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El sueño de Hipatia

Hipatia de Alejandría es una de esas mujeres que han sido olvidadas por la historia. Lo que sabemos de ella puede recogerse en dos o tres folios. Su muerte a manos de secuaces de Cirilo, patriarca de Alejandría, quien contaba con los parabolanos —hermandad caritativa para atender a los enfermos y enterrar a los muertos— para perseguir a los paganos, que le dieron muerte de forma horrenda.

En la Europa protestante, y de manera especial en el mundo anglosajón, se consideró la muerte de Hipatia como un crimen de la iglesia católica. Los anglosajones, como suele ser habitual, adjudicaron a sus adversarios religiosos ese crimen, que tuvo lugar mucho antes de que el anglicanismo se separase de Roma. Su figura, al menos en los círculos académicos, era mucho más conocida que en el mundo católico, donde interesadamente se la había cubierto con un manto de silencio.

En Inglaterra, a comienzos del siglo XVIII, John Toland publicó un panfleto anticatólico —con un largo título, como era muy habitual en las publicaciones de la época—: Hipatia o la historia de una de las mujeres más hermosas, virtuosas, cultas y distinguidas en todos los aspectos; que fue despedazada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo, la envidia y la crueldad de su arzobispo, común pero inmerecidamente llamado San Cirilo. Como respuesta, en 1721, Thomas Lewis publicó —también con un generoso título— La Historia de Hipatia, la imprudentísima maestra de Alejandría, asesinada y despedazada por el populacho, en defensa de San Cirilo y el clero alejandrino, de las calumnias del señor Toland.

"En sus páginas el lector encontrará una Alejandría, a caballo entre los siglos IV y V, donde Hipatia, su padre y algunas de sus amistades encarnan los ideales del mundo clásico"

Entre algunos de los ilustrados del siglo XVIII, caso de Voltaire, fue utilizada para fustigar a la iglesia católica, poniendo particular énfasis no tanto en sus méritos como astrónoma o matemática, sino en las terribles circunstancias en que se produjo su muerte. También le dedica una breve referencia Edward Gibbon en su famosa Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano. En el siglo XIX, el romanticismo encontró en la matemática alejandrina y su trágica muerte una fuente de inspiración, y dio lugar a diversas obras. Alguna de ellas verdaderamente disparatada, como la escrita por la condesa Diodata Saluzzo, quien sostenía que San Cirilo logró convertirla al cristianismo. Charles Leconte de Lisle le dedicó un poema, titulado Hipatia, donde la presenta como víctima de una época de cambios en que agonizaba el mundo clásico y empezaba a configurarse la Edad Media. Hipatia encarnaría la razón y San Cirilo sería un ejemplo de cerrilismo. A mediados de esa centuria Charles Kingsley le dedicó una novela, Hipatia de Alejandría (1853), en la que cobra protagonismo la figura del prefecto romano Orestes, enamorado de Hipatia, a la que presenta como una mujer que odia el cristianismo con tanta fuerza como San Cirilo la odia a ella. En el Londres de finales de aquel siglo se estrenaron varias obras con ella como protagonista, que tuvieron gran éxito.

Lo que sabemos de Hipatia es que era hija del matemático Teón —no está clara su fecha de nacimiento: 355 o 370—, que era astrónoma y matemática, que estuvo muy ligada a la cultura clásica, que vivió en Alejandría y que murió en el 415, salvajemente torturada.  Es la protagonista de El sueño de Hipatia, la novela que publiqué en 2010 y que ahora vuelve a reeditarse por HarperCollins Ibérica, en una edición revisada.

En sus páginas el lector encontrará una Alejandría, a caballo entre los siglos IV y V, donde Hipatia, su padre y algunas de sus amistades encarnan los ideales del mundo clásico, que empieza a ser denominado «pagano», ante los crecientes avances del cristianismo. Una Alejandría, iluminada por su faro —una de las Siete Maravillas del Mundo—, en la que, tras el edicto de Tesalónica, el mundo grecolatino y su cultura irán desapareciendo al imponerse las formas de vida ligadas al cristianismo. También con un cenobio, el de Xenobosquion, donde se buscará preservar algunos de los textos ahora perseguidos por no responder al contenido de los que serán Evangelios Canónicos.

"Por sus páginas, junto a Hipatia nos encontraremos con Cirilo y sus acólitos, con filósofos, médicos y matemáticos, compañeros de Teón, monjes del desierto, como Papías, o los temibles parabolanos"

La trama de El sueño de Hipatia se desarrolla en dos momentos diferentes: la Alejandría en que vivió Hipatia —finales del siglo IV y comienzos del V— y el final de los años cuarenta del pasado siglo XX, en que la criptógrafa Ann Crawford, el periodista Donald Burton y el profesor Alfred Best buscarán hacerse con uno de los códices de Xenobosquion que, en 1946, han encontrado casualmente unos campesinos.

La Alejandría que conoció Hipatia, el Londres de la postguerra y el Egipto del corrupto rey Faisal serán los marcos donde se desarrollarán los acontecimientos de la novela, en la se recrean formas de vida propias del final del mundo antiguo y de los inicios de lo que será la Edad Media.

Por sus páginas, junto a Hipatia nos encontraremos con Cirilo y sus acólitos, con filósofos, médicos y matemáticos, compañeros de Teón, monjes del desierto, como Papías, o los temibles parabolanos. También con los exclusivos clubs londinenses o los eruditos de una institución interesada en hacerse con un códice que puede alterar el curso de la historia.

Todo ello con el ritmo de un thriller.

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Autor: José Calvo Poyato. Título: El sueño de Hipatia. Editorial: Harper Collins. Venta: Todostuslibros y Amazon

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