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«Quizás vivir sea esto»: Los 14 ochomiles sin oxígeno de Jorge Egocheaga

«Quizás vivir sea esto»: Los 14 ochomiles sin oxígeno de Jorge Egocheaga

Este libro va a significar para el lector mucho más que hacer una simple lectura. Es un libro para releer, regalar a todos los conocidos, guardar y heredar, esencial en cualquier biblioteca de montaña, y yo diría que para aprender a vivir.

Jorge Egocheaga ha sintetizado en él sus vivencias durante los 12 años (2002-2014) en los que escaló los 14 ochomiles sin oxígeno y en estilo alpino, que viene a traducirse en que los ha hecho con el mínimo material y subiendo rápido. Jorge es uno de los mejores alpinistas que existen en el mundo, y quizá el menos conocido de todos. Ha sido la persona 33º en escalar los catorce, y su nombre no le suena salvo a algunos/as que estén en el mundillo de la montaña, y ni siquiera a todos.

Rechazó el premio al mejor deportista de Asturias, alegando que no era un deportista y que lo que hacía era una afición. Se define como un médico deportivo —también es pediatra, aunque solo ejerce cuando viaja a Asia o África en misiones humanitarias— que escala montañas cuando tiene tiempo libre, es decir, dejando de trabajar y de cobrar para integrarse en algún grupo de alpinistas o ir por libre.

"El 100% de los beneficios que recibe en concepto de derechos de autor los utiliza para crear becas de estudio"

Quizás vivir sea esto es el título que Jorge escogió para este libro, en el que recoge de forma concisa y directa, en catorce capítulos, las calamidades y alegrías de cada expedición, dejando a flor de piel pensamientos y sensaciones que nunca antes había expresado. Cada capítulo viene acompañado por una canción recomendada para escuchar durante la lectura, con Rosana, Aute, ZZ Top, Bob Dylan, Cohen o Amaral entre otros. Yo recomendaría leer el libro en catorce sesiones cortas, para reflexionar sobre cada una.

El 100% de los beneficios que recibe en concepto de derechos de autor los utiliza para crear becas de estudio, porque la cultura es lo que podrá salvar a estos menores. Jorge es una persona de pocas palabras —dice que el silencio es oro—, pero ha escrito este libro por los niños de Nepal, en la zona del Makalu, donde ya hay 10 niños y niñas becados para estudiar en Katmandú, menores huérfanos o con padres alcoholizados (principal problema en la zona). Un menor puede estudiar, interno, en un buen colegio privado de Katmandú —la enseñanza pública en el país está demasiado mal— por 500€ anuales, apenas 50€ mensuales.

Jorge huye de los “genios malos”, personas con vibraciones negativas, huye del tumulto, evita hablar y conocer personas, tampoco prejuzga ni juzga a nadie —que es lo que hacen siempre con él—, evita siquiera decir lo que siente, busca el anonimato, que no ha logrado, porque siempre que ha estado en altura jamás ha negado el socorro a nadie, porque cuando llega a Nepal o Pakistán las gentes del lugar lo adoran, porque “ir por libre” y no tener patrocinadores para subir montañas le ha causado muchas envidias.

Este libro se puede resumir en un puñado de términos o expresiones como son verdulería, la peor estirpe, soledad, vivir con lo mínimo (lo que llaman «corriente minimalista»), austeridad, sacrificio, esfuerzo, vileza, comercialización, micromundos, vorágine, ilusión, sueño, circo de la montaña, envidia, amistad, amor, pérdida, dolor, tristeza, tragedia.

"Ha estado entrenando sin comer durante varios días, ha hecho rutas de montaña con poca ropa para acostumbrarse el frío"

“Si quieres vivir, deberás desprenderte”, “me ametrallan a preguntas”, “envuelto en un deseo de desaparecer”, “35 días sin hablar con nadie”… Este libro es un ensayo sobre cómo gestionarlo y seguir viviendo en sociedad. Entretenido, con algo de humor y sarcasmo en algunas anécdotas y sobre todo relatando mucho dolor (episodios del Gasherbrum I y Makalu), sorprendente (Dhaulagiri), triste y enérgico. Es un libro escrito por un médico asturiano que también ha escalado los 14 ochomiles en sus vacaciones. Él prefiere ir a sufrir y poner el cuerpo al límite más extremo en vez de pasar quince días en Hawái. 

Egocheaga ha escalado con Iñaki Ochoa (Manaslu y Dhaulagiri) en el Shisha Pagma. Iñaki se volvió para casa por mal de amores, que no de altura. Iñaki muere en su ascenso al Annapurna en 2008, un mes antes de yo conocerlo en Avilés, y con Martín Ramos, todo corazón, ha escalado el Gasherbrum II, Annapurna, Makalu y Kangchenjunga. Pero no de forma gratuita o porque tenga una excelente aclimatación a la altura, sino porque Jorge ha dormido destapado y con las ventanas abiertas en pleno invierno en Valladolid o en los Alpes, ha estado entrenando sin comer durante varios días, ha hecho rutas de montaña con poca ropa para acostumbrarse el frío.

Jorge pierde a Nancy y Jose en el Gasherbrum I, conoce a Joëlle en 2006 en el Broad Peak y yo la conozco en el campo base del K2 en 2008. En el Dhaulagiri, sufre un accidente y se salva en la caída por suerte y por tesón y entrenamiento previo, caminando ida y vuelta durante dos noches en 10 metros (para no morir congelado). En 2010 muere Tolo en el Annapurna y Joëlle en 2011 en su ascenso al Makalu, pero mejor vivirlo en este libro, un libro que ahora Penguin edita y que se convertirá en un best seller, por su escritura franca, sincera, directa, real y de extremo sufrimiento interior.

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Autor: Jorge Egocheaga. Título: Quizás vivir sea esto. Editorial: Plaza Janés. Venta: Todostuslibros y Amazon

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