinación de realizar el desembarco pese a las negativas de Churchill y Brooke. Algunos historiadores comparten la idea de que Francia pudo haber sido invadida en 1943 si los norteamericanos hubieran impuesto su criterio. Pero en 1944 nada podría parar el desembarco, pese a las dudas sobre si Eisenhower sería el ideal para liderar esta inigualable campaña militar.

"Hitler no le permitió a Rommel desplegar las divisiones Panzer en la costa, y esto fue una de las claves para la victoria de los aliados"

En el lado británico Montgomery fue el artífice de la campaña, y su enérgico empeño en pulir el desembarco representó la esencia de toda la operación. De igual modo renovó con rapidez los lánguidos mandos militares británicos para que los jóvenes oficiales fueran más versátiles en las estrategias militares.

Estadounidenses y canadienses tuvieron más problemas para nombrar comandantes que pudieran estar a la altura, lo que se tradujo en miles de bajas el Día D.

En el verano de 1944, la aviación aliada bombardeaba las plantas alemanas de combustible. De haber seguido, Alemania habría sido derrotada a finales del 44.

Los trabajos de “despiste” de la inteligencia británica sirvieron para que Hitler no supiera cuándo ni dónde iban a desembarcar. Sin embargo, Hitler no le permitió a Rommel desplegar las divisiones Panzer en la costa, y esto fue una de las claves para la victoria de los aliados, que sumado a la lenta respuesta que dieron contra los aliados el Día D, les permitió progresar, aun con grandes bajas, a las líneas aliadas.

En el desembarco los norteamericanos sufrieron 4.649 bajas de los 55.000 hombres puestos en tierra; entre junio y julio fueron 100.000 bajas.

Caen fue un objetivo difícil para los ingleses, ante la resistencia ofrecida por los alemanes, y como consecuencia de su lentitud, falta de flexibilidad e iniciativa y falta de entendimiento entre los comandantes de las fuerzas acorazadas y de infantería, las bajas eran constantes y el ánimo de los aliados se iba mellando. Montgomery nunca reconocería la incapacidad del ejército británico para combatir a los alemanes, que en tierra siempre fueron superiores.

"Solo el Día D, los alemanes perdieron 2.360 oficiales y 94.000 soldados"

Las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword concentraron el desembarco para en los días posteriores librar batalla tras batalla en poblaciones como Villers-Bocade, Epsom, Caen, Cherburgo, Falaise o la península de Cotentin, que fueron objetivos por los que los ejércitos aliados derramaron mucha sangre. De hecho, la última esperanza alemana de ganar la guerra se esfumó después de Normandía, aun con mejor armamento que los aliados.

Solo el Día D, los alemanes perdieron 2.360 oficiales y 94.000 soldados.

Rommel defendió las líneas alemanas de manera ejemplar hasta que fue herido y posteriormente obligado a suicidarse para que no formara parte de las negociaciones en el final de la guerra. Ante la pésima situación en Normandía, Rommel no fue escuchado y el final que él temía se cumplió. Las tropas soviéticas entrarían en Berlín en abril de 1945.

La batalla de Normandía llegó a tener dos millones de soldados en apenas 160 kilómetros, soldados que en el campo de batalla morían aplastados por los carros de combate, sufrían atestados de piojos, ladillas, disentería, etc.

Después de la Operación Goodwood Eisenhower ya no pudo volver a confiar en Montgomery y se distanciaron.

En las últimas páginas del libro, Hastings analiza la “fatiga de combate” y cómo los aliados llevaban a estos hombres a los centros de agotamiento, mientras los alemanes ejecutaban a sus soldados.

Se analiza la superioridad aérea de los aliados, el invento del “Rino” para los Sherman, etc. Pero dejemos al lector que lo descubra.

Después del fallido atentado contra Hitler las tropas alemanas en Normandía vivieron una constante decadencia. Todo lo demás marcó la historia del mundo.

Hastings describe con tal detalle los hechos de la batalla de Normandía que se podría hacer una serie de televisión.

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Autor: Max Hastings. Título: Overlord: El Día D y la batalla de Normandía, 1944. Traductor: Hugo A. Cañete. Editorial: La Esfera de los Libros. Venta: Todostuslibros y Amazon.

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