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El hermoso vencido

No hay mucho que decir. Él mismo lo acababa de cantar con pelos y señales:

If you are the dealer, I’m out of the game
If you are the healer, it means I’m broken and lame
If thine is the glory then mine must be the shame
You want it darker
We kill the flame

Magnified, sanctified, be thy holy name
Vilified, crucified, in the human frame
A million candles burning for the help that never came
You want it darker
Hineni, hineni
I’m ready, my lord

Primeros versos de I want it darker. Mejor con música.

El poeta, el escritor, el músico, ha acudido a su cita con la virgen iroquesa Catherine Tekakwitha, preparado para leerle sus versos a García Lorca, lo mismo le pide a Morente que le acompañe cantando. Había vuelto a fumar, había vuelto a regalarnos un puñado de canciones increíbles avisando de que se iba. Ha cumplido su palabra.

“Bienvenido seas tú, que me lees hoy. Bienvenido seas tú, que humillas mi corazón. Bienvenido seas tú, mi amado y amigo, que me pierdes para siempre en tu viaje hacia el fin”, escribió en su segunda novela en 1966. Ahora le toca a él ser uno de esos hermosos vencidos.

En su último encuentro con la prensa intentó confundirnos, como siempre. Se mostró preparado para morir y acabó asegurando que tenía intención de vivir para siempre. Puede que hoy haya conseguido las dos cosas. Gracias, Leonard, por todo.